Elementos del contexto sociocultural de origen que inciden en la decisión migratoria de los estudiantes universitarios huastecos residentes en Monterrey

• Julieta Martínez Martínez. 
SECCIÓN: DOSSIER
• Maestranda en educación con acentuación en psicología educativa. Licenciada en psicología por la Universidad Regiomontana. Colabora en el proyecto de investigación “Estudiantes indígenas de educación media superior y superior en Nuevo León. Panorama de inserción socioeducativa y construcción de identidad étnica” financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). julieta.martinez@u-erre.mx


 

Resumen

Como parte de una investigación mayor sobre el proceso de reconfiguración étnica de los universitarios huastecos emigrados a Monterrey, en este artículo se identifican los principales elementos del contexto sociocultural de origen que inciden de manera significativa en su decisión migratoria. Se trata de un estudio de corte cualitativo, realizado a través de entrevistas a profundidad realizadas a líderes comunitarios en las comunidades de origen, así como historias de vida de los estudiantes en la ciudad de acogida. Presentamos los resultados desde las dos perspectivas mencionadas, las cuales evidencian aspectos significativos, como la ruptura con la comunidad indígena que se refleja en las nuevas configuraciones de ideales, expectativas y valorizaciones, por parte de ambos actores. Asimismo, en estas nuevas valorizaciones aparece el papel de la educación superior como uno de los elementos que participan no solo en la decisión migratoria sino en la movilidad social de los jóvenes huastecos.

 

Palabras clave:

 Emigración, Educación superior, Huastecos, Movilidad social.

 

Abstract

 

As part of an ampler research about the process of ethnic reconfiguration of huastecos enrolled in a degree, and who have emigrated to Monterrey, this article identify the main elements of the sociocultural context of origin which influence their migration decision. We use a qualitative analysis. On the one hand, in-depth interviews with leaders from communities of origin. On the other hand, life stories of students in Monterrey. Results obtained from these two perspectives show significant aspects, as a breakup with the indigenous community, which is reflected in new configurations of ideals, expectations and appreciations. Also in these new valuations the role of higher education appears as one of the elements involved not only in the migration decision but also the social mobility of young huastecos.

 

Keywords:

 Emigration, Higher education, Huastecos, Social mobility.

 

Introducción

 

El presente trabajo se desarrolló con el objetivo de identificar cuáles son los principales elementos del contexto sociocultural de origen que inciden significativamente en la decisión de emigrar de los jóvenes indígenas de etnia téenek1 a la ciudad de Monterrey y poder, así, continuar con sus estudios. Respecto a la importancia de la continuación de los estudios, es importante señalar que los resultados presentados en este artículo forman parte de un proyecto de investigación mayor, cuyo objetivo general consiste en analizar el proceso de reconfiguración étnica de los estudiantes huastecos universitarios emigrados a Monterrey. Por esta razón, nuestro universo de estudio quedará delimitado únicamente por emigrantes huastecos que estudian o estudiaron en universidades nuevoleonesas.

La Huasteca Potosina es una región que expulsa un gran número de emigrantes hacia el estado de Nuevo León. En el estudio “Indígenas y Educación” (Olvera, Doncel y Muñoz, 2014, p.30) se afirma que el 38.2% de los estudiantes indígenas de educación media superior radicados en Monterrey son originarios de los diferentes municipios de San Luis Potosí. Según este estudio, San Luis es el estado que más migración indígena expulsa a esta ciudad, seguido de Veracruz, México, Hidalgo, Oaxaca y Querétaro.

También es importante remarcar que la lengua téenek o huasteco es la segunda lengua indígena más hablada en el estado de Nuevo León. En este sentido, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2010 reportan la cantidad de 5,974 hablantes de la lengua téenekmayores de tres años (en primer lugar quedaría la lengua náhuatl con 21,723 hablantes mayores de tres años). Por otra parte, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) afirma que la mayoría de los pobladores téenek radican en la región huasteca, al oriente del estado, localizada dentro de la cuenca del río Pánuco. Este territorio está constituido por 18 municipios. Sin embargo, el 90% de la población téenek se concentra en los municipios de Aquismón, Tanlajás, Ciudad Valles, Huehuetlán, Tancanhuitz, San Antonio, Tampamolón y San Vicente Tancuayalab.

Para la delimitación de nuestro universo de estudio, de todos estos municipios se decidió seleccionar San Antonio, Aquismón y Tanlajás, aunque la mayor atención la centramos principalmente en tres comunidades de San Antonio: Altamira, Lejem y Tanchahuil. En la base de datos del INEGI encontramos que los municipios que presentan mayor porcentaje de pobreza en el estado son cinco de los 58 municipios potosinos. Entre estos municipios se localiza Aquismon, Tanlajas y San Antonio como los más marginados y con mayor carencia en cuanto a servicios básicos (Ver tabla 1). Esta situación es la que justifica la selección de estas comunidades, cuya circunstancia socio-económica debe ser entendida como contexto explicativo de la expulsión migratoria de su población.

En cuanto al enfoque metodológico, éste se planteó de carácter cualitativo, utilizando como principales herramientas la entrevista en profundidad, historias de vida y la observación participante. El trabajo de campo estuvo conformado por dos partes. La primera de ellas se inició con la identificación de cuatro informantes clave, los cuales nos proporcionaron información relevante gracias a que viven y son parte de la población objeto de estudio, además de ocupar o haber ocupado cargos importantes dentro de la comunidad. De hecho, todos ellos son considerados líderes o representantes comunitarios, posición que les da un elevado grado de conocimiento sobre sus respectivas comunidades.

Esta primera etapa del trabajo de campo se llevó a cabo entre los meses de abril y agosto de 2015, tiempo en el que se realizaron numerosas visitas a cada una de estas comunidades indígenas. La estrategia utilizada para la localización de informantes clave, en este caso, de las personas consideradas como líderes dentro de la comunidad, fue a través de la técnica bola de nieve (Patton, 1990). En este sentido, el hecho de que la investigadora forme parte del grupo étnico y de una de las comunidades analizadas facilitó enormemente el acceso a estos informantes. Así, se realizaron entrevistas en profundidad a cada uno de estos líderes, así como observaciones participantes en las comunidades identificadas para complementar el análisis de la información.

Con la información recogida de los líderes comunitarios, dimos continuación a la segunda parte del trabajo de campo, la cual fue realizada en la ciudad de Monterrey, durante el periodo de julio y agosto de 2015. Aquí se procedió a la ubicación y localización de los estudiantes indígenas de nivel universitario que procedieran de alguna comunidad de los municipios considerados a priori. Para la selección de los estudiantes indígenas que forman parte de nuestro universo de estudio se consideraron los siguientes requisitos: (tabla 2)

En la tabla 3 describimos las características de los universitarios huastecos localizados. Para establecer el primer contacto con los informantes se aplicó entrevistas en profundidad en varias sesiones, cuyo contenido contemplaba temas referentes a aquellos factores del contexto de origen que les motiva a abandonar su comunidad, esto visto desde dos perspectivas: por un lado, desde los líderes comunitarios y, por otro, desde aquellos que han vivido esa experiencia, esto es, de los emigrantes huastecos. Para profundizar nuestro análisis ampliamos nuestro trabajo de campo realizando cinco historias de vida, a partir de las entrevistas iniciales, a fin de conocer con mayor profundidad los condicionantes y decisiones vitales de los estudiantes huastecos entrevistados.

La estructura del trabajo se presenta en tres partes claramente diferenciadas, que dan forma a una secuencia lógica. En la primera de ellas se establecen las bases teóricas que sustentan nuestra investigación, sustento que se caracteriza por la complejidad y las diferentes disciplinas desde las que se aborda la problemática analizada. En la segunda parte, haremos mención de algunos de los principales estudios previos que se han realizado concernientes a la migración de población indígena hacia las zonas urbanas. En la tercera parte del contenido, se exponen los resultados de esta investigación, tratando en todo momento de contrastar dos miradas sobre la emigración: la de los líderes comunitarios que se quedaron frente a la de los jóvenes universitarios que se fueron.

 

Marco teórico

 

La migración ha sido objeto de estudio bajo diversas disciplinas entre las cuales destacamos la sociológica, la psicológica, la antropológica, la demográfica, entre otras. Presentamos el desarrollo teórico en el que va sustentado el estudio, aunque es importante señalar que se va a estar abordando el concepto desde una concepción holística, dado que estaremos recurriendo a autores con distintas posturas epistemológicas por el hecho de entender el fenómeno desde perspectivas multifacéticas.

La migración no es un tema reciente para estas disciplinas, pues encontramos numerosos autores dedicados a estudiar el proceso que implica el movimiento migratorio. Los autores revisados coinciden en dividir los estudios existentes en dos grandes enfoques: estudios macro y estudios micro. Entendemos por estudios macro los que se enfocan más en “aspectos generales, históricos y estructurales presentes en el fenómeno” (Pérez y Santos, 2008, p.175) o, dicho de otra manera, en las características de los lugares de origen que influyen en la movilidad de la población. Estos estudios se elaboran, principalmente, en base a información documental y geo-estadística descriptiva. La segunda vertiente se enfoca en los estudios micro, centrándose más específicamente en las características propias de las personas que deciden migrar y los motivos que los movilizan, tomando en cuenta las variables de tiempo y distancia, además del cambio de lugar donde involucre nuevas formas culturales, valores y normas. Por la información que ofrecen ambas vertientes se sugiere incluir ambos enfoques para una mayor comprensión del fenómeno migratorio (Cárdenas, 2014).

La migración abarca dos dimensiones, las cuales son de tiempo y distancia. Por ejemplo, Clarence Senior (1970) entiende la migración como el cambio permanente de residencia. Esta concepción de la migración se contrapone a la que ofrece Hagerstrandt (1971) quien no considera el tiempo transcurrido para llamarla como migración, sino el hecho de cambiar de residencia de una comunidad a otra. Según este autor, esta situación ya implica una migración. No obstante, Eisenstandt (1954) adjudica otros aspectos: además de los ya mencionados, se debe contemplar el cambio sociocultural de la persona, es decir, un cambio de culturas, valores, normas de vida, etc. Es así como vemos que se suma una variable más a las ya mencionadas, de modo que cuando no se involucra un cambio cultural en el traslado de un lugar a otro no puede hablarse de migración, sino más bien de una “movilidad espacial” (Senior, 1970, citado por Herrera, 2006, p.23).

También localizamos los aportes de Nolasco y Rubio, los cuales coinciden en tomar en cuenta la cuestión sociocultural, refiriendo que “la migración no solo es salir y vivir fuera de la comunidad de origen, sino que conlleva cambios socioculturales muy profundos y una compleja adaptación a nuevas formas y tipos de relaciones sociales” (Nolasco y Rubio, 2011, p.9).

Los autores Farfán, Fernández y García (2011) identifican dos modalidades del proceso migratorio: la migración temporal y la migración permanente o de larga duración. Aquí únicamente nos referiremos a la migración de larga duración o permanente. Este tipo de migración implica un movimiento en colectivo, es decir, en familia o grupos parentales. De acuerdo con estos autores, tal movimiento conlleva una salida definitiva de la comunidad, esto ocurre cuando los emigrados deciden residir de manera definitiva en la ciudad receptora.

Adentrándonos más al concepto de migración, Muñoz y de Oliveira (1974), realizan dos divisiones de la migración: rural-urbana, afirmando que en el México de la segunda mitad del siglo XX se vio un movimiento poblacional marcado por el flujo que iba desde lo rural hacia lo urbano. Y es precisamente la migración rural-urbana en la que nos vamos a centrar, en este caso, de las comunidades indígenas del área geográfica señalada y el movimiento que realizan los jóvenes huastecos hacía el área metropolitana de Monterrey.

En otro orden de ideas, Herrera (2006) señala que además de las tipologías mencionadas, se presentan dos formas de migración: la forzada y la voluntaria. Acorde a la concepción que le dan algunos autores a las tipologías de migración también resultan problemáticas, pues no presentan una definición conceptual clara, prestándose a una interpretación subjetiva. Sin embargo, estos términos han sido utilizados en reiteradas ocasiones por diferentes investigadores. Por tal motivo hacemos referencia a ellos, en este caso al de la migración forzada, entendida como los movimientos migratorios que se relacionan con factores expulsivos, las cuales pueden ser de carácter político, religioso, ecológico, demográfico o económico. Para esta forma de migración entendemos a aquellos que no tienen otra opción más que trasladarse y abandonar su lugar de origen (ibídem). Dada la ambigüedad del concepto, acerca de si es una decisión voluntaria o forzada, el manejo que le vamos a dar en este artículo se ubica en un término medio, es decir, la migración como una decisión obligada o necesaria que tiene que tomar la persona por la situación de contexto que vive.

 

Antecedentes empíricos

 

El movimiento migratorio de la población indígena no es un tema nuevo para los investigadores. En la revisión de literatura encontramos diversos autores que se han abocado al tema de manera profunda. Por ejemplo, en el estudio de Nolasco y Rubio se señala que la migración ha jugado un papel fundamental entre los pueblos indígenas de México. En su estudio, con enfoque etnográfico, mencionan que el fenómeno de movilización se ha tornado en algo más complejo, pues es consecuencia de un sinnúmero de factores, entre los que mencionan: los desequilibrios económicos, despojos de tierras y crisis ambientales (Nolasco y Rubio, 2011, p.9).

Por otro lado, Cárdenas, en su artículo “Migración Interna e Indígena en México: Enfoques y perspectivas”, menciona que fue a partir de la década de los 90 cuando se registra un aumento del volumen de la población indígena en el proceso migratorio. De esta forma, se comenzó a percibir un mayor flujo de migración de género, atribuyéndole este hecho a la situación económica del país. En este mismo estudio, se menciona que eran tres los lugares más concurridos por la migración indígena: Monterrey, Guadalajara y México (Cárdenas, 2014).

Mendoza (2010) sugiere que hoy en día no se debe concebir la cuestión indígena como exclusiva del ámbito rural, sino que también deben ser visibilizados los indígenas urbanos. En su estudio cita instituciones como CONAPO2, INEGI3, CONEVAL4 y CDI5, los cuales afirman que la gran mayoría de las comunidades indígenas del país enfrentan una situación de pobreza y alta marginación, motivos suficientes para que surja y se fortalezca el flujo migratorio atraído por lo que les ofrece la zona urbana: básicamente, lo que los migrantes consideran un mejor estilo de vida (Mendoza, 2011, p.11).

De manera más específica, localizamos estudios más centrados en el estado de Nuevo León. En este sentido, citamos el trabajo de Rodríguez y Sieglin (2008), quienes enfocaron su estudio en los migrantes mixtecos asentados en la ciudad de Monterrey. Las autoras refieren que fue a partir del año 1960 cuando se vio un incremento en el flujo migratorio de la población indígena con diferentes destinos, pero con mayor predominio a la ciudad de Monterrey. Los cambios en las políticas agropecuarias y la penetración de mercados en las áreas rurales, desató la crisis en la región mixteca y el Distrito Federal, lo cual explica en gran medida estos movimientos migratorios (Rodríguez y Sieglin, 2008).

Citamos también el estudio realizado por Durin y García (2011) que lleva por título “Etnicidad y Educación Superior: indígenas universitarios en Monterrey”, en el cual las autoras dejan entrever que la falta de oportunidades para estudiar en el nivel medio-superior y superior es lo que conduce a la migración de los jóvenes indígenas. En esta misma línea, localizamos los aportes de Olvera, Doncel y Muñiz (2014) en un diagnóstico socioeducativo, realizado en 2011, referente a estudiantes indígenas de nivel medio superior. Ellos identifican un perfil de población joven como la que predomina en mayor medida en la movilidad migratoria hacia Monterrey. Asimismo, estos autores reafirman lo que ya otros han señalado: el estado de Nuevo León es visto como una ciudad de oportunidades para trabajar y estudiar al mismo tiempo (Olvera et al, 2014).

 

Panorama del fenómeno migratorio desde la perspectiva de los líderes comunitarios de la comunidad de origen

 

A continuación exponemos el panorama migratorio que perciben los líderes comunitarios, el cual permitirá contextualizar la forma en que se concibe y se vive esta problemática por parte de los universitarios huastecos.

De acuerdo con el discurso de nuestros entrevistados, en los últimos años la situación económica de las familias téenek se ha visto afectada por el alza del precio de productos básicos. Como resultado de ello se observó una precarización de las economías familiares, lo cual conlleva a su vez a un triple efecto: a) el incremento del flujo migratorio b) el cambio de la distribución de roles de género c) la feminización de la migración. Dichos cambios pueden explicarse en parte por las políticas agropecuarias y la penetración de mercados6 y suponen una ruptura con respecto a los usos y costumbres de la comunidad indígena. Así lo afirma también Méndez (2015), dichas políticas han causado una transformación de la vida rural y además adjudica este hecho como las determinantes para el incremento de la movilidad migratoria. A continuación, nos centramos en describir esta última parte que señala el autor citado, en cómo estas rupturas se han manifestado y la medida en que participan para la emigración de los jóvenes huastecos.

Los líderes comunitarios conciben dos tipos de emigrantes: el primer grupo son personas que se van por temporadas cortas. Vinculan a este tipo de migración con las personas que no cuentan con estudios o que únicamente tienen estudios de nivel básico (primaria). Estas salidas ocurren de forma estacional, pues los trabajos que realizan son principalmente en la cosecha de algún producto, quedando confirmada esta alusión en un estudio realizado por la CDI (2009). Por otra parte, la migración permanente o de larga duración es relacionada con las salidas hacia Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara (Cárdenas, 2004; CDI, 2009). Contrario al caso anterior, los líderes relacionan este tipo de migración con los jóvenes que cuentan con estudios de nivel medio superior. Es precisamente este tipo de migración la que nos interesa.

El panorama que nos ofrecen los líderes entrevistados refleja claramente la importancia del nivel de estudios para comprender el tipo de migración por la que optan los téenek del grupo estudiado. Esta afirmación se concibe en el siguiente testimonio:

Las ciudades que más frecuentan nuestros jóvenes, es la ciudad de Monterrey principalmente… Es el estado que tiene más trabajo, que es lo que están buscando nuestros jóvenes, además de que es fácil de encontrar un trabajo y si quieres estudiar puedes y tienes la oportunidad de continuar con tus estudios. En otras ciudades no puedes hacer eso, ahí es la única donde sí se puede (I.C.4).

La cita recuperada resulta representativa del imaginario de los pobladores huastecos para los que Monterrey es la única ciudad que les permite trabajar y estudiar al mismo tiempo. Esta oportunidad que perciben convierte a Nuevo León en la principal ciudad receptora de los huastecos universitarios (Olvera et al., 2014). Así lo confirma uno más de nuestros entrevistados:

Mi hijo se fue por los estudios, la universidad más cerca no tenía la carrera que él quería estudiar. Por eso decidió salir de la comunidad. Iba a estudiar en otra ciudad pero nos salía muy caro cubrirle los gastos de manutención y en Monterrey escuchábamos que sí se podía trabajar y estudiar al mismo tiempo y costearse su manutención y sus estudios. Algunos ya le han hecho así” (I.C.3).

Los líderes dan por sentado que si los jóvenes téenek desean continuar con sus estudios necesariamente deben salir de la comunidad, afirmación que refleja una conducta esperada y aprobada por ellos mismos, a pesar de que esta actitud positiva ante la migración de los jóvenes era poco común hasta hace algunos años (dado que dentro de las comunidades indígenas solía existir mucha cohesión entre sus integrantes). Al mismo tiempo, también contemplamos que los padres no les envían a estudiar cubriendo sus gastos, sino que la motivación viene dada desde los mismos jóvenes que deciden salir. Esto refleja evidentemente un cambio de ideales y valores, así como corrobora en gran medida la ruptura que señalábamos anteriormente, una ruptura con respecto a nuevas expectativas tanto para las jóvenes como para los grandes líderes de la comunidad, pues antes la unión, la colectividad, el trabajo en el campo, etc., eran fundamentales para la comunidad. Todo esto forma parte, en suma, de la cosmovisión7 de la etnia (Barth, 1976, p.11).

En los discursos anteriores, es evidente la fuerte valorización de la formación educativa como la única salida para el desarrollo de la comunidad. Monterrey les ofrece específicamente a los jóvenes téenek una diversa oferta educativa de nivel superior integrada por universidades de prestigio, tanto públicas como privadas, que cuentan con la flexibilidad de horarios que les permite trabajar.

Siguiendo con el análisis de las respuestas proporcionadas por los líderes, encontramos dos grandes factores relacionados con el desarrollo profesional que justifican que aprueben la migración de estos jóvenes. Por una parte las razones que identifican Durin y Tello (2011) “la distancia geográfica, barreras culturales y económicas, baja calidad de la educación, falta de oportunidades en sus comunidades y la discriminación”, que también señalan nuestros informantes: “No hay escuelas (universidades) que los prepare, por eso los muchachos salen a estudiar lejos” (I.C.2). Por otra parte, este y otros informantes también se refieren a la posibilidad de obtener recursos económicos para costearse sus estudios, pero también como remuneración de su trabajo profesional al egresar, como podemos ver en las siguientes citas:

Ya no continúan con sus estudios por falta de recursos. Mira, aquí muchos quisieran continuar pero… pero a la vez como no hay empleo aquí, ¿a que siguen si no hay empleo aquí? La única manera de ellos… es salir de la comunidad (I.C.5).

Yo ahorita veo que se van porque no hay ningún trabajo que puedan realizar aquí. Por ejemplo, tú que estás sacando tu carrera de licenciatura, pero ¿a quién le vas a hacer el trabajo?, aquí no hay pago. A fuerza tienes que buscar donde te paguen (I.C.2).

Además de este evidente valor que atribuyen a la educación aparece, no obstante, otra idea importante que hay que mencionar: el desinterés de llevar a cabo las labores del campo, afirmación que sale a relucir de manera constante en los discursos de los líderes.

Los muchachos ya no quieren trabajar el campo, porque es un trabajo pesado. Ya no quieren asolearse, también porque ellos esperan un pago inmediato, cosa que a veces no sucede, porque la ganancia es la cosecha, como el maíz, aguacate, frijol, etc. (I.C.4).

En la misma línea de ideas que venimos mencionando, Mendoza (2011) señala que la atracción de mano de obra hacia la ciudad viene motivada por la existencia de salarios reales y/o más elevados. Pero los líderes comunitarios intuyen que pudiera haber otras razones para este rechazo del trabajo del campo: “se van porque piensan que allá van a ganar más dinero, pero eso no es cierto, porque dinero sí encuentras aquí, si le trabajas las tierras, aunque es poco, pero la producción si hay” (I.C.1).

Notamos que la desvalorización del trabajo agrícola en los jóvenes no solamente trata de una cuestión monetaria, sino también de una cuestión cultural. Los líderes señalan que ahora los jóvenes esperan una retribución económica de manera inmediata, cuando antes estos trabajos eran considerados como rituales que suponían una cierta relación con la tierra y unos vínculos comunitarios, en los que no se contemplaba ningún pago monetario, sino en especie con una parte de las cosechas. Cabe subrayar que esta nueva concepción no sólo es de los jóvenes, sino también de los líderes. Ellos mismos sugieren la salida y la búsqueda de otras opciones laborales, como vemos en la siguiente respuesta: “a fuerza tienes que buscar donde te paguen” (I.C.2). Lo que aquí se reafirma es una aceptación implícita de la ruptura con la comunidad, una transformación de nuevos valores, expectativas y dinámicas de interacción, lo cual resulta altamente significativo, pues ellos son los representantes y protectores de la comunidad.

Se finaliza este apartado con la cita de uno de nuestros informantes (I.C.2), líder de la comunidad, de aproximadamente 70 años de edad, la cual consideramos de suma relevancia, pues ilustra con claridad la problemática que supone el conflicto entre la ancestral autoridad de los ancianos en las comunidades tradicionales frente a la nueva autoridad que suponen los jóvenes universitarios emigrados. Nuestro informante advierte que los huastecos preparados académicamente son los únicos que pueden levantar a la comunidad de Altamira: “nunca vamos a progresar si los jóvenes preparados no nos ayudan a salir adelante, no nos guían, nunca vamos a dejar de ser pobres” (I.C.2).

 

Interpretación del fenómeno migratorio desde la perspectiva de sus protagonistas: los universitarios téenek emigrados a Monterrey

 

El tema de la migración en los jóvenes está muy presente en su imaginario colectivo, dado que la mayoría de las personas que viven en comunidades indígenas presentan esta movilidad motivados a tener un mejor estilo de vida. Así lo señalan los entrevistados, corroborando en gran medida lo que afirma Cárdenas (2004), al indicar que las personas del campo perciben en la migración una medida para salir de su situación de pobreza. De este modo, los estudiantes entrevistados atribuyen a la falta de recursos como uno de los motivos para emigrar a la ciudad buscando oportunidades para crecer y la educación resulta ser una de sus estrategias. Resulta interesante tal afirmación, puesto que coincide con lo que se observa en los discursos de nuestros informantes clave. La motivación de emigrar se construye desde pequeños, influenciados por aquellos que retornan por temporadas. Así queda manifiesto en la siguiente cita:

Yo creía que sí les iba bien, aunque no sabía en qué trabajaban ¿verdad?, pero yo pensaba que sí, que llegaban con mucho dinero o así. Aparentemente cuando uno es niño, por ejemplo que llegaba tal persona que vino no sé de donde, entonces uno creía que traía mucho dinero cuando llegaban allá (a su comunidad), pero pues no (no tenían dinero). Pero pues más que nada (emigran) para trabajar, para su familia, aunque ahora creo que unos venían (a la ciudad) por gusto nomás (I.F. 4).

Esta cita ejemplifica cómo el fenómeno de la migración siempre ha existido en la memoria de los entrevistados. Igualmente, vemos cómo se concibe el problema de la migración desde afuera de la comunidad, pues en la parte final, la informante agrega que ahora cree que unos venían a la ciudad por gusto, reflejando una visión que se contrapone a la ofrecida desde el interior de la propia comunidad, resaltando además lo que hemos venido señalando con respecto a las nuevas visiones que los jóvenes tienen más allá de lo que les ofrece la comunidad. En resumidas cuentas encuentran en la ciudad y valoran lo que no hay en su comunidad, por ejemplo, las diferentes dinámicas sociales, laborales y educativas.

El segundo aspecto que sale a relucir de manera constante en estos jóvenes entrevistados es el factor trabajo, evidenciado en gran medida por las problemáticas que ocurren dentro de la comunidad, problemáticas como la desvalorización por el gran desinterés que presentan los jóvenes hacia el trabajo de campo, los conflictos intergeneracionales con respecto a las nuevas visiones y expectativas que se ven confrontadas en algunos casos entre los líderes y los jóvenes huastecos, en suma, una ruptura con la comunidad. Retomando la cuestión laboral, en algunos jóvenes emigrados esta idea no era la determinante en su decisión de partir, pero sí la razón que los animó a dar ese paso. Es importante mencionar que no todos los entrevistados tenían la motivación de continuar con sus estudios. A continuación, describimos lo que ellos refieren para esta decisión tan significativa.

De los cinco entrevistados, dos de ellos tenían la firme idea de sólo venir a trabajar, señalando que estudiar lo veían como un sueño muy lejano. Ni siquiera habían contemplado la idea de llegar a hacerlo, dada la situación en qué se encontraban. Enseguida enfatizamos con mayor profundidad en uno de nuestros informantes para mostrar el proceso que tuvo para cambiar de postura, pues al final de cuentas terminó por cursar de forma exitosa una carrera universitaria: “yo le decía a mi papá, ‘no papá, yo no voy a estudiar, yo mejor me voy a trabajar’, porque yo veía que no iba a poder, porque no teníamos nada en la casa” (I.F.5).

Como podemos ver la preocupación iba más dirigida hacia la supervivencia, ya que la mayoría de los que migran motivados por la necesidad que observan en su comunidad, tienden a apoyar a su familia a través del envío de remesas. Volviendo a la interpretación del discurso de esta joven, contemplamos que los que emigran con el objetivo de trabajar no consideran el hecho de que en la entidad de destino se conjugan dinámicas muy distintas a las de la comunidad, quedando corroborado en la siguiente cita “Yo estudié principalmente por el trabajo, ya había buscado un trabajo formal y me pedían la secundaria” (I.F.5). Después de conocer las exigencias en el campo laboral la joven cae en cuenta en el significativo papel que juega la educación para una mejor remuneración. Esto se convierte en un deseo de superación personal, ya que más allá de cubrir las exigencias laborales inmediatas decide continuar con estudios de nivel superior, culminándolos satisfactoriamente. Para el proceso señalado, sale a relucir la importancia de las redes sociales, ya que señala que fue una de sus paisanas quien la orientó en esta significativa decisión.

Otra posibilidad no prevista por los jóvenes que se les presenta en el nuevo contexto lo vemos en el caso de tres de ellos que tenían la firme idea de continuar con sus estudios, pero debido a la situación difícil que enfrentaban ellos y sus familias, dio pie a poner en primera instancia la cuestión laboral, posponiendo de esta manera su formación académica.

Yo tenía la mentalidad de seguir adelante, seguir con mis estudios, pero a veces la necesidad no te permite seguir, la necesidad te lo impide, porque primero es la familia, mamá y papá, la familia, ¿no? (I.M.3).

De la misma manera, otro de los informantes identifica el trabajo como algo que le posibilita el camino hacia su formación. Así lo señala: “voy a trabajar primero, y luego a seguir estudiando” (I.M.2). Esta afirmación refleja claramente la realidad que viven los estudiantes téenek. En conclusión, vemos cómo las condiciones laborales dentro de la comunidad influyen en gran medida para la decisión de emigrar a la ciudad, pero también las condiciones de trabajo en la zona urbana les permiten continuar, pausar o modificar sus intenciones de formación universitaria.

Como podemos ver desde la perspectiva de los jóvenes la decisión de emigrar a Monterrey responde a unas expectativas mucho más complejas que las que identifican los líderes comunitarios. Solamente en dos de nuestras entrevistas, identificamos la influencia directa del aspecto educativo para emigrar a la ciudad:

Yo ya tenía en mente de seguir estudiando. Creo que desde siempre (y) mi hermana la mayor también ella (siempre quiso estudiar). Yo creo que ella fue como una motivación (para mi), porque ella fue la primera que estudió el Cobach, luego la uni (UANL), y ella también estudió el Cobach trabajando y luego se metió en la uni también trabajando. Ella estudió contador (y) yo creo (que) de ahí le seguimos el mismo camino. La verdad es que siempre nos gustó la escuela (I.F.4).

Observamos cómo en esta cita la idea de estudiar siempre estuvo presente, influenciada en gran medida por la hermana que también había emigrado para lograr sus objetivos. A su vez, refiere que contaba con vecinos y algunos excompañeros de la preparatoria que se encontraban cursando sus estudios universitarios en la entidad. Estos compañeros se encontraban hospedados en un albergue conocido como “casa de estudiantes”, donde los jóvenes residentes provienen de diferentes etnias, los cuales le platicaban positivamente de la ciudad y de la universidad donde cursaban sus estudios. Este hecho comprueba la teoría que propone Massey (1991) acerca de la importancia de los vínculos sociales, ya que permiten no solo la movilidad geográfica sino también la adaptación en la ciudad de acogida, como el caso de la informante citada.

En esta misma línea los jóvenes que siempre han contemplado los estudios, aunque no haya sido la determinante de su emigración, comparten dicha motivación por el valor que sus padres le han atribuido y les han inculcado desde pequeños8. También encontramos que la motivación surge a partir de las necesidades que observan en su comunidad. Veamos la siguiente cita que ejemplifica los discursos de los otros entrevistados:

Yo desde chiquito, como veía que había mucha necesidad en mi casa, en mi comunidad, mucha necesidad, yo decía ‘primeramente Dios voy a llegar algún día a servir a mi pueblo, ayudarlos’, ‘(que) nuestro pueblo siga arriba’, ‘(que) salga adelante’ (…) Siempre tenía pensado seguir estudiando, pero quería (una) oportunidad (I.M.3).

O bien observamos en otros casos que la preocupación por las carencias de la familia o personales es lo que los motiva a tomar la decisión de continuar con su formación en búsqueda de movilidad social.

Yo no quiero estar careciendo, o sea, no quiero ser pobreee, noooo quierooooo, o sea eso es lo que más ha influido en mí, y también el no querer ver a mis papas que sufran, todos (hermanos) agarramos eso de que yo le voy a echar ganas (escuela) para que mis papás tengan una mejor vida(I.F.4).

Hasta ahora hemos venido describiendo una serie de factores que favorecen entre los jóvenes de las comunidades téenek el interés en emigrar. Pero para quienes realmente lo hacen les implica un fuerte sacrificio de sus vínculos y afectos que tienen con diversos grupos de socialización, tales como la familia, amigos, parejas y, en definitiva, de la comunidad, así como enfrentarse a dinámicas sociales totalmente diferentes a las que hasta entonces han vivido. No obstante, recordemos la cita de una de nuestras informantes donde señala que algunos lo hacen “por gusto nomás” (I.F.4), reflejando una trasformación de sus valores que coincide más con los encontrados en la ciudad. A modo de ejemplo, mostramos la siguiente cita para darle sustento a lo referido por la entrevistada:

Aquí (Monterrey) las mujeres son más abiertas, se pueden divertir. Eso lo veía desde que estaba en la comunidad (…) Sí (lo veía) en la televisión. Había una novela que estaba pasando en la tele… se hizo aquí en Monterrey, y me gustaba los lugares que transmitían (I.F.4).

Aquí observamos dos situaciones. En primer lugar, se percibe un descontento sobre el rol que tiene la mujer al contrastar la forma en que es concebida en la ciudad y en la comunidad huasteca. Por ejemplo, cuando apunta a que son más “abiertas” en otro momento de la entrevista explica que se refiere a “salir a divertirse, ir a antros, fiestas, tomar bebidas alcohólicas, etc.,” cosa que en la comunidad no puede realizar por que no existen espacios para ello y porque este tipo de comportamientos son sancionados socialmente en las mujeres. Esto es contrario a lo que encuentran en la ciudad de Monterrey, donde no hay una vigilancia sobre el comportamiento moral por el hecho de ser mujer.

Es así como vemos que además de una cuestión económica o académica, la dinámicas y roles sociales también aparecen como un elemento dominante sobre la toma de decisiones del sujeto, que, como vimos, puede estar influenciado por la entrada de medios masivos de comunicación que inducen a un cuestionamiento de las costumbres y prácticas de la comunidad.

Llegados hasta este punto, podemos caracterizar a estos estudiantes huastecos de una manera muy diferente a la de los miles de universitarios migrantes mestizos que llegan a la ciudad de Monterrey y a otras similares. Los factores y las experiencias que hemos mencionado suponen para ellos una ruptura radical con su mundo cultural de origen. Por otro lado, el tener que estudiar y trabajar, aunque no sea exclusivo de esta población, sí resulta en ella algo completamente necesario. Como lo mencionamos antes, esta posibilidad de combinar estudio y trabajo es lo que convierte a la ciudad en un destino tan atractivo.

 

Conclusión

 

Realizado el análisis de discursos de estos dos actores (líderes comunitarios y huastecos universitarios) encontramos que los efectos en la comunidad de origen de las recientes políticas agropecuarias nacionales, la penetración de mercados, medios de comunicación y las telecomunicaciones, así como la influencia de los jóvenes que retornan a la comunidad, han generado rupturas culturales significativas en la población huasteca. Dichas rupturas contribuyen en gran medida para la decisión migratoria de los jóvenes.

Esto se manifiesta en un cambio de valores socio-culturales, morales y materiales que son percibidos en las nuevas expectativas e ideales que se trazan los jóvenes huastecos y los líderes comunitarios. En esta nueva configuración de ideales aparece una alta valoración de la educación superior, pues se maneja como una de las estrategias para lograr movilidad social y responder a las necesidades reales de la comunidad, la familia o los individuos. Decidir migrar supone un abandono de sus vínculos y afectos, sin embargo en su imaginario será más lo que obtendrán que lo que sacrifiquen. Son estas nuevas expectativas las que determinan la elección de la ciudad para emigrar.

Los jóvenes huastecos así como las familias téenek valoran particularmente el hecho de que, desde su perspectiva, Monterrey es la única ciudad que les permite trabajar y estudiar al mismo tiempo, puesto que existe una variedad de instituciones educativas que les ofrecen una amplia gama de carreras con horarios flexibles. En este trabajo entendemos dicha situación como algo específico que se presenta en el estado de Nuevo León y el motivo que lo convierte en el principal receptor de huastecos universitarios (Olvera et al., 2014, p.30) a pesar de no contar con instituciones educativas con enfoque intercultural o cuyos directivos tengan conocimiento de la presencia de estudiantes indígenas9 como ocurre en otros estados.

El caso analizado puede contribuir a orientar políticas públicas en educación superior para indígenas, tanto en el contexto nuevoleonés como en otros similares, es decir, zonas industrializadas sin una oferta de educación específica para la población indígena. Queda claro que para permitir y promover el acceso y permanencia en este nivel educativo estas políticas debieran contemplar los dos aspectos que hemos subrayado, el laboral y el educativo. Deben tener también en cuenta que este perfil de migrantes no escoge la ciudad de destino por ofrecer educación intercultural. Asimismo, no debe limitarse a atender las necesidades de esta población mientras se encuentren en la zona urbana, sino también contribuir en plantear las condiciones que permitan la vinculación y un futuro retorno hacia su comunidad de origen.

Para finalizar, subrayamos que se encontró que en ciertos aspectos hay similitud entre lo que observan los líderes comunitarios y lo que mencionan los universitarios téenek. En definitiva encontramos que el fenómeno migratorio se explica por una serie factores que reflejan la realidad que se vive dentro de las comunidades indígenas.

Notas

1. Téenek es el término con el que se designa a la lengua huasteca traducido al propio idioma. Según los hablantes de esta lengua, téenek significa “los que viven en el campo, con su lengua, y comparten ‘el costumbre’” (CDI, 2010).

2. Consejo Nacional de la Población y Vivienda.

3. Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

4. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

5. Comisión Nacional Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

6. El impacto que ha generado las políticas agropecuarias implementadas en México, ha tenido efectos negativos en el sector agrícola; efectos tales como una disminución en la producción y en el empleo en el campo, aunando el hecho de que la mayoría de los agricultores no cuenta con recursos económicos para enfrentar los desafíos y capitalizar las oportunidades para una apertura comercial de la economía del pueblo (García y Palacio Muñoz, 2009).

7. Estamos conscientes de que el uso de la palabra “cosmovisión” implica algo mucho más complejo. No obstante, la referimos aquí porque se nota un cambio evidente, tanto en los jóvenes emigrados como en los líderes comunitarios, con respecto a la valorización de los trabajos agrícolas, a la concepción de los roles de género, a la valorización de la educación, a las nuevas expectativas de los jóvenes, etc.

8. Esta nueva concepción que identificamos en la generación de los padres de estos jóvenes téenek con respecto a la educación coincide con lo que encuentra Romer (citada en Durin y García, 2011) en el caso de padres mixtecos, solo que en este caso son ellos los que migran buscando “que sus hijos accedan a la escuela y asciendan socialmente” (p.61).

9. Como queda evidenciado en un diagnóstico realizado recientemente (Olvera et al., 2014).

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