La autonomía universitaria en América Latina a 100 años del movimiento estudiantil de Córdoba: una agenda de investigación desde México

• Renate Marsiske.
SECCIÓN: DOSSIER
• Doctora en Estudios Latinoamericanos, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Investigadora Titular del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México, profesora en el posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. marsiske@unam.mx


 

A casi 100 años del movimiento de reforma universitaria en Córdoba, Argentina, se hace hincapié en la importancia de este hecho histórico en todos los discursos universitarios. Durante el siglo XX se ha publicado una gran diversidad de trabajos -desde folletos con motivo de aniversario hasta serios estudios historiográficos- por supuesto siempre se mencionan los movimientos estudiantiles en América Latina. No hay un evento sobre historia de las universidades en el continente latinoamericano ni un discurso de uno de los rectores donde no haya una mención o ponencia sobre el tema y su logro, la autonomía universitaria. El siglo XX parecía el siglo de la autonomía universitaria, discutida desde finales del siglo anterior, y otorgada a las universidades públicas del continente con más fuerza a partir de 1918; sin embargo, hay algunas instituciones de educación superior que recién en el siglo XXI empezaron a gozar de este privilegio. A pesar de esto, la defensa de la autonomía universitaria sigue siendo hoy una lucha vigente y su concepto se encuentra en constante renovación, además de dar una singularidad a la mayoría de las instituciones de educación superior públicas. La autonomía universitaria se interpreta de manera diferente en los países latinoamericanos; tampoco su importancia se considera igual. Por ello, propongo una agenda de investigación desde México, en lo que se refiere a los textos sobre la autonomía universitaria.

El 10 de marzo de 1918 empezó el movimiento estudiantil en la Universidad Nacional de Córdoba con la primera manifestación callejera organizada por el Comité Pro Reforma, una organización estudiantil de las facultades de medicina, derecho e ingeniería, en demanda de 1) una reforma del sistema vigente para la provisión de cátedras y 2) el levantamiento de la supresión del internado para los alumnos avanzados de la carrera de medicina en el Hospital de Clínicas. Las ideas reformistas de los estudiantes de 1918 estaban impregnadas de un declarado anticlericalismo. Después de varias intervenciones gubernamentales para calmar los ánimos en la universidad, este movimiento terminó en septiembre del mismo año con el logro de estos objetivos de parte de los estudiantes:

1. Elección de los cuerpos directivos de la universidad por la propia comunidad universitaria y participación de sus elementos constitutivos, profesores, graduados y estudiantes, es decir, la autonomía universitaria

2. Concursos de oposición para la selección del profesorado y periodicidad de las cátedras

3. Docencia libre

4. Asistencia libre

5. Modernización de los métodos de enseñanza

6. Asistencia social a estudiantes y con ello una democratización del ingreso a la universidad.

El movimiento estudiantil de Córdoba cambió el paisaje universitario en el continente latinoamericano, sirvió como plataforma de modelo universitario y estableció un parámetro que dejó medir el desarrollo y la independencia de las instituciones de educación superior frente al estado. Las ideas reformistas están vigentes hasta hoy, y los conflictos universitarios se llevan a cabo muchas veces entre reformistas y otras agremiaciones estudiantiles, entre reformistas y fuerzas contrarias. Entre otras cosas, han permitido a las universidades argentinas regresar a una institución educativa democrática y autónoma después de la última dictadura.1

El hecho histórico del movimiento estudiantil en la Universidad Nacioanl de Córdoba y la reforma de la institución se han convertido en un mito y en el origen de la idea de la autonomía universitaria. Su significado reside en la formulación de unas demandas que durante 100 años nos han parecido como inherentes de cada universidad pública del continente, como son la libertad para la ciencia, libertad de cátedra y libertad del pensamiento para los estudiantes. Pero, ¿qué significó para los jóvenes de Córdoba la libertad y cómo se expresó en sus escritos? ¿Qué era para ellos la independencia de los órganos de gobierno de la universidad, de los directores y profesores, de la iglesia católica y de la sociedad tan conservadora cordobesa?

Con miras al aniversario de los 100 años del movimiento estudiantil de Córdoba, desde hace tiempo casi todas las universidades, instituciones de educación superior, instancias gubernamentales y asociaciones de todo tipo en América Latina, pero especialmente en Argentina, están organizando eventos, publicaciones y festejos para este aniversario. De manera que mi trabajo trata de contribuir a este festejo, no enumerando todos los resultados de investigación, sino llamando la atención para seguir trabajando estos temas, sobre todo desde perspectivas nuevas. Basándome en muchos años de investigación sobre movimientos estudiantiles y autonomía universitaria en América Latina2, me parece que todavía hay tareas por hacer e investigaciones por realizar, en relación a la historia del movimiento estudiantil de 1918 en Córdoba y su mayor logro, la autonomía universitaria. Aquí sólo hay algunas propuestas para futuras investigaciones.

La historia del movimiento estudiantil en Córdoba, Argentina

A pesar de un aumento de las publicaciones referente a este hecho histórico, sobre todo en Argentina, en los últimos diez años y más específicamente en los últimos dos años, todavía hay mucho que hacer. Tenemos que volver a interesarnos por el hecho histórico del movimiento estudiantil en un sentido mucho más amplio de lo que se haya hecho hasta ahora ya que, y citando a Pablo Toro, aunque él se refiere a Chile, “la historiografía sobre el movimiento estudiantil […] ha sido, frecuentemente, una narración sometida a una demanda tanto proveniente de la voz de la calle como asumida, consciente o inconscientemente, por los propios historiadores e historiadoras que han constituido al despliegue del actor colectivo juvenil universitario como un campo de estudio reconocido. Dicho requerimiento, tanto social como académico, ha sido el de dotar a la historia de la acción estudiantil de un relato unificador, descubrir y señalar la articulación coherente de un derrotero, cuyo sentido primigenio y central se asocia con el ámbito de la acción política en clave libertadora.”3 Por ello, hay que analizar mucha más los contextos del movimiento estudiantil y no tanto ofrecer una interpretación política, social o económica. El análisis del entorno político, social y económico, como el papel del gobierno de Hipólito Irigoyen, los efectos de la inmigración masiva, las luchas sindicales, la influencia de las ideas anarquistas, etc. tienen una sobrada bibliografía. De los contextos de la historia social dice Pilar Gonzalbo: “Los contextos son siempre imprescindibles para dar respaldo a las hipótesis o para explicar las situaciones que permiten armar un cuadro local o regional, como pueden ser las zonas de actividad industrial, barrios obreros, pueblos de campesinos o corporaciones laborales o religiosos. La contextualización demuestra que no es lo esencial el detalle de las vidas de personas concretas sino el conjunto de una mirada más amplia y más profunda sobre situaciones y relaciones sociales y sobre los ritmos de transformación.”4

En este sentido hay que buscar nuevos conocimientos sobre el movimiento estudiantil de 1918 y además reunir en un solo trabajo o proyecto los resultados elaborados hasta ahora en publicaciones dispersas, referente a los siguientes temas:

1. El movimiento estudiantil de 1918 en la Universidad Nacional de Córdoba no se puede ver como un hecho aislado sino que hay que analizar el antes y el después porque la lucha por la libertad no estaba ganada en 1918. Hay que regresar a los antecedentes, por ejemplo, las reformas de Domingo Faustino Sarmiento5 y la fundación de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas en la Universidad Nacional de Córdoba6. Por otro lado, hay que analizar los acontecimientos o reformas en la Universidad Nacional de Córdoba después de 1918, referente a la posible aplicación de los preceptos de la autonomía universitaria. La lucha por una independencia de la universidad cordobesa no se ganó en un año7.

2. Tenemos que saber más sobre la estructura de la Universidad Nacional de Córdoba en 1918 (facultades, docencia, investigación, extensión, planes de estudio, títulos, carreras, instalaciones, actores, profesores, estudiantes, autoridades, clérigos, estudiantes mujeres, etc.)

3. El análisis de la organización estudiantil formal e informal no sólo a nivel local en Córdoba y en las demás universidades argentinas, sino en todo el cono sur nos explica la fuerza de los movimientos estudiantiles.8

4. En nuestro contexto, es de suma importancia la persona de Deodoro Roca, abogado con un despacho propio en la ciudad de Córdoba en 1918, que prestó para las reuniones estudiantiles, periodista y personaje clave para las discusiones de los estudiantes en huelga. Ya se han publicado sus trabajos en los cuatro tomos de su obra reunida en la Universidad Nacional de Córdoba9 y Cristina Vera de la misma universidad está trabajando en la revisión bibliográfica de 2000 cartas privadas de Deodoro Roca. También se instaló en la Universidad Naciona de Córdoba la cátedra “Deodoro Roca”, bajo la dirección de Guillermo Vázquez. Pero a pesar de todos estos esfuerzos todavía hay mucho que hacer para aclarar la personalidad de Roca, no era líder estudiantil en 1918, como se dice hoy en día en algunas publicaciones y tampoco se puede incorporar su figura y su fama a las actividades políticas actuales, como ha pasado en los últimos años. ¿Realmente redactó el Manifiesto Liminar o sólo ayudó a los estudiantes a redactarlo?

5. Todo esto nos lleva a querer saber más sobre la situación política, económica, social, urbanística de la ciudad de Córdoba en los años 1917/1918 de la vida de sus comunidades extranjeras, del papel, estructura e influencia de la iglesia católica en la sociedad cordobesa.

6. Además, nos interesa la vida diaria de los actores de los movimientos estudiantiles de 1918, de los estudiantes: quiénes eran, cuál era su trasfondo social, dónde vivían, cómo vivían, qué estudiaban, qué hacían en su tiempo libre, quién los mantenía, qué actividades extracurriculares desarrollaban, qué actividades políticas tenían, qué redes sociales tejían10 y, finalmente, su destino.

7. Junto con ello hay que volver a las fuentes originales, sobre todo hemerográficas, para elaborar una cronología y tomos. Por otro lado, hay que volver a leer los escritos estudiantiles y por supuesto el documento clave de este movimiento, “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América”11 para entender la importancia de este movimiento para las universidades del continente y para identificar el ideario estudiantil. Está redactado en un tono juvenil y muy poético, no refleja un ideario radical, sino las ideas moderadas de unos estudiantes en busca de reformas y esto ha contribuido también a su éxito en los demás países del continente latinoamericano12.

8. Los estudiantes hablan de una revolución, cuando se refieren a su movimiento “estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana.”13 Aquí no se refieren a una revolución en un sentido socialista, comunista o anarquista, sino en el sentido de algo completamente nuevo, que no tenga nada que ver con lo que había antes y que dará una estructura nueva a la institución universitaria. Se refieren a romper las cadenas de la antigua dominación monárquica y monástica, quiere decir a dejar atrás las estructuras coloniales en la universidad y el dominio de la iglesia católica. Se dirigen a los hombres libres de Sudamérica, piensan en una dimensión latinoamericana, reflejan las ideas de Ariel14. Aparte del anticlericalismo, antiimperialismo y la unión latinoamericana, de la renovación universitaria, de la renovación social y la democracia15, nuevas investigaciones que han analizado las revistas estudiantiles argentinas de la época, muchas de una duración efímera, contribuyen a matizar el panorama ideológico de los estudiantes entre 1917 y 1922. Han encontrado ideas socialistas, anarquistas o comunistas en los escritos estudiantiles, influencias de las asociaciones de los inmigrantes, de los sindicatos y el entusiasmo por la revolución rusa.

Entre sus reclamos subrayan el papel de los estudiantes como actores en el desarrollo de la universidad, su participación en las decisiones universitarias con voz y voto. Estos nuevos actores garantizarían una democratización de la universidad e impedirían el regreso al autoritarismo de antaño y a la sumisión de los estudiantes. Con todo el fervor juvenil dicen, “La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiendo que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.”16 Esta democratización del gobierno universitario incluye naturalmente la independencia de instancias externas de la universidad, sean del gobierno o en este caso de la iglesia. Reclaman una renovación de los métodos y sistemas de enseñanza, que dejaría afuera cualquier dogmatismo docente: “Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones encerradas en la repetición interminable de los viejos textos, amparaban el espíritu de ruina y de sumisión.”17 En adelante sólo podrían ser maestros “los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien”18.

La autonomía universitaria, un debate necesario

Todo esto se ha interpretado en los siguientes años y a nivel latinoamericano como el reclamo de una autonomía universitaria, que en las universidades latinoamericanas se había discutido desde finales del siglo XIX, en México desde la propuesta de Justo Sierra en 1880 de una independencia de la nueva institución de universidad nacional a fundarse en un futuro.19 Esta autonomía universitaria ha dado una singularidad a las universidades del continente. Si queremos hablar de un modelo latinoamericano de universidades que nunca han sido una simple copia de las universidades españolas o francesas, siempre tenemos que hablar de la autonomía universitaria. A veces parece que una vez conquistada la autonomía en sus respectivas universidades, hoy los actores universitarios están más interesados en temas como evaluación, acreditación, prospectiva, interculturalidad, etc. Parece que ya no es necesario una disputa o reflexión sobre la estructura universitaria y su relación con agencias externas, sino una vez conquistada la autonomía universitaria, ya se puede aceptar como una conquista histórica.20

Hay universidades en Latinoamérica que tienen más de cien años de ser autónomas, y otras que hace poco se convirtieron en autónomas; hay universidades que lo lograron como resultado de un movimiento estudiantil y otras por gestiones de sus autoridades o una concesión de sus respectivos gobiernos, aún siendo dictaduras, como el caso de la Universidad Nacional de Nicaragua en los últimos años del régimen de Anastasio Somoza Debayle.

Hay que considerar siempre lo que dijo Diego Tatián de la Universidad Nacional de Córdoba: “En cierto sentido la ‘autonomía no es autónoma’ -no lo es de la historia, no lo es de la memoria, no lo es del reino de la necesidad en el que ejerce su libertad, no lo es de los dilemas en los que toda sociedad se haya inscrita-, más bien remite siempre a interrogantes que la determinan y le proporcionan un contenido y una dirección: ¿autonomía de qué?, ¿autonomía para qué?, ¿autonomía para hacer qué?, ¿autonomía con quién?...”21

El debate y la investigación pueden englobarse en cuatro temas:

La revisión del concepto “autonomía universitaria”

Por ello, me parece que es apropiado revisar el concepto “autonomía universitaria” en México y en los países latinoamericanas y el desarrollo que este concepto ha tenido en los últimos años, partiendo de su definición en la Ley Orgánica de la Universidad Nacional de México, autónoma en 1929, la de 1933 y, finalmente, en 1945. Se han multiplicado las contribuciones en forma de publicaciones que se han hecho desde las ciencias sociales y las humanidades, especialmente desde la ciencia jurídica, pero también las publicaciones de los rectores y otros funcionarios universitarios. Allí se refleja el desarrollo del concepto y su entender que es diferente a los tiempos de la Reforma a principios del siglo XX, pero siempre incluyendo la libertad y la independencia de instancias externas. Para comparar estos conceptos, hay que comparar diferentes Leyes Orgánicas en las universidades públicas centrales o de provincia o su lugar en las constituciones latinoamericanas22. En México, diferentes publicaciones, empezando con los trabajos elaborados en 197923 a raíz del aniversario cincuenta de la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, autónoma en 1929 y año de la reforma constitucional, que incluye la autonomía universitaria en el artículo 3 de este precepto legal hasta las publicaciones muy recientes, reflejan muy bien este desarrollo del término “autonomía universitaria” a través de los años.

En 1979 se definió la autonomía universitaria como: “La posibilidad que tiene una comunidad de darse sus propias normas, dentro de un ámbito limitado por una voluntad superior, que para el caso sería la del Estado. Esta capacidad que permite a una comunidad ordenarse a sí misma, implica la delegación de una facultad que anteriormente se encontraba centralizada en el Estado.”24 Según esta definición, la autonomía universitaria tiene tres aspectos: el de su propio gobierno, el académico y el financiero. Más de cuarenta años después, Luis Raúl González ofreció la siguiente definición de la autonomía universitaria, que “es sinónimo de la libre determinación de los universitarios para decidir sobre el derrotero institucional, tanto en la forma de gobierno y en la designación de las autoridades académicas como en los contenidos académicos de las actividades que realizan los universitarios. Igualmente, la libre decisión respecto del destino que se leda a los recursos recibidos del Estado y los autogenerados, dentro de un esquema de transparencia y rendición de cuentas.”25

Esta ampliación de la definición de autonomía universitaria la encontramos en publicaciones recientes, y que sería importante analizarla más a fondo en lo que se refiere a las competencias y limitaciones. Científicos del derecho y abogados se han ocupado en los últimos años de diferentes temas, referentes a la autonomía universitaria: como garantía constitucional, derechos universitarios en una universidad autónoma, aspectos académicos, jurídicos, administrativos, financieros y laborales de la autonomía universitaria y de los pronunciamientos relevantes del poder judicial en materia de autonomía universitaria26.

Igualmente, importante han sido los trabajos que se ocupan de los límites de la autonomía universitaria en épocas de globalización, de políticas neoliberales, del crecimiento de la matrícula y de las universidades privadas, de la internacionalización de la educación superior y con ello la movilidad docente y de estudiantes. A todos estos cambios se tiene que adaptar la universidad pública en el marco de su autonomía. Aspectos tan importantes como la autonomía financiera y sus limitaciones, la transparencia en el manejo de los recursos del estado y propios, del intervencionismo estatal en las universidades públicas, muestran los diversos aspectos de la autonomía universitaria hoy en día.27

La autonomía universitaria en América Latina: un ejercicio comparativo e interdisciplinario

La autonomía de las universidades no tiene el mismo sentido en los diferentes países del continente ni la misma importancia para los investigadores para dedicarse a este tema. No sólo los gobiernos tratan de influenciar en la vida universitaria, sino también otras instancias, como por ejemplo la iglesia católica: muchas veces las ceremonias de recepción de una generación de estudiantes de una universidad pública empiezan con una misa en la catedral. Sería importante analizar de manera conjunta entre las diferentes universidades públicas del continente el estado en que se encuentra hoy la autonomía universitaria, sobre todo revisar la injerencia de agentes externas y también la ocupación de las universidades durante las diferentes dictaduras y como represión de la fuerza pública durante los diferentes movimientos estudiantiles.

Hasta ahora la gran mayoría de los trabajos comparativos a nivel latinoamericano se refieren a las universidades centrales, a las macro universidades, sabemos muy poco sobre las universidades de provincia en cada país. Sólo de manera puntual, encontramos investigaciones sobre algunos hechos significativos en estas universidades, mucho menos existe una historia comparativa para las universidades de cada país. Enfrentamos además a un conjunto cada vez más grande de universidades privadas, autónomas y no autónomas. ¿Cuál es la diferencia de estas instituciones con las universidades autónomas en sus estructuras de poder y de decisión, sus órganos de gobierno, el papel de los maestros y estudiantes?

La gran mayoría de los trabajos sobre autonomía universitaria están hechos por abogados, científicos sociales, muy pocos por historiadores, antropólogos, sociólogos, llegaríamos a resultados más amplios y con perspectivas novedosas con una mayor interdisciplinariedad.

Vida diaria y acción política de sus actores en una universidad autónoma.

¿Cómo se refleja la autonomía universitaria en la vida diaria de los profesores y de los estudiantes, más allá de sus participaciones en los órganos de decisión? ¿Qué significa la libertad de cátedra, la libertad de expresión de ideas en la universidad pública? ¿Dónde están los límites de la autonomía universitaria en los diferentes ámbitos de los miembros de una institución autónoma, en el aspecto laboral, en el comportamiento de los estudiantes, en sus organizaciones, en su acción política, etc.? Para saber algo lo más cercano a la realidad de los estudiantes o de los académicos en la universidad autónoma, hay que prescindir de sus personajes y encontrar una descripción de sus ambientes, familias, viviendas y situaciones secundarias.

Uno de los pocos acercamientos a este tema se lo debemos a María Herlinda Suárez Zozaya, investigadora de la UNAM, que se ocupa de los jóvenes universitarios en las instituciones de educación superior, del cambio institucional y la participación de agentes, actores y sujetos. Sostiene que “sólo una institución que haya construido y disponga de una imagen fuerte del Nosotros, como actor colectivo, tiene la capacidad para decidir sobre su propia marcha y dirección, así como acerca de su relación con los demás.”28 Analiza la construcción de este “Nosotros-universidad” como poder político y social capaz de demandar la autonomía.

Esta caracterización de la universidad como poder político nos acerca a las opiniones expresadas en 1989 en la Conferencia Anual de Rectores29 en Alemania por Helmut Schelsky, autor de uno de los libros más importantes sobre la universidad alemana en los años 70 Einsamkeit und Freiheit30 y referencia obligada sobre el tema hasta hoy, quien sostuvo que si la universidad quiere mantener su libertad de enseñanza e investigación se tiene que organizar como fuerza política autónoma en la sociedad, pero ninguna universidad es capaz de defenderse sola, sino desde la autonomía del sistema científico en su conjunto. En este mismo evento, Jürgen Habermas decía, “que lo citado anteriormente no convierte a la universidad en una institución política, ya que una institución política se define por la adquisición de poder y por mantener este poder; en cambio, la función de las instituciones de educación superior sigue siendo cumplir con tareas apolíticas y esta tarea sólo se puede llevar a cabo bajo condiciones de una actuación política.”31

La defensa de la autonomía universitaria

La autonomía universitaria no sólo es historia o es mito, también es la base para el futuro de las universidades del continente en el siglo XXI. El derecho a la educación superior, del que hoy se habla tanto, es la reafirmación de la autonomía universitaria. Después de 100 años del movimiento de Córdoba, la autonomía universitaria en América Latina no se puede considerar una conquista inamovible32, como hemos visto en el caso de las universidades peruanas, sino una conquista que hay que defender todos los días: “la autonomía es indispensable para el mejor cumplimiento de las funciones universitarias y que nuestra autonomía puede ser compatible y complementaria con el ejercicio de otras garantías establecidas en la Constitución. Pienso que nos debemos dar el tiempo y el espacio para reflexionar y explorar caminos que nos permiten recuperar y aplicar la autonomía. La autonomía no es algo dado y estático, sino que es algo que se ejerce, que se gana en su aplicación cotidiana a la luz de principios compartidos.”33

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, UDUAL ha emitido en 2012 la Declaración de Guadalajara sobre Autonomía Universitaria34, en donde no sólo se compromete fortalecer el Observatorio de la autonomía universitaria, sino a asumir la tarea de redefinir su concepto para adecuarlo a las circunstancias del presente. En esta declaración dan el siguiente significado a la autonomía universitaria:

1. El fortalecimiento de la independencia, la legitimidad y la eficacia de los órganos colegiados que gobiernan la vida interna de las universidades;

2. El reconocimiento de prerrogativas presupuestales, por parte de los gobiernos nacionales, que permitan la planeación universitaria a mediano plazo, la certidumbre laboral y la plena vigencia de los derechos laborales de los profesores y empleados universitarios;

3. El reconocimiento de las libertades de cátedra, investigación y creatividad humanística de los universitarios;

4. El garantizar el financiamiento público de la educación superior como un derecho constitucional que corresponde observar más allá de la aplicación de criterios político-gubernamentales de carácter interesado. En otras palabras, la exigencia de rendición de cuentas a la universidad no debe utilizarse como pretexto para coartar la autonomía universitaria de ninguna manera, exigencia que no va en menoscabo de nuestro compromiso con la calidad en el ejercicio de nuestras funciones;

5. Contar con espacios seguros que garanticen la libertad de la comunidad universitaria, en el contexto de los escenarios de inseguridad que actualmente se presentan en México.35

Los nuevos conocimientos que podrían arrojar estas investigaciones en un futuro seguro nos ayudarían a entender el éxito continental del movimiento estudiantil de 1918, ya que los estudiantes cordobeses fueron los primeros en expresar el malestar en las universidades del continente y la urgente necesidad de reformas internas y de una independencia de instancias gubernamentales. Y aún así las reformas de Córdoba no se realizaron de inmediato en los años posteriores a 1918 ni en la Universidad Nacional de Córdoba ni en las demás universidades latinoamericanas, lo que no significa que la reforma universitaria fracasó. Muchas veces las reformas necesitan años para que se hagan realidad, tienen que defenderse contra fuerzas contrarias a los cambios, son procesos largos. Pero la reforma de Córdoba ha sido un éxito, de manera que todavía hoy hablamos y escribimos sobre ella.

 

Notas

1. Seia, Guadalupe A., La Universidad de Buenos Aires (UBA) entre la “Misión Ivanissevich” y la última dictadura (1974-1983). Represión, reordenamiento” y reconfiguraciones de la vida estudiantil. Tesis de maestría. Universidad Nacional de General Sarmiento/Instituto del Desarrollo Humano, Buenos Aires, 2016.

2. Marsiske, Renate (coord.), Movimientos y estudiantiles en la historia de América Latina, tomo I y II, CESU/UNAM/Plaza y Valdés, México 1999, Marsiske, Renate (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina III, CESU/UNAM/Plaza y Valdés, México 2006, Marsiske, Renate (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina IV, IISUE/UNAM, México 2015, Marsiske, Renate (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina V, IISUE/UNAM, México 2017.

3. Toro Blanco, Pablo, “Entre la lana y el gel: notas sobre opciones y estilos artísticos y culturales en el movimiento estudiantil de la Universidad de Chile (c.1977-c.1990)” en Marsiske, Renate (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina V, IISUE-UNAM, México 2017, p. 85.

4. Gonzalbo Aizpuru, Pilar, Introducción a la historia de la vida cotidiana, El Colegio de México, México 2006.

5. Vera de Flachs, María Cristina y Riquelme de Lobos, Norma Dolores, “Sarmiento y el pensamiento científico” en Actas de las Cuartas Jornadas de Historia del pensamiento Científico Argentino, Buenos Aires, Fundación para el Estudio del Pensamiento Argentino e Iberoamericano, 1989.

6. Vera de Flachs, María Cristina, “Antecedentes del movimiento universitario de 1918 en Córdoba: Los primeros profesores de la Facultad de Ciencias Físico-Matematicas” en Marsiske, Renate (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina I, Plaza y Valdés/ CESU/UNAM, México 1999, p. 85-120.

7. Vera de Flachs, María Cristina, “Reformas, contrarreformas y movimientos estudiantiles en la Universidad de Córdoba (1870-1936)” en Marsiske, Renate (comp.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina III, Plaza y Valdés/CESU/UNAM, México 2006.

8. Biagini, Hugo E., “Redes estudiantiles en el Cono Sur” en Marsiske, Renate (comp.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina III, Plaza y Valdés/CESU/UNAM, México 2006, Cristina Vera IV.

9. Vázquez, Guillermo y Tatián, Diego (eds), Deodoro Roca, Obra reunida, I Cuestiones Universitarias, II Estética y crítica, III Escritos jurídicos y de militancia, IV Cuestiones políticas, Universidad Nacional de Córdoba 2013.

10. Marsiske, Renate, “’Se alquila por inútil”: La Universidad de Córdoba, el barrio Clínicas y la vida de los estudiantes de medicina (1917-1918)”, capítulo de libro, entregado para su publicación en el libro Pavón, Armando (coord.), Libertades universitarias en el mundo hispánico. Siglo XVI al XX, IISUE-UNAM.

11. La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América. Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba-1918” en: Villar, Alejandro y Ibarra, Antonio (comp.), La autonomía universitaria, una mirada latinoamericana, UDUAL-UNICAMP-DGAPA/UNAM, México 2014, p.13.

12. Roig, Arturo A., “Deodoro Roca y el Manifiesto de la Reforma de 1918” en Roig, Arturo Andrés, Filosofía, universidad y filósofos en América Latina, serie Nuestra América, UNAM, México 1981, Buchbinder, Pablo, “La cuestión universitaria en los tiempos de Deodoro Roca” en Vázquez, Guillermo y Tatián, Diego (eds), Deodoro Roca op. cit. p. XI.

13. Ibidem, p.13.

14. Rodó, José Enrique, Ariel, Fondo de Cultura Económica, México, 1983.

15. Riquelme, Norma Dolores, “La intelectualidad argentina y la definición ideológica de los jóvenes reformistas (1918-1930)” en Revista de la Junta Provincial de Historia de Córdoba, No. 27, Segunda Época, Córdoba 2014 p. 135-200.

16. “La juventud argentina…”, op.cit. p. 14.

17. Ibidem, p. 17.

18. Ibidem, p. 15.

19. Marsiske, Renate, “Autonomía ‘is in the air’: historia de dos propuestas de autonomía universitaria en México en los años veinte: 1923-1928”, en Bárzana García, Eduardo, Martuscelli Quintana, Jaime y Morales Ramírez, María Ascensión (coord.), La autonomía universitaria en México,UNAM, México 2015.

20. García Salord, Susana, “Notas sobre la significación sociológica de la autonomía universitaria” en Perfiles Educativos, número especial, coord. Humberto Muñoz, vol. XXXII, IISUE-UNAM 2010.

21. Tatián, Diego, “La autonomía devuelve la universidad al mundo y el mundo a la universidad”, Dossier, en Universidades, Año LXV, nueva época, num. 66, octubre-diciembre, 2015, p. 4.

22. Marsiske, Renate, “Universidad y autonomía: las Leyes Orgánicas de 1910, 1929, 1933, 1945 en la Universidad Nacional de México” en: Soto Araujo, Diana y Lafuente, María Isabel (coord.), Autonomía y modelos universitarios en América Latina, Universidad de Léon, España, Rudecolombia, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Asociación Colombiana de Universidades, León, Tunja 2007. Valadés, Diego, “Autonomía y constitución en América Latina”, en Villar, Alejandro y Ibarra, Antonio (comp.), La autonomía…op.cit. p. 23.

23. García Laguardia, Jorge Mario (coord.), La autonomía universitaria en México, Colección Cincuentenario de la autonomía de la Universidad Nacional de México, vol. I, UNAM, México 1979. Witker, Jorge (coord.), La autonomía universitaria en Latinoamérica, Colección Cincuentenario de la autonomía de la Universidad Nacional de México, vol. II.

24. Barquín, Manuel, “La autonomía universitaria antes y después de la reforma constitucional de 1979” Deslinde, núm. 134, UNAM, 1979.

25. González Pérez, Luis Raúl, “La facultad y la responsabilidad de autogobierno de las universidades autónomas por ley”, en Muñoz García, Humberto (coord.), Perfiles Educativos, número especial, tercera época, vol. XXXII, IISUE-UNAM, México 2010, p. 108.

26. Cossio Díaz, José Ramón, “La autonomía universitaria como garantía constitucional” en: Perfiles Educativos, número especial, coord. Humberto Muñoz, vol. XXXII, IISUE-UNAM, 2010, p. 133, Lara Sáenz, Leoncio, “Autonomía y derechos universitarios” en Perfiles Educativos, ibidem,p. 123, Solís Sánchez, Renán Ermilo, “Pronunciamientos relevantes del poder Judicial de la federación en materia de autonomía universitaria” en Bárzana García, Eduardo, Martuscelli Quintana, Jaime, Morales Ramírez, María Ascensión, La autonomía…op.cit. p. 461.

27. Mendoza Rojas, Javier, “Limitaciones de la autonomía financiera de las universidades públicas” en: Bárzana García, Eduardo, op.cit. p. 245. Pechard, Jacqueline, “La transparencia como pilar de la autonomía universitaria” en Bárzana García, Eduardo op. cit. p. 347.

28. Suárez Zozaya, María Herlinda, “Consideraciones políticas sobre la autonomía universitaria”, en Perfiles Educativos, número especial, op. cit. p. 27.

29. Varios Autores, Hochschulautonomie, Privileg und Verpflichtung, Reden vor der Westdeutschen Rektorenkonferenz, Westdeutsche Rektorenkonferenz, Universität Hannover, p. 67-86.

30. Schelsky, Helmut, Einsamkeit und Freiheit, ed. Bertelsmann, Gütersloh 1971.

31. Marsiske, Renate, “Autonomía is in the air: historia de …op.cit., p.37,38.

32. Como ejemplo sólo hay que mencionar la ley universitaria no. 30220 que entró en vigencia en julio de 2014 en todas las universidades peruanas, y en busca de una garantía de ‘calidad’ creando una Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUDEDU), máxima autoridad universitaria. Ella priva a las universidades peruanas de su autonomía y reduce a la institución universitaria en simples escuelas de formación profesional. Rodríguez Chávez, Iván, “Universidad y autonomía actual en Perú”, en Universidades, UDUAL – UNAM, México, año LXV, no. 66, octubre-diciembre 2015.

33. López Zárate, Romualdo, “Autonomía y poder. Intervencionismo estatal.” en: Bárzana García, Eduardo, Matuscelli Quintana, Jaime, op.cit., p. 271.

34. “Declaración de Guadalajara sobre Autonomía Universitaria – Septiembre de 2012” en: Villar, Alejandro y Ibarra, Antonio (comp.), La autonomía universitaria, una mirada latinoamericana, UDUAL-UNICAMP-DGAPA/UNAM, México 2014, p. 19.

35. Ibidem, p. 21.

 

Bibliografía

 

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