Dilemas y tensiones alrededor de la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico

• Juan Jesús Morales Martín / Consuelo Manosalba Torres. 
SECCIÓN: DOSSIER
•Doctor en Sociología (Universidad Complutense de Madrid, 2012). Académico e investigador, Universidad Bernardo O´Higgins (Santiago de Chile). juan.morales@ubo.cl / Magíster (c) en Educación Superior (Universidad de las Américas). Académica de la Universidad de las Américas (Santiago de Chile). c.manosalba@hotmail.cl


 

Resumen

 El objetivo principal de este artículo es examinar críticamente la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico. De esta forma, se observarán los dilemas y las tensiones entre la educación superior, la internacionalización y las exigencias de los estilos de desarrollo económico. Más específicamente, nos detendremos en analizar cómo el modelo económico de los países miembros de la Alianza, como son Chile, Colombia, México y Perú, de claro carácter exportador y de libre comercio, demanda un ajuste entre el sistema educativo y el mercado laboral. Precisamente las becas que aquí se analizan replican ese interés guiándose por un currículum en base a objetivos. 

 

Palabras clave:

 Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil, Alianza del Pacífico, Estilo de desarrollo, Currículum por objetivos.

 

Abstract 

The principal aim of this article is to examine critically examine the Platform for Academic and Student Mobility of the Pacific Alliance. Thus, the dilemmas and tensions between higher education, internatio-nalization and the demands of economic development styles will be observed. More specifically, we try to analyze how the economic model of the member countries of the Alliance, such as Chile, Colombia, Mexico and Peru are clear export character and free trade, demand an adjustment between the educational system and the labor market. Scholarships, precisely analyzed here, replicate that interest guided by a curriculum based on objectives.

  

Keywords:

  Platform for Academic and Student Mobility, Pacific Alliance, Economic development style, Curriculum based on objectives.

 

Introducción.

El contexto geoestratégico

 

El surgimiento de nuevos ejes geopolíticos en América Latina y de diferentes modelos de integración regional coexistentes amerita una reflexión sobre los matices y los intereses que se entrecruzan entre los Estados de esta parte del mundo. La internacionalización de la educación superior y la movilidad académica y estudiantil no están quedando al margen de las actuales relaciones internacionales latinoamericanas, siendo, de hecho, prioridades de la política exterior de uno de los procesos de integración regional más ambiciosos y actuales como es el de la Alianza del Pacífico. Precisamente, este artículo tiene el objetivo principal de examinar críticamente la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de este bloque comercial compuesto por Chile, Colombia, México y Perú. Para lograr tal fin recuperaremos la perspectiva teórica clásica de las ciencias sociales latinoamericanas, de claro raigambre estructural y que se ha ocupado históricamente de estudiar los dilemas y las tensiones permanentes entre la contribución específica de la educación a las exigencias de los estilos de desarrollo económico.1 Además, por lo que respecta al abordaje metodológico, tomaremos a esta iniciativa de becas como un estudio de caso y nos valdremos del análisis documental y periodístico para recoger datos e información pertinente y actual que nos permita acercarnos a este proceso en cuanto a sus directrices y expectativas de cooperación académica. Aunque antes es conveniente describir brevemente la lógica original y la coyuntura de este proceso.

Para empezar, debemos señalar que la Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración regional conformada por Chile, Colombia, México y Perú, establecida el 28 abril de 2011 y constituida formal y jurídicamente el 6 de junio de 2012 a través de un Acuerdo Marco entre estos países. El 20 de julio de 2015 entró en vigor después de ser aprobada por los congresos de cada uno de los países. La Alianza cuenta también con 49 países observadores del proceso y está abierta a aceptar nuevos integrantes, siendo Costa Rica y Panamá candidatos a formar parte próximamente de la membresía de esta iniciativa. En la actualidad la Alianza del Pacífico aspira a convertirse en una plataforma de articulación política, si bien tiene un claro carácter comercial y financiero, pues nació con la intención de formar un bloque regional económico que ayude a crear mercados atractivos entre sus países miembros y conseguir así mayor competitividad a nivel internacional. De hecho, los países de la Alianza representan la octava economía mundial, con cerca del 40% total del Producto Interno Bruto (PIB) y el 52% del comercio exterior de América Latina y el Caribe.2

Chile, Colombia, México y Perú ven en la integración económica y en el regionalismo que les ofrece la Alianza del Pacífico la mejor vía para fortalecer su posición respecto a los flujos económicos y financieros del comercio mundial. En ese sentido, uno de sus grandes acuerdos ha sido romper sus barreras arancelarias y propiciar una zona de libre comercio entre ellos. El pasado 1 de mayo, por ejemplo, entró en vigor la desgravación arancelaria del 92,1% de los productos de estos cuatro países, dato que confirma el avance de estos países hacia la integración y la conformación de un mercado común.3 Todas estas facilidades, para que el intercambio de mercancías sea más rápido y fluido, se explican por el deseo de la Alianza de constituirse como un bloque económico compacto, capaz de establecer relaciones y negociaciones con otros bloques económicos y esquemas de gobernanza, como el Mercosur, la Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) o el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Pero también esta aceleración hacia la integración económica, está motivada por atraer, al mismo tiempo, la inversión extranjera, en particular la procedente de Asia.

En relación con la actual política de bloques y procesos de integración abiertos en América Latina es necesario matizar aquí las diferencias entre la Alianza del Pacífico, cuyos países miembros comparten un mayor compromiso por el libre comercio y el desarrollo en base al crecimiento de las exportaciones, y el Mercosur, el cual distingue a países y gobiernos más estatistas, proteccionistas y con políticas destinadas a fomentar el desarrollo en base a la industrialización. Si bien la posición de los cuatro países de Alianza respecto al Mercosur no es unitaria, teniendo a Chile como el país más interesado en conseguir una alianza entre estos dos bloques regionales, dadas sus afinidades con Argentina y, sobre todo con Brasil, país al que destina una gran cantidad de exportaciones.3 Justamente uno de los primeros pasos de acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur se produjo el pasado mes de noviembre de 2014 en Santiago de Chile, cuando ministros de Relaciones Exteriores y de Comercio de diferentes países de estos dos bloques se reunieron en el seminario “Diálogo sobre Integración Regional: Alianza del Pacífico y Mercosur”. Este evento fue inaugurado por la presidenta Michelle Bachelet y sirvió para tender puentes entre estos dos procesos de integración regional.4

Efectivamente, y más allá de esas diferencias entre estos procesos regionales, el actual sistema económico mundial se está construyendo sobre la base de macrorregiones. A partir de ese diagnóstico, la política estratégica, económica y diplomática de la Alianza del Pacífico aspira a proyectarse al mundo. Pero, sobre todo, este bloque latinoamericano quiere influir e interceder en el Pacífico asiático, por ser esta zona geográfica el principal centro de las actividades económicas y el lugar de procedencia de las inversiones extranjeras que reciben sus países miembros. El mismo nombre de Alianza del Pacífico es sintomático de esta decidida vocación transoceánica por parte de Chile, Colombia, México y Perú por fortalecer los lazos de cooperación económica con Asia y así poder beneficiarse de intercambios comerciales alrededor de las “commodities” y de las inversiones asiáticas para el desarrollo de sus infraestructuras y de abastecimiento energético. No por casualidad estos cuatro países latinoamericanos tienen importantes acuerdos de libre comercio con los países de esa zona geográfica, si bien el foco lo tienen puesto, particularmente, en las relaciones con China. De hecho, la propia Alianza y la APEC, foro que integra a 21 países de la cuenca del Pacífico comandados por China, están avanzando en distintos procedimientos de colaboración y fusión económica con la evaluación de coincidencias y temas comunes en ambos procesos.5 Estas negociaciones ejemplifican, en consecuencia, el deseo de los países de la Alianza por ser parte importante en el tablero de las políticas económicas internacionales y, dentro de lo posible, alentar una futura alianza multilateral de cooperación oceánica en términos de comercio, inversiones y negocios.

Además de estas iniciativas de liberalización económica y de claro valor geopolítico, la Alianza también quiere contribuir, según sus enunciados, a ser una zona de libre tránsito de personas y, sobre todo, como reflejan las siguientes palabras del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, “contribuir a una mayor integración de los pueblos que la integran, y de reflejar esa integración en toda la región, especialmente de América Latina”.6 Para conseguir tal fin de integración social, la Alianza quiere valerse de la cooperación académica internacional y de la educación superior para avanzar hacia este segundo escalón. Inspirándose en la Unión Europea, la cual comenzó como un pacto comercial de 6 países y siendo hoy una amplia unión económica y política de 28 países, la Alianza se guía con una visión pragmática de mediano y largo plazo que tiene a la educación, por tanto, como uno de sus pilares estratégicos y funcionales de este proceso que impulsa el desarrollo económico, comercial, la competitividad y la cooperación efectiva entre sus miembros en el marco de una economía global.

 

Estilo de desarrollo, educación superior e internacionalización

 

La ambición de la Alianza del Pacífico es grande y la ruta, como estamos viendo, es clara: hacer que la integración, el libre comercio y la cooperación sean medios que sirvan para generar bienestar, oportunidades y prosperidad en sus países miembros. Siendo este bloque latinoamericano un vehículo ideal para incentivar negocios y oportunidades de inversión extranjera, también ha favorecido intercambios en materia académica a partir de su Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil. Sin embargo, antes de descender a un análisis más concreto y detallado de esa iniciativa, es necesario identificar la relación entre el estilo de desarrollo que promueve la Alianza del Pacífico y los valores con los que define a la educación, especialmente universitaria. Creemos que este ejercicio ayudará a comprender los intereses que están depositados en esta estrategia de conseguir una plena integración social entre Chile, Colombia, México y Perú.

Debemos señalar, para empezar, que la Alianza del Pacífico cuenta con un Grupo Técnico de Educación, el cual está integrado por funcionarios y representantes del Ministerio de Educación de Chile, del Ministerio de Educación Nacional de Colombia, de la Secretaría de Educación Pública de México y del Ministerio de Educación de Perú.7 El objetivo principal de este Grupo Técnico es “fortalecer los lazos de integración educativa mediante acciones de cooperación, dirigidas al mejoramiento de las competencias y capacidades de la población de los países miembros y su acceso a una educación de calidad, como herramientas esenciales para el desarrollo del capital humano y para dar impulso a la productividad y la competitividad de los países de la Alianza del Pacífico”.8 Si hilamos un poco más fino, comprenderemos que los expertos y técnicos de estos países ven en la educación universitaria y en sus procesos de internacionalización unos instrumentos claves para favorecer el desarrollo económico y ser a la vez agentes innovadores en cuanto a su función de generar conocimientos y formar recursos humanos.

Efectivamente, la Alianza del Pacífico concede una importancia fundamental a la educación, sobre todo universitaria, al insertarla, como estamos viendo, en su agenda política. Este bloque de países latinoamericanos tiene claro lo que significa el desarrollo económico en un sistema capitalista competitivo y global como es el actual. Así se entiende la urgencia de intervenir y convertir a la educación de manera consciente en un factor estratégico para conseguir el tan deseado crecimiento económico. En tal sentido, el pasado 18 de mayo la Alianza del Pacífico realizó su “Primer Foro de Educación” con “el objetivo de reflexionar sobre la necesidad de sumar esfuerzos en favor de la mejora de la calidad educativa inclusiva para contribuir al desarrollo productivo, competitivo y sostenible de Chile, Colombia, México y Perú”.9

Por supuesto, hablar de “educación inclusiva” es hablar de la educación como la herramienta más potente para erradicar la desigualdad.10 Además permite dotar al estudiantado de experiencias enriquecedoras, como son las pasantías y las estancias en el extranjero, las cuales nutren de vivencias y de otros contenidos prácticos y teóricos que van más allá de las carreras estudiadas. La internacionalización de la educación superior sirve para aumentar un bagaje cultural, pero que, tal como lo entiende la Alianza del Pacífico, será utilizado como experiencia para ejercer una profesión. No extraña, por tanto, que con “educación inclusiva” también se entienda inserción profesional. De la siguiente forma se planteó en ese “Primer Foro de Educación” organizado por sus cuatro países miembros:

“Durante el evento se planteó la necesidad de que las empresas tengan como prioridad el crecimiento de sus negocios y de la educación, impulsando un nuevo ADN de los recursos humanos a favor del desarrollo. Asimismo, que la agenda público-privada esté orientada a la implementación de sistemas de formación que respondan a las necesidades del sector productivo, así como posibles medidas para facilitar el tránsito del talento humano en la Alianza del Pacífico y otras para reforzar la educación secundaria como base para la inserción en la educación superior o el mundo laboral”.11

Bajo esta mirada, la educación, la internacionalización, la universidad y la movilidad académica y estudiantil deben guiarse por una adecuación funcional a las diversas circunstancias y necesidades de los estilos de desarrollo de estos países. Y, en apretada síntesis, el modelo económico de estos países tiene un carácter exportador y de libre comercio en constante ajuste a la nueva economía mundial. Esta dependencia requiere y demanda a la vez un cambio en el sistema de formación y de adaptación a un mercado laboral que exige conocimiento constante y adecuado, como veremos más adelante.12 En todo caso quede aquí apuntada la convergencia diseñada por la Alianza del Pacífico entre estilo de desarrollo económico, educación e internacionalización. Estas afinidades significarían, por ejemplo, que para poder abastecer a los cuadros técnicos y profesionales de estas economías exportadoras y de sus empresas, “las universidades tendrán que cumplir un rol en materia de idiomas y aspectos culturales”.13 Además ello requiere un cambio de enfoque en las relaciones públicas-privadas en cuanto a los temas de la productividad, crecimiento económico y educación como inversión.

Esta colaboración público-privada viene sucediendo desde hace años en América Latina en los procesos de internacionalización de la educación superior y de movilidad académica y estudiantil.14 La región, en este sentido, ha sido propulsora de muchos cambios a nivel de la educación superior y viene destacando por ser una zona geográfica con reflexión constante y producción continúa de conocimiento en aras de mejorar su calidad y en fortalecer su proceso de internacionalización. Al respecto Sylvie Didou (2014: 17) señala que todo este crecimiento se debe a diversos motivos, tales como: el incremento de las actividades que investigadores/docentes de universidades de la región desarrollan en universidades extranjeras; la instalación en la región de sedes de universidades foráneas en su mayoría de Estados Unidos y Europa; la multiplicación de programas de educación a distancia (con programas, materiales y títulos extranjeros, con o sin apoyo local); el crecimiento de universidades virtuales en consorcio entre instituciones extranjeras y locales; el incremento de los programas de intercambio de profesores y estudiantes de grado y de posgrado; y la aparición de carreras con doble titulación.

Gracias al desarrollo de la internacionalización de las universidades latinoamericanas han surgido y se han fortalecido redes de comunicaciones y de trabajos colaborativos, como también ha habido a la par una mejora por parte de los trabajos de los Estados en la implementación de sistemas de acreditación y en la proliferación de la educación de grado y postgrado. Parte de esta dinámica ha sido potenciada también, dado el tema que nos ocupa, por plataformas de becas ligadas a organismos internacionales y regionales, empresas estatales y privadas, universidades públicas y privadas, y sistemas científicos nacionales, entre otras instituciones. El debate actual respecto a la internacionalización de la educación superior ofrece, como podemos ver, diferentes aristas y perspectivas que ponen en juego una diversidad de intereses. Y la Alianza del Pacífico, por su parte, no está fuera de estas dinámicas actuales y procesos convergentes, como decíamos anteriormente, entre estilos de desarrollo, educación superior e internacionalización. Esta postura oficial la expresaba recientemente Claudia Ruiz Massieu, Secretaría de Relaciones Exteriores de México, al afirmar lo siguiente:

“La clave ha sido una combinación complementaria de idealismo y pragmatismo. El primero, para crear la visión, y el segundo, para orientar la acción. Creemos en el libre mercado, y creemos también que el desarrollo económico que éste produce debe alcanzar a todos los sectores de nuestras sociedades; queremos aumentar el comercio y la inversión, y queremos que con esto incremente, ante todo, el bienestar de las personas. Lo más importante es que nuestros logros no sólo se cuantifican con cifras, sino con el impacto directo en la vida de miles de mexicanos, chilenos, peruanos y colombianos. Por ejemplo, la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil ha otorgado más de mil 200 becas para que estudiantes de los cuatro países puedan realizar estudios de pregrado y posgrado en los países del mecanismo; asimismo, al acercar a nuestros pueblos con medidas concretas como la eliminación de los visados, el número de visitantes de esos tres países a México aumentó 100% entre 2012 y 2015.”15

Visto lo anterior, se comprende la lógica de esta Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil: fomentar el capital humano cualificado para orientar la acción de las economías de libre mercado de estos países. Así se explica entonces las aspiraciones depositadas de la Alianza del Pacífico en alentar en América Latina un proceso de internacionalización de la educación superior acorde a las exigencias laborales y profesionales del sistema económico mundial. Junto la integración económica y la eliminación de las fronteras para los intercambios comerciales aparece, en consecuencia, un deseo de integración educativa y social análogo facilitado por la exención de costos de visas que facilitará la movilidad de los becarios de los cuatro países. Hacia ese anhelo apuntan las becas de esta Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil. Veamos a continuación esta propuesta con más detalle.

La Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico

 

En paralelo a los avances estratégicos y económicos, la Alianza del Pacífico ha ido obteniendo acuerdos importantes en materia de movimiento de personas y de cooperación académica. Precisamente un componente clave en este proceso de integración regional fue la puesta en marcha a finales de 2012 de la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil que concede becas tanto para los estudios formales como para la investigación y la docencia.16 Con esta iniciativa la Alianza continuaba con uno de los clásicos instrumentos para internacionalizar la educación universitaria en América Latina como ha sido el envío de alumnas y alumnos de diversos países a universidades extranjeras, preferentemente estadounidenses o europeas. Las becas han contribuido históricamente al perfeccionamiento de las capacidades académicas de numerosos estudiantes de la región y también les han ayudado a la consolidación de sus trayectorias profesionales a su regreso, ya que se trata de una vía eficaz de consagración.

En efecto, las becas de perfeccionamiento para los estudiantes de la región, tradicionalmente ofrecidas y financiadas por fundaciones, gobiernos de los países del norte, organismos internacionales e instituciones filantrópicas, para estudiar postgrados, maestrías y doctorados en Estados Unidos o en Europa han sido claves para formar en América Latina lo que Solimano identifica como una “élite internacionalmente móvil” (Solimano, 2014:34). Esto es, personas con niveles superiores de educación, calificaciones especiales, conexiones sociales y habilidades empresariales que se incorporan tanto en los circuitos del “sector privado internacional” (compuesto por bancos y corporaciones multinacionales), como en los circuitos del “sector público internacional” (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Naciones Unidas, Banco Interamericano de Desarrollo, etc.). A un nivel académico, estas becas de perfeccionamiento han sido utilizadas por los países avanzados para captar talento e incorporar en sus universidades y centros de investigación a científicos y académicos sobresalientes de los países de América Latina (Solimano, 2014: 176-177). Pero, también, en un plano más individual y desde una perspectiva de las trayectorias biográficas, esta formación en el extranjero ha sido utilizada estratégicamente por los académicos y científicos latinoamericanos como un valor añadido para retornar a sus países de origen e insertarse laboralmente en los sistemas universitarios y científicos. De esta forma, hacen valer las credenciales académicas, los conocimientos y las redes internacionales obtenidas y forjadas en el extranjero.

Sin embargo, la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico sigue una lógica Sur-Sur que permita el intercambio de alumnos e investigadores entre los países miembros, fomentando, con esta medida, una política de las relaciones académicas horizontales. De forma más específica, esta iniciativa de becas tiene como objetivo facilitar la movilidad académica y “contribuir a la formación de capital humano avanzado a través de intercambios tanto a nivel de estudiantes de pregrado como de doctorado, así como de docentes universitarios en instituciones de educación superior colombianas, chilenas, mexicanas y peruanas”.17 De esta forma, pueden ser beneficiarios de las becas los ciudadanos de Chile, Colombia, México y Perú que tengan un vínculo académico como alumno de pregrado, alumno de doctorado, docente o investigador con alguna universidad y/o instituto profesional de estos países para así poder disfrutar de estancias de formación e investigación en el extranjero.

Las becas tienen una duración máxima de un semestre académico para pregrado. Además para postular los estudiantes de pregrado deben haber cursado al menos el 50% de su malla curricular y contar, por lo general, con un buen promedio académico.18 Asimismo, la universidad de origen debe tener convenio con alguna de las universidades especificadas en la convocatoria, de modo que se asegure la convalidación total del intercambio cursado en la universidad receptora.19En los casos de doctorado e intercambio de profesores e investigadores la duración mínima es de tres semanas y una duración máxima de dos semestres o un año académico. Las becas cuentan con beneficios del total de la matrícula, transporte internacional de ida y vuelta, manutención  mensual y seguros médicos.

La Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico es gestionada y coordinada por diversas administraciones públicas y organismos gubernamentales de cada país miembro. En Chile se ocupa la Agencia de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores (AGCI), en Colombia el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios en el Exterior (ICITEX), en México la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), y en Perú el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (PRONABEC).20 Al año se abren dos convocatorias (15 de enero al 30 de mayo y 1 de agosto al 15 de noviembre), ofreciendo cada país anualmente a los otros Estados miembros un total de 100 becas (75 para movilidad de pregrado y 25 para movilidad de doctorados e intercambio de docentes e investigadores). Desde que se llevó a cabo la primera convocatoria en el primer semestre de 2013 y hasta mayo de 2016, que son los datos más actuales que disponemos, se han otorgado 1040 becas en seis convocatorias, de las cuales 277 han sido entregadas por el gobierno colombiano, 173 por Chile, 315 por México y 275 por Perú.21

Es necesario señalar que este programa de becas tiene unas temáticas de interés claramente definidas por los objetivos estratégicos y geopolíticos de inserción económica internacional y de apertura de mercados de la Alianza del Pacífico. De esta forma, las áreas prioritarias y los temas principales que se financian son: negocios, finanzas, comercio internacional, administración pública, ciencia política, turismo, economía, relaciones internacionales, medio ambiente y cambio climático. Además se incluyen otras áreas tales como innovación, ingeniería, y ciencias exactas, entre otros. Recientemente se han incorporado también otras áreas como cultura, deportes y gastronomía.22 Dichas áreas de estudios poseen, por lo general, una base de saberes prácticos y están estrechamente relacionadas con el estilo de desarrollo dominante de estos países. En otras palabras, la búsqueda de la competitividad y el crecimiento económico que caracteriza a la Alianza es reproducida en las áreas de conocimiento de estas becas como los saberes más idóneos y adecuados para solucionar esas problemáticas y necesidades.

El papel específico que juega el conocimiento, particularmente el científico-técnico y práctico, en el proceso de desarrollo es el que aquí está en juego en estas becas de la Alianza del Pacífico y su objetivo de formar a capital humano de alto nivel. Sin duda, la internacionalización de la educación superior y la movilidad académica y estudiantil no están ajenas, como vemos con este estudio de caso, a estos procesos económicos. Aunque, siguiendo con el análisis de esta plataforma de becas, se puede considerar que las mismas promueven una movilidad académica y estudiantil que apoyan, paradójicamente, un currículum por competencias que hoy en día es solicitado y visto como necesario en la formación de educación superior.23 Por tal motivo, la movilidad académica y estudiantil, en general, prepara una nueva enseñanza para adultos bajo el modelo de la andragogía, el cual comparte lineamientos propuestos por un currículum por competencias. En consecuencia, un profesional competente e íntegro, bajo este parámetro, debiese ser capaz de:

· “Aprender a Hacer. Implica la adquisición de competencias que permitan hacer frente y resolver situaciones concretas del campo laboral.

· Aprender a Ser. Involucra el desarrollo de valores y actitudes para formarse como una persona íntegra, autónoma, responsable y con principios éticos.

· Aprender a Emprender. Se refiere al logro de una visión y actitud emprendedora que conduzca a la generación de nuevas opciones empresariales.

· Aprender a Convivir. Requiere la habilidad para el establecimiento efectivo de relaciones interpersonales, de tolerancia y respeto en el contexto laboral, social e intercultural de un mundo globalizado” (Ubaldo, 2009: 20).

Es así como la movilidad académica y estudiantil nutre los procesos de formación académica, docente e investigadora, dadas las competencias que se adquieren durante esas experiencias. Pero, sin embargo, existe una disyuntiva en lo que aspira a lograr la Alianza del Pacífico con su programa de becas para estudiantes porque apunta únicamente hacia carreras técnicas. De la siguiente forma lo reconocía recientemente un Estudio comparado de los Sistemas de Educación Técnica de los países de la Alianza del Pacífico:

“Los planes de estudio para titularse como Técnico Superior Universitario en las Universidades Tecnológicas están divididos en seis cuatrimestres. De esta manera, en tan sólo dos años los egresados están preparados para integrarse al mercado laboral, participando activamente como agentes de desarrollo a nivel regional y nacional” (Alianza del Pacífico, 2016: 27).

Esa cantidad de seis cuatrimestres, equivalentes a dos años de estudios, no logra, en nuestra opinión, que exista un equilibrio pleno entre saberes prácticos y teóricos, por lo cual uno de ellos no será desarrollado plenamente en la formación del profesional. Esto a su vez repercute de manera directa en la creación del capital humano íntegro que tanto desea la Alianza del Pacífico para afrontar los desafíos y necesidades de las economías de sus países. Asimismo las competencias necesarias que se debiesen promulgar mediante un currículum por competencias quedarían incompletas para ejercer una profesión influyente y de auténtico cambio social dentro de una sociedad. Aquí, por tanto, se puede apreciar que el programa de becas de la Alianza del Pacífico en vez de asumir la idoneidad de un currículum por competencias lo sustituye, en cambio, por un currículum por objetivos, donde la formación integral de los alumnos, estudiantes, investigadores o profesionales como ciudadanos queda privada de todo saber práctico y teórico.

Un ejemplo claro de esta problemática alrededor de la formación técnica es el caso de Chile, país en el que los institutos de educación técnica, en su gran mayoría, no están acreditados bajo una calidad de educación por parte de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Esto conlleva a que el estudiantado no pueda convalidar asignaturas de una carrera técnica a la hora de cursar una carrera universitaria. De esta forma, esta educación proporciona únicamente una base técnica exigidas por las actividades económicas y el mercado laboral, pero no va más allá de una auténtica enseñanza integral. Precisamente esta visión dominante es confirmada por las siguientes palabras de Pedro Goic, director Nacional del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo del Gobierno de Chile, pronunciadas en el “I Encuentro de Jóvenes de la Alianza del Pacífico”:

“En nuestros países el gran generador de empleo es la empresa privada, entonces tenemos que tener un buen diálogo para identificar donde están los requerimientos y las oportunidades de empleo, pero también que la empresa sea el espacio donde los jóvenes y cualquier trabajador se forme permanentemente, tanto el trabajador como la empresa deben seguir aprendiendo”24.

Visto lo anterior, resulta evidente el esfuerzo por adaptar los valores de la educación superior a las exigencias impuestas por las transformaciones económicas y laborales actuales. Esta tensión entre formación íntegra de personas y ajuste a los mecanismos del estilo de desarrollo de libre mercado, inserta en las becas de la Alianza del Pacífico y su visión de la formación universitaria, se decanta, lamentablemente, a favor de la última opción. Aparece aquí el viejo tema sociológico de las condiciones educativas, técnicas, materiales y económicas, más propicias y favorables para la realización de las y los jóvenes estudiantes como profesión. Esto es, el peligro de este enfoque, predominantemente racionalista y tecnocrático, observa sólo a los individuos cumpliendo un rol o una tarea funcional para el modelo de sociedad imperante. No extraña, en consecuencia, que la aspiración de crecimiento económico y racionalización de la vida económica de estos países terminen, según su discurso educativo, por ser un ciego automatismo y una apología de la flexibilidad laboral, de la iniciativa privada, y de imágenes y conceptos tales como innovación o emprendimiento que, dadas sus condiciones estructurales, frustren a numerosas alumnas y alumnos. Pero estos temas apuntados, lamentablemente, van más allá de los objetivos de este artículo y preferimos ocuparnos de ellos en próximos trabajos.

 

 

Conclusiones

 

En este artículo hemos examinado críticamente la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico y su visión dominante sobre la educación universitaria y su sentido más técnico y práctico. Así reconocimos, para empezar, el objetivo estratégico de este bloque latinoamericano de apostar por un estilo de desarrollo de libre mercado y abierto a las relaciones comerciales con Asia, por ser esta zona un área geoestratégica con enorme potencial, mucho más que la zona atlántica. Por tanto, la vocación hacia el Pacífico de Chile, Colombia, México y Perú es del todo lógica por ser esas economías las más dinámicas y las que mejor han sorteado la crisis económica en los últimos años. Sin duda esta estrategia de la Alianza, de notable diplomacia comercial, ha obtenido visibles logros económicos, con un mercado integrado regional cada vez más unificado y que ha conseguido, además, que Asia mire a estos países latinoamericanos como una parte importante y a tener en cuenta en la cuenca del Pacífico.

Sin embargo, frente a esos logros macroeconómicos de la Alianza, no podemos decir lo mismo de los iniciales frutos, mínimos o reducidos, de su programa de becas, todavía incipiente. Aunque sí estamos en condiciones de afirmar que la movilidad académica y estudiantil es un instrumento clave de las políticas de integración y cooperación entre países, como así demuestra el caso de la Alianza del Pacífico. Su programa de becas, aún en una fase de crecimiento, viene a sumarse a otras iniciativas latinoamericanas que hacen de la región una de las zonas más dinámicas del mundo en cuanto a internacionalización de la educación superior. Por supuesto, el intercambio entre becarios que propone esta Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil puede que consiga un importante impacto en cuanto a experiencias y vivencias de sus beneficiarios, pues ya es sumamente importante que compartan el mismo idioma. Además hay mucha tradición de relaciones de cooperación académica entre las universidades de Chile, Colombia, México y Perú. Esta iniciativa, de hecho, puede generar una interesante lógica Sur-Sur de cooperación académica que rompa con la hegemónica estrategia en América Latina de enviar a investigadores y estudiantes, sobre todo de posgrado, a los países del Norte.

Si bien la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza aún tiene que seguir perfilando y consolidando su oferta de becas en cuanto a su número y, sobre todo, en cuanto a su temática y sus destinatarios. Pues siendo meritorio este ánimo de promover la vinculación y el conocimiento mutuo entre estudiantes y académicos de sus cuatro países miembros, es más que cuestionable el tono “economicista”, “cientificista” o “profesionalista” de las temáticas de interés que se financian. No negamos con esta crítica la necesidad de recurrir a la economía, a la ciencia dura o aplicada y a la técnica para formar el “capital humano”, es decir personas, o entender los desafíos de la actual coyuntura regional y mundial. Tampoco dudamos de la urgencia de la hora para nuestra región en cuanto a los efectos del cambio climático. Pero sí creemos, como así dejamos de manifiesto en las anteriores páginas, el excesivo sesgo hacia carreras específicas y técnicas bajo un currículum y saberes por objetivos.

Obviamente lo que se buscan con estas carreras es la facilidad para convalidar y homogeneizar los créditos académicos e integrar rápidamente los resultados de aprendizaje. Las profesiones reguladas, como por ejemplo la medicina, son mucho más complejas para la movilidad estudiantil. Al igual que con esos apuntes señalamos el papel importante y preponderante que concede este bloque latinoamericano a la educación como un mecanismo para alcanzar el tan deseado crecimiento económico. La cuestión cardinal ahí tiene que ver con una visión reducida y funcional de la educación a las demandas del mercado laboral y a las exigencias del libre mercado. No es extraña, en consecuencia, esta perspectiva de la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza, pues se estima que favoreciendo una movilidad regional de personas altamente cualificadas, especializadas y con mayor capacidades técnicas y de negocios, se podrá conseguir un retorno económico en los países miembros.

La discusión planteada alrededor de este programa de becas, por tanto, gira en cómo estos estudiantes, académicos e investigadores son reconocidos, por un lado, como un importante capital humano dentro de los mercados laborales de estos países y, por otro lado, como personas expertas llamadas a ocupar puestos claves de la llamada “nueva economía global”, la cual está impulsada, fundamentalmente, por el conocimiento, la movilidad y la tecnología. Precisamente, esta Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza busca, en el fondo y según nuestra opinión, captar talento productivo (empresarios, ejecutivos, gerentes, ingenieros, técnicos) y científico (académicos, científicos y estudiantes internacionales), estimados como claves para el desarrollo económico de Chile, Colombia, México y Perú. Asimismo son medidas destinadas a evitar la tradicional “fuga de cerebros” hacia los países desarrollados. Aunque, sin embargo, consideramos que una mayor atención de estas becas a patrocinar formación y estancias de investigación relacionadas con las humanidades y las ciencias sociales ayudaría, sin duda alguna, a formar una mirada mucho más amplia y cabal sobre lo que sucede en este lado del Pacífico, y, sobre todo, ayudaría a pensar a la propia Alianza bajo una dimensión más latinoamericana y menos dependiente de los centros económicos y académicos mundiales. También, por supuesto, no discriminaría a futuros candidatos de esas disciplinas y de otros países si realmente se desea conseguir una internacionalización como una experiencia tangible que promueva la promoción social y cultural, sobre todo teniendo en cuenta el gravísimo problema de la desigualdad que caracteriza a sus cuatro países miembros.

Es necesario destacar aquí, para ir concluyendo, que esta Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil está pensada para dar legitimidad y continuidad a los acuerdos e intereses comerciales que hay detrás. Pero, claro está, el futuro y la auténtica vocación integradora de este programa de becas choca con el gran dilema que encierra la misma Alianza del Pacífico en estos sus primeros pasos: ¿aspirar a convertirse en un “Erasmus latinoamericano” o continuar con una cooperación académica de bloque? Pues para dar luz a esta pregunta, y como última reflexión, vale la pena considerar las asimetrías y tensiones regionales existentes entre la Alianza y los otros mecanismos regionales de integración como el Mercosur y la Asociación de Estados del Caribe. En un contexto en el que convergen estos procesos, muy diferentes y distantes entre sí en cuanto a sus propios objetivos y a sus formas de entender la globalización económica o el papel del Estado y su relación con la sociedad, es conveniente la búsqueda de vínculos de entendimiento y de diálogo con tal de conformar un regionalismo mucho más fructífero, plural y constructivo. Y seguramente una apertura del programa de becas de la Alianza del Pacífico en cuanto a más países y disciplinas ayudaría a este propósito.

Notas

1. Nos referimos, por ejemplo, a trabajos clásicos de Jorge Graciarena (1976; 1978) y de José Medina Echavarría (1963; 1967). Nuestra perspectiva teórica también tiene en cuenta la línea de trabajo actual propuesta por Fernanda Beigel (2016) sobre las estructuras de producción y circulación del conocimiento científico en América Latina y su relación con el sistema académico mundial. Además seguimos la reciente recomendación de Juan José Ramírez Bonilla (2014), colaborador también de este dossier, de reflexionar sobre los programas de movilidad estudiantil y académica de la Alianza del Pacífico

2. http://alianzapacifico.net/documents/2014/ABC_ALIANZA_PACIFICO_2014.pdf

3. Para comprender la posición conciliadora de Chile consúltese la siguiente columna de Heraldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores de ese país: “Alianza del Pacífico y Mercosur”, Heraldo Muñoz, El Tiempo, Colombia, 16 de marzo de 2015. Recurso electrónico disponible en:http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alianza-del-pacAfico-y-mercosur/15404481

4. La Alianza del Pacífico celebró su XI Cumbre en Puerto Varas (Chile), entre los días 28 de junio y 1 de julio de 2016, reuniéndose los presidentes de los países que la integran, incluido el presidente recientemente electo de Perú, Pedro Pablo Kuczynski. La gran novedad de este evento fue también la presencia del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y la visión favorable a la Alianza por parte del gobierno brasileño de Michel Temer. Estos hechos simbolizan un acercamiento de los dos bloques, motivados, fundamentalmente, por los giros en materia de política económica y de relaciones internacionales generador con los cambios de gobierno en Argentina y en Brasil. Además otra muestra de estos notorios avances entre los países de los dos bloques es el tratado de libre comercio entre Chile y Uruguay, a firmarse entre septiembre y octubre de 2016. Para más información véase las siguientes noticias: http://www.latercera.com/noticia/politica/2016/06/674-686765-9-las-claves-para-entender-la-cumbre-de-la-alianza-del-pacifico-que-comienza-hoy.shtmlhttps://alianzapacifico.net/culmina-xi-cumbre-de-la-alianza-del-pacifico-en-puerto-varas-chile/; http://www.lr21.com.uy/economia/1299565-tratado-libre-comercio-uruguay-chile-pacifico-economia-intercambio-comercial#.V6kkAPugbvc.twitter

5. APEC es el foro económico multilateral de mayor relevancia económica y política en el Asia-Pacífico. Creado en 1989, su objetivo principal es apoyar el crecimiento económico sostenible y la prosperidad en la región Asia-Pacífico.  Sus 21 economías son: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, China, Corea, Estados Unidos de América, Filipinas, Hong Kong-China, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Taipei-China, Tailandia y Vietnam. Las economías de APEC representan el 56 por ciento de la producción mundial y el 46 por ciento del comercio global. Cabe señalar que Australia, Canadá, China, Corea, Estados Unidos de América, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Tailandia, además de ser miembros de APEC, son Estados Observadores de la Alianza del Pacífico. “Alianza del Pacífico y APEC evaluaron oportunidades de colaboración”, Andina. Agencia peruana de noticias, 18 de noviembre de 2015. Recurso electrónico disponible en: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-alianza-del-pacifico-y-apec-evaluaron-oportunidades-colaboracion-585204.aspx yhttps://www.direcon.gob.cl/apec/

6. “Conferencia de prensa en el marco de la VII Cumbre de la Alianza del Pacífico”, Cali, Colombia, 29 de mayo de 2013. Recurso electrónico disponible en: http://alianzapacifico.net/conferencia-de-prensa-en-el-marco-de-la-vii-cumbre-de-la-alianza-del-pacifico-que-tuvo-lugar-en-esta-ciudad/

7. Este grupo fue establecido durante la XXVI Reunión del Grupo de Alto Nivel (GAN). Viña del Mar (Chile), 10 de octubre de 2014. Alianza del Pacífico. Recurso electrónico disponible en: 
https://alianzapacifico.net/wp-content/uploads/2015/06/bases-operacion-grupo-tecnico-educacion.pdf

8. “Plan de trabajo del grupo técnico de educación”. Alianza del Pacífico. Documento disponible en: 
https://alianzapacifico.net/

9. Se realizó en Perú el Primer Foro de Educación de la Alianza del Pacífico”. Lima, 18 de mayo de 2016. Alianza del Pacífico. Recurso electrónico disponible en: 
https://alianzapacifico.net/se-realizo-en-peru-el-primer-foro-de-educacion-de-la-alianza-del-pacifico/

10. No por casualidad los países de la Alianza del Pacífico hablan de educación inclusiva para reducir la desigualdad, pues varios de ellos, Chile, Colombia y México, son tres de los países más desiguales de la región más desigual del mundo como es América Latina.

11. “Se realizó en Perú el Primer Foro de Educación de la Alianza del Pacífico”. Lima, 18 de mayo de 2016. Alianza del Pacífico. Recurso electrónico disponible en: https://alianzapacifico.net/se-realizo-en-peru-el-primer-foro-de-educacion-de-la-alianza-del-pacifico/

12. “Educación y leyes flexibles, claves contra el desempleo: Alianza del Pacífico”, Noticia de Ángel Nakamura López, Expansión, México, 19 de mayo de 2016. Recurso electrónico disponible en: http://expansion.mx/carrera/2016/05/19/educacion-y-leyes-flexibles-claves-contra-el-desempleo-alianza-del-pacifico

13. “Alejandro Foxley sobre el TPP”, entrevista al presidente de CIEPLAN y ex canciller de Chile, Alejandro Foxley, publicada en El Mercurio, sobre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. 13 de octubre de 2015. Recurso electrónico disponible en:http://www.cieplan.org/noticias/detalle.tpl?id=618

14. Como muestra de esta mixtura de colaboraciones, pensemos, por ejemplo, en la participación de organismos como el BID o el Banco Mundial en los encuentros sobre educación promovidos por la Alianza del Pacífico. O más recientemente la compañía área española Iberia se ha unido a la Alianza para la Movilidad Académica Iberoamericana de la SEGIB ofreciendo becas y facilidades de transporte. Para más información véase: 
http://www.espanha-brasil.org/es/articulo/iberia-se-une-a-la-alianza-para-la-movilidad-academica

15. “Alianza del Pacífico: balance y perspectivas”, Claudia Ruiz Massieu, Excelsior, 2 de mayo de 2016. Recurso electrónico disponible en: http://www.excelsior.com.mx/opinion/mexico-global/2016/05/02/1090040

16. “La Alianza del Pacífico avanza hacia la libre movilidad de personas y a una mayor cooperación entre sus miembros”. Recurso electrónico disponible en: http://alianzapacifico.net/la-alianza-del-pacifico-avanza-hacia-la-libre-movilidad-de-personas-y-hacia-una-mayor-cooperacion-entre-sus-miembros/

17. http://alianzapacifico.net/cooperacion/

18.
http://alianzapacifico.net/alianza-del-pacifico-lanzo-programa-2015-de-becas-para-universitarios-academicos-e-investigadores-chilenos/

19. Actualmente participan 184 instituciones académicas de grado superior de Chile (34), Colombia (61), México (46) y Perú (43) en este programa de becas y de movilidad académica de la Alianza del Pacífico. Un listado más detallado de las universidades o institutos tecnológicos participantes de cada país miembro se puede consultar en los siguientes enlaces.

Chile: http://becas.agci.cl/horizontal/docs/cv_96/Anexo%20IV%20(Lista%20universidades)_Actualizado.pdf

Colombia: http://www.icetex.gov.co/dnnpro5/becas/programasespeciales/plataformaalianzapac%C3%ADfico/universidadesparticipantes

México: http://amexcid.gob.mx/index.php/component/content/article/1899

Perú: 
http://www.pronabec.gob.pe/descargas/bases_alianza.pdf

20. Una información más concreta y detallada sobre la convocatoria de estas becas en cada país miembro de la Alianza del Pacífico se puede consultar en los siguientes enlaces.

Chile-AGCI: http://www.agci.cl/index.php/becas/novedades-sobre-becas-extranjeros/913-seleccion-plataforma-de-movilidad-estudiantil-alianza-del-pacifico

Colombia-ICITEX: http://www.icetex.gov.co/dnnpro5/es-co/becas/programasespeciales/plataformaalianzapac%C3%ADfico.aspx

México-AMEXCID: http://amexcid.gob.mx/index.php/plataforma-de-movilidad-estudiantil-y-academica-de-la-alianza-del-pacifico-mx

Perú-PRONABEC: http://www.pronabec.gob.pe/2015_beca_alianza.php

21. “Plataforma de movilidad estudiantil y académica. Gestión 2013 – 2015”. Alianza del Pacífico. Recurso electrónico disponible en: 
https://alianzapacifico.net/?wpdmdl=5541

22. Recursos electrónicos disponibles en: http://alianzapacifico.net/becas/

http://alianzapacifico.net/alianza-del-pacifico-lanzo-programa-2015-de-becas-para-universitarios-academicos-e-investigadores-chilenos/

23. Señalemos aquí que por competencias entendemos “la concatenación de saberes, no sólo pragmáticos y orientados a la producción, sino aquellos que articulan una concepción del ser, del saber, saber hacer, del saber convivir. Esto significa que frente a una situación dada quien tiene la competencia para actuar posee los conocimientos requeridos y la capacidad para adecuarlos a las condiciones específicas, tiene las habilidades para intervenir eficaz y oportunamente y esta imbuido también de los valores que le permite asumir actitudes acordes con sus principios y valores” (González y Larraín, 2005: 9).

24. “Educación y leyes flexibles, claves contra el desempleo: Alianza del Pacífico”, Noticia de Ángel Nakamura López, Jueves 19 de mayo de 2016, Expansión, México. Recurso electrónico disponible en: http://expansion.mx/carrera/2016/05/19/educacion-y-leyes-flexibles-claves-contra-el-desempleo-alianza-del-pacifico

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

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Alianza del Pacífico (2016). Estudio comparado de los Sistemas de Educación Técnica de los países de la Alianza del Pacífico. Santiago de Chile: Grupo Técnico de Educación de la Alianza del Pacífico, Instituto de Evaluación (IESME) de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Beigel, Fernanda (2016). “El nuevo carácter de la dependencia intelectual” en Cuestiones de Sociología, núm. 14, pp. 2-27.

Didou Aupetit, Sylvie y Jaramillo De Escobar, Vielka (2014). La internacionalización de la Educación Superior y las Ciencias en América Latina: Un estado del Arte. UNESCO – IESALC.

González, Luis Eduardo y Larraín, Ana María (2005). “Formación universitaria basada en competencias: aspectos referenciales” en Memorias del seminario internacional “Currículo universitario basado en competencias”, Universidad del Norte, Barranquila, pp. 24-57.

Graciarena, Jorge (1976). “Poder y estilos de desarrollo. Una perspectiva heterodoxa” en Revista de la CEPAL, Primer semestre, pp. 173-193.

Graciarena, Jorge (1978). “Entre realidad y utopía. La dialéctica de las ciencias sociales latinoamericanas” en Revista de la CEPAL, Primer semestre, pp. 35-63.

Medina Echavarría, José (1963). “La Universidad latinoamericana y el desarrollo económico” en Revista de la Universidad de Buenos Aires, vol. VIII, núm. 3-4, pp. 407-430.

Medina Echavarría, José (1967). Filosofía, educación y desarrollo. Textos del ILPES, Siglo XXI, México.

Ramírez Bonilla, Juan José (2014). “Internacionalización de la educación superior. Experiencias de cooperación académica en la región del pacífico” en OBSMAC. Recurso electrónico disponible en: http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=3546:internacionalizacion-de-la-educacion-superior-experiencias-de-cooperacion-academica-en-la-region-del-pacifico&catid=201:experiencias-y-programas&Itemid=770&lang=es

Solimano, Andrés (2014). Migraciones, capital y circulación de talentos en la era global, Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile.

Ubaldo, Samuel (2009). Modelo Andragógico. Fundamentos. Universidad del Valle, México.



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