Presentación
Universidades Año 5 - No. 24 | No. 77

El momento que viven las universidades, como organizaciones del conocimiento y libertad de pensamiento, enfrenta un desafío de época: construir un modelo relacional con equidad en los géneros y de las identidades sexuales. El tema es trascendente en tanto obliga a nuestras universidades a repensarse desde sus actores, considerando que las diferencias identitarias no constituyen factores de discriminación o riesgo de convivencia. Por el contrario, los patrones hegemónicos que diferencian los roles de género por profesiones han signado la inequidad e instalado un imaginario que no corresponde a sus realidades.

La feminización global de la matrícula universitaria, así como la transformación de carreras tradicionalmente asignadas a géneros, como la ingeniería masculinizada o la enfermería feminizada, implican un nuevo equilibrio generacional que sin embargo no ha completado una mudanza institucional que se observe en la conducción académica o en la gestión institucional: los roles patriarcales siguen dominando la vida universitaria.

Las condiciones y tradiciones de las universidades están en plena mudanza y ello implica hacer una reflexión sobre las permanencias y los cauces del cambio en la perspectiva de géneros y diversidad sexual e identitaria. La urgencia de una evaluación ha dado paso a la pertinencia de una transformación institucional, que implique generar condiciones de equidad y protocolos institucionalizados con perspectiva de géneros para la garantía equitativa de oportunidades, contra la violencia de géneros, acoso y discriminación por identidad sexual.

En su caso, la perspectiva de géneros y diversidad también afecta a la producción y transmisión de conocimientos, que trasciende la existencia de programas o centros de estudios de género para instalarse en la transversalidad de la formación científica y cultural. La mudanza es un proyecto holístico que va de la construcción del conocimiento a las prácticas académicas y de convivencia.

En este número, a cargo de la doctora Lorenza Villa Lever, hemos puesto el foco en un primer acercamiento en la escala de instituciones implicadas en dicha transformación normativa, cultural y epistemológica para atender la urgencia que involucra este cambio de perspectiva frente al género y la diversidad.

Desde la postura pionera de Adela Formosa de Obregón Santacilia, entonces rectora de la primera Universidad Femenina de México, quien ejerció un enfoque feminista inscrito en una realidad signada por la división de géneros y la pertenencia a representaciones patriarcales hasta instituciones, como la Universidad Nacional de Avellaneda en la Argentina, que han nacido con el sello de la equidad de géneros y la diversidad.

En este contexto, la XCIV Reunión del Consejo Ejecutivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, realizada en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica, los días 3 y 4 de septiembre pasado, tomó la iniciativa por convocar a una Red Universitaria de Géneros, Equidad y Diversidad Sexual, orientada a conocer la realidad que permea nuestras universidades, a partir de un diagnóstico de las políticas de género y diversidad, a la vez que apreciar las repercusiones de la perspectiva de géneros y diversidad sexual sobre las prácticas de la educación superior.

Las desafiantes imágenes de un sorteo de identidades que nos propone Cecilia Hurtado, joven artista mexicana, nos encamina a superponer los roles de géneros a sus representaciones, como un ejercicio de réplica a las construcciones heteronormadas de las imágenes de género. Un juego divertido y crítico que centra su dicurso en la imagen, pero que apela a una mudanza de miradas hacia un mundo que está perdiendo su condición hegemónica binaria.

Antonio Ibarra
Director

Plástica Universidades No. 77

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