Instituir quehaceres.
La universidad y las profesiones: procesos que se entrecruzan

• Eduardo Remedi
SECCIÓN: DOSSIER
• Doctor en Ciencias en la especialidad de investigaciones educativas. Investigador Titular. Departamento de Investigaciones Educativas. Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) México. eremedi@cinvestav.mx



Presentación


Desde sus orígenes, la universidad como ‘comunidad de profesores y académicos’ sostuvo como tarea básica la formación de profesionales y su legitimación vía el otorgamiento de títulos y certificados. Esta tarea: formar profesionales que la sociedad requiere, se expresó de diferentes maneras según territorios y épocas en donde las instituciones de educación superior se asentaron y acorde a lo que socialmente se requería y entendía por profesión. Conforme a la particularidad de cada profesión: ser médico, filósofo, arquitecto, psicólogo, etc., y de acuerdo con las prácticas y saberes presentes en cada sociedad, se destacaron uno u otro aspecto de lo que se considerase como esencial para tal quehacer prevaleciendo según los casos aspectos conceptuales, metodológicos o técnicos; aprendizajes de tipo artesanal o libresco; o la apropiación de definiciones, conceptos o el desarrollo de destrezas, habilidades, etc.

A medida que se diversificaron y complejizaron los quehaceres profesionales existentes se buscaron formas institucionales de seleccionar y organizar su enseñanza, y la apropiación por parte de los alumnos. Así las instituciones de educación superior fueron estableciendo las características que debían portar los futuros profesionales de acuerdo con los saberes y habilidades socialmente requeridas. Para alcanzar tal propósito seleccionaron y organizaron los contenidos de enseñanza pertinentes para cada profesión y diagramaron e instituyeron las formas y recorridos de aprendizajes de los alumnos. Estas características sistematizadas, desarrolladas e implementadas por las universidades fueron dando cuerpo y coherencia a las futuras prácticas de formación que se instauraban a través de la conformación de planes y programas de estudio. Planes y programas que diseñados desde la institución pretenden normar y reglamentar las prácticas existentes al interior de los establecimientos a fin de cumplir con el mandato social de formación de futuros profesionales.

Estas disposiciones de planificación de las prácticas conocidas como currículos explícitos o plan de estudios, sostenidas en el mejor de los casos en algún criterio de racionalidad técnica y encontrada en la mayoría de los procesos curriculares observados como listados de materias a cubrir por el alumno, pocos datos ofrecen para percibir y comprender, comparar y analizar cómo se forman los profesionales en las universidades: desde qué criterios, con qué prácticas, bajo qué perspectivas, con qué visiones, etc. Desentrañar lo implícito en la formación profesional atendiendo a los procesos curriculares que las instituciones instauran, obliga a atender y leer procesos complejos que van desde pensar a las universidades como cajas de resonancia del entorno social en que desarrollan su actividad y, por tanto, liadas y comprometidas con las visones que ahí se desenvuelven. Implica aceptar que las profesiones no son monolíticas y que incluyen en su accionar concepciones y prácticas caducas, dominantes y emergentes metabolizadas en lo social y tensionadas en las prácticas expertas que se configuran.

Comprender el desarrollo de las profesiones obliga su vez, a observar los sujetos que en las universidades realizan la formación de futuros profesionales, analizando las perspectivas de trayectorias personales, académicas, sociales que ponen en juego en la implementación. Para tal efecto es importante reconocer trayectorias de docentes y autoridades: época y lugares de formación, compromisos sociales e institucionales asumidos, grupos y asociaciones de pertenencia, etc., para acercarnos a algunos de los implícitos comprometidos y poco atendidos en el desarrollo curricular de una profesión. En el mismo nivel habrá que observar y analizar a los alumnos: composición, trayectorias y formaciones previas, expectativas en relación a la institución formante y su futuro como profesional, etc., que arrojen información sobre el actor central del proceso y permita comprender posibilidades y desarrollo de las profesiones y sus futuros.

Estos son algunos aspectos de los múltiples que entrarán en juego en la puesta en marcha de un currículo de formación profesional que se desplegará en un establecimiento concreto, con actores específicos y tensiones diversas que devienen de la propia institución, así como del contexto socio histórico en el que se inscriben.

Es interés de este número de Universidades mostrarlo en algunas de las variables señaladas y en cuatro profesiones: arquitectura, medicina, pedagogía y agronomía desarrolladas en tres universidades diferentes ubicadas en Buenos Aires y Córdoba, Argentina y Sinaloa, México. Universidades significativamente relevantes en la formación de profesionales en la áreas señaladas y que mostrarán vía las investigaciones realizadas y condensadas en los artículos del dossier, que la formación profesional en las universidades es mucho más que el establecimiento de competencias de un perfil profesional o el diseño de un plan de estudios basado en alguna racionalidad técnica. La formación conlleva y articula variables institucionales, contextuales, lugares y posiciones de sujetos, grupos, etc. La formación compromete posiciones teórico-ideológicas y formas de acción que van más allá de un diseño novedoso. La formación involucra aspectos socio históricos de diferentes escalas que es imposible no contemplarlos y que alcanzan lugares que van del aula, el laboratorio a la universidad como institución global insertada en un contexto particular.

Estas variables y procesos podrán leerse y revisarse en los siguientes trabajos. El artículo de Adela Coria: “Razones y azares. Conformación de la pedagogía académica en la Universidad Nacional de Córdoba. 1955-1975”, relaciona procesos institucionales y la confluencia en ellos de sujetos pertenecientes a tres grupos generacionales que permiten comprender la conformación de la pedagogía académica en la UNC entre 1955 y 1975. Se ponen de relieve en ese sentido condiciones estructurales, conflictos y clivajes institucionales y los avatares de los itinerarios biográficos de mujeres y hombres que se traman a veces de modo azaroso, haciendo posible la configuración de diferentes versiones en la disciplina académica, en un período marcado por eventos críticos en el campo político nacional y local que atraviesan la vida universitaria, que oscila entre el imaginario de recuperación de la autonomía universitaria y su abrupta clausura.

Para el caso en estudio, constituye un eje analítico en esos veinte años las formas ambiguas y escurridizas en que se produce la transmisión y herencia de un legado político-académico entre generaciones con sus implicancias específicas en el campo institucional universitario.

Águeda Marcela Sosa en el artículo: “Profesiones, profesores y creencias en la formación de médicos en la Universidad Nacional de Córdoba”, expone los principales aportes de un estudio acerca de la formación de médicos en la Universidad Nacional de Córdoba-Argentina. El trabajo se realizó en momentos en que se observan tensiones por efecto de la confluencia de factores que afectan a la profesión médica en la actualidad y por las derivaciones de las políticas de acreditación universitaria. Se abren un conjunto de puntos de vista de profesores adscriptos a la carrera desde posiciones diferenciadas, en los que pueden despejarse los contenidos simbólicos en juego en representaciones y estrategias de los diferentes grupos.

Se plantean los modos en los que se articulan perspectivas en relación a la profesión y a la enseñanza de la medicina, en momentos en que los cambios curriculares e institucionales reconfiguran prácticas históricas, pudiendo observarse procesos de crecimiento, fragmentación e integración, formulando un conjunto de nuevas necesidades y formas de resolución inéditas.

El artículo de Viviana Miglioli y Silvia Szejer, “La irrupción del Movimiento Moderno como cambio de paradigma en la arquitectura y la resistencia en el ámbito académico”. Este caso de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, prueba una reflexión epistemológica desde la perspectiva de Thomas Kuhn y Pierre Bourdieu sobre un campo disciplinar esquivo, como lo es el de la arquitectura. Se trata de explicar cómo la irrupción del Movimiento Moderno en el campo profesional y en especial en el campo académico, es un proceso similar también, a otros países de Latinoamérica. En Argentina, su consolidación coincide con la creación de la actual Facultad de Arquitectura y Urbanismo (hoy también de Diseño), en la Universidad de Buenos Aires y como resultado de las luchas que se despliegan en el campo disciplinar, triunfando las nuevas ideas a mediados de los años 50. No deja de revisarse a lo largo del período el impacto que esos cambios tuvieron en las estrategias didácticas adoptadas para la enseñanza de la disciplina, y deja abierto el interrogante acerca de las persistencias de las tradiciones en el dispositivo por excelencia para la enseñanza del proyecto, que es el taller.

Cierra este dossier el trabajo: “Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa, entre el desarrollo estabilizador y el neoliberalismo” de Jorge Gastélum-Escalante. El artículo trata la evolución de la profesión de agrónomo, entre 1961 y 2005, en la hoy Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Son ocho momentos ligados a reformas curriculares: 1961, en la fundación es un agrónomo subprofesional; 1965, refundación que eleva la carrera a licenciatura en ingeniería agronómica; 1969, el plan adaptado que equiparó a bachilleres con agrónomos; 1972, el plan piloto que redepartamentalizó a la ESA; 1982, inicio del declive matricular; 1992, refundación en el marco de la globalización; 1996, elevación de la escuela a facultad; y 2005, afiliación de la facultad a la política gubernamental educativa y agropecuaria. Las refundaciones manifiestas en los cambios curriculares reflejan la evolución del mercado laboral en relación con la política educativa y agropecuaria del país, y propician tipificaciones profesionales acordes con las necesidades de las diversas coyunturas.

Esperamos que estos cuatro trabajos ayuden a pensar la formación profesional desde otro lugar, con otra intención y que vuelva la tarea que cotidianamente despliegan profesores y alumnos una actividad más reflexiva y creativa.


Eduardo Remedi
DIE-CINVESTAV. México

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