Entre los estudios y el empleo. Estrategias de inserción social en egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México

Luis Antonio Mata Zúñiga
Maestro en Estudios políticos y sociales por la UNAM. Trabaja como investigador para el Seminario de Investigación en Juventud en la UNAM.



Resumen


En el presente trabajo se sintetizan algunos de los resultados del análisis de los procesos de reproducción e inserción social que intervienen en el fenómeno de la movilidad en los jóvenes universitarios egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) –Campus Ciudad Universitaria (CU)– con el fin de poner a prueba los mecanismos de la desigualdad y, por otro lado, estudiar la capacidad de los egresados universitarios para crear y producir estrategias que modifiquen destinos sociales adversos, a partir del modo en el que los sujetos toman decisiones y consiguen con ello orientar sus trayectorias.

Palabras Clave


Egresados universitarios, estrategias de inserción social, UNAM, movilidad social, trayectorias

Introducción


En México, así como en contextos semejantes, los jóvenes se encuentran viviendo procesos que, en buena medida, pudieran ser considerados como inéditos en términos de vinculación y tránsito entre los estudios universitarios y el empleo dada la complejidad que presentan los esquemas de inserción.

Particularmente, los egresados de las universidades públicas han impulsado la articulación de estrategias cuentapropistas, a modo de paliar condiciones de vulnerabilidad, dadas las adversidades que representa, para muchos de ellos, ser incluidos en el mercado laboral en empleos dignos ya como egresados universitarios.

Si se toma en cuenta el paradigma de la educación como mecanismo de diferenciación social, sería lógico especular que el grueso de los universitarios se encontraría en condiciones más ventajosas en relación con aquellos jóvenes que no cuentan con este tipo de formación. Sin embargo, la literatura especializada en el tema apunta, en más de una ocasión, que esto no ocurre así; de hecho, en dichos estudios es frecuente leer que el contar o no con una formación universitaria no establece demasiadas diferencias en términos de inclusión para el grueso del sector juvenil.

Es debido a las transformaciones ocurridas a escala global en la estructura social, política y económica en las últimas décadas del siglo XX que resulta importante teorizar sobre el fenómeno de la movilidad e inserción de los jóvenes. Aquí, específicamente, sobre los egresados universitarios mexicanos, en quienes dichos cambios han repercutido negativamente en la capacidad de movilidad social ascendente intergeneracional, como así lo apuntan los estudios que establecen, objetivamente, el incremento en la brecha de desigualdades de esos años a la fecha.

Al hablar de estrategias de inserción de los estudios al empleo, en el marco de adversidades y condiciones propias de contextos de vulnerabilidad, no es posible afirmar que éste sea el tránsito obligado para los universitarios en México; incluso para los universitarios de universidades públicas, pero sí es posible plantear que el conjunto de mecanismos de diferenciación que operan entre egresados universitarios influye de manera decisiva en sus transiciones de los estudios al empleo y ello tiene que ver, en primer lugar, con sus trayectorias personales. Más aún, es posible destacar que las diferencias entre egresados incluyen otros tipos de factores, tales como el campus y las facultades de las cuales egresaron al traducirse en significados asociados con formaciones profesionales particulares.

En este sentido, es posible afirmar que la articulación de las estrategias de inserción de los egresados universitarios no es independiente del conjunto de relaciones objetivas y simbólicas que operan en la estructura social. Esto es coincidente con algunos de los resultados de investigaciones que profundizan sobre las consecuencias de las desigualdades sociales para poblaciones juveniles mayores en el país, como las de: Coubès y Zenteno (2005); De Garay (2008, 2003); Márquez Jiménez (2008); Mora y Oliveira (2008, 2009) y Suárez Zozaya y Pérez Islas (2008).

Las implicaciones de este supuesto pone particular énfasis en la heterogeneidad de las estrategias de inserción de los egresados al vincular dinámicas familiares, condiciones socioeconómicas, trayectorias educativas y ocupacionales que, en suma, van delineando sus historias personales y que van articulándose con las condiciones estructurales donde se establecen las nociones de límite y oportunidad para los egresados universitarios, lo cual refleja las capacidades de movilidad y reproducción sin que estas condiciones terminen por ser definitivas en sus trayectorias.

Por otro lado, estudiar las estrategias de inserción de los egresados universitarios de los estudios al empleo también nos permite conocer, de manera particular, el fenómeno de la transición a la adultez a través de transformaciones sociales varias que atañen a las instituciones y a los pactos de inserción tradicionales;1 dando cuenta del paso de los jóvenes al mundo adulto.

Una aproximación de este tipo permite una mirada a los procesos de transición de los diversos capitales con los que cuentan y posiciones en las que se ubican los egresados universitarios, así como de las posibilidades diferenciales que tienen los jóvenes para obtener determinados logros académicos y/o para conseguir expectativas laborales; siendo ambos, educación y empleo, los medios sociales más conocidos y estudiados para superar los estratos de adscripción, o en su lugar, para el mantenimiento del status.

Finalmente, la aproximación hacia estos jóvenes en el marco de sus intereses y conflictos particulares -además de exponer su diversidad a través de los distintos modos de ser joven, universitario y egresado-, permite observar cómo las perspectivas de acción de los jóvenes representan nuevas formas y dimensiones de lo social al participar activamente en la construcción de su presente. De tal suerte que el uso, formulación y combinación de sus estrategias de inserción resulta fundamental para entender el momento social en el que se desarrollan así como las perspectivas desde las cuales parten.

El universo de estudio y las herramientas de investigación


Los jóvenes que participaron en este trabajo pertenecieron a cuatro facultades del campus de Ciudad Universitaria de la UNAM, el universo de estudio contempló 29 entrevistas a profundidad -semidirigidas-, realizadas entre 2009 y 2010, gracias a la entusiasta participación de los egresados de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales, Derecho, Filosofía y Letras, e Ingeniería.2

La selección de las facultades, así como de los egresados, siguió un conjunto de criterios analíticos y atendió los siguientes aspectos básicos: edad (en su gran mayoría, menores 30 años), sexo, estado civil, facultad de procedencia, carrera cursada, años de egreso de la universidad,3 si contaba o no con el título universitario, escolaridad de los padres, actividad ocupacional, ingresos mensuales y si contaba con contrato laboral o no al momento de la entrevista.

El procedimiento utilizado partió entonces de un enfoque cualitativo, buscando con ello captar las situaciones particulares vividas por los egresados, para de esta manera conocer más sobre las estrategias de inserción utilizadas por ellos. Así, se privilegió la participación, tanto de sujetos que contaban con empleos relacionados con la carrera que cursaron, como de aquellos que no tuvieron mayor vinculación, y de quienes optaron por consolidar su formación académica a través de un posgrado. También se consideró el contrastar la escolaridad de los padres como un elemento interesante para su análisis, así como conocer el testimonio de aquellos egresados que vivían solos, con su pareja, o bien -y esta situación prevaleció en parte de los casos- con sus familias de origen; todo esto bajo el marco de situaciones socio-económicas distintas que también se eslabonaban con arreglos familiares varios.

De esta manera, la elección por un estudio cualitativo procuró la descripción y el análisis de estrategias, con el fin de recabar información sobre el hacer cotidiano de los egresados universitarios al vincular sus contextos como una situación compartida que en la investigación fue denominada como una “categoría de situación”4 (Bertaux, 1997:19).

Esto es, los egresados, al formar parte de un grupo social que comparte un momento de transición en un contexto masificado de desempleo y/o subempleo donde los privilegios atribuibles a su permanencia en la escuela como proceso formativo llegó a término, los conmina a llevar a cabo la elección y construcción de estrategias de inserción contingentes que les resulten más rentables con el fin de ser incluidos en sociedad, como nuevos profesionales y como adultos. En rigor, dicha situación que los vincula socialmente, origina un agregado de presiones y lógicas de acción en los universitarios, lo cual descubre elementos de significación que les son comunes a través de esquemas colectivos que, en sí mismos, permiten una lectura interpretativa de algunas de sus prácticas relacionadas, a su vez, con sus estrategias de reproducción e inserción.

Sobre la elección de las facultades y la identidad profesional


Es claro que las cuatro facultades elegidas no representan al total de las facultades en CU, pero el conjunto de las narraciones de los entrevistados, sí es capaz de mostrar patrones básicos que vinculan socialmente a los egresados al exponer situaciones comunes y que, a través de ellas, se hicieron presentes estrategias compartidas.

Cabe destacar que la vida estudiantil en CU constituyó un espacio diferencial para sus egresados a partir de la apropiación subjetiva que hicieron del campus, así como de la carrera cursada. Lo anterior estableció significados diferentes en función de las disposiciones adquiridas por los universitarios entrevistados a través de contextos heterogéneos y su paso por la universidad. Tales diferencias influyeron en las expectativas de los entrevistados así como en la representación de sí que tienen como universitarios al delinear proyectos de vida distintos a través de las estrategias elegidas. Sea porque en sus facultades se privilegió una formación profesional, dispuesta claramente hacia la entrada al mercado laboral, o, por el contrario, existió una mayor orientación hacia el trabajo académico y a formarse como investigadores.

Esto describe, en paralelo, una promoción vocacional contenida en el imaginario de las distintas carreras, influencia que se expresa en la identidad profesional de sus alumnos y que continúa al egreso de las facultades, definiendo también un conjunto de valoraciones respecto de su posición como universitarios a través de sus prácticas que pueden ubicarse por una mayor participación o pasividad en las aulas así como en sus trabajos profesionales.

La licenciatura en la que quedan inscritos definirá los rasgos fundamentales de su identidad futura, o los inducirá a un pronto abandono, y por medio de ella se diferenciarán del resto de los estudiantes de la UNAM. Ser estudiante de Ingeniería, de Derecho, de Medicina, de Enfermería, de Física o de Sociología, implica desde el principio un proyecto de vida, valores profesionales y formas de afirmación diferentes. Con base en el prestigio de la carrera y el plantel, los alumnos incorporarán dichos elementos a su identidad de manera positiva o negativa. No es lo mismo estudiar Derecho en CU, que hacerlo en Aragón; implica proyectos de vida, profesionales, diferentes, pero además en la época de estudiante el prestigio de las dos escuelas no es idéntico y ello influye en el alumno… (Durand, 2002:39-40)

Todo esto lleva a preguntarse sobre las posiciones y las estrategias que ocupan los egresados en sociedad. No es lo mismo la posición que ocupa un profesional de la sociología con respecto a la de un profesional de la ingeniería en telecomunicaciones. Esto, en la medida que la posición social que ocupan es diferencial en función de los tipos de capital e intereses individuales desde los cuales parten los egresados de tales carreras para integrarse y reproducirse socialmente.

En consecuencia, la lectura social que se hace de cada una de estas profesiones se pone en juego cuando éstas se llevan a la práctica en su ejercicio profesional. Con esto quiero decir que, tanto las posiciones, así como las estrategias ocupadas -o por ocupar- por los egresados están estrechamente ligadas con las condiciones económicas, sociales y culturales correspondientes al pulso social del cual, en ese momento, son parte.

Bajo esta lógica, la elección de las facultades en el campus respondió a que éstas mantienen esquemas en muchos sentidos opuestos en lo relativo a la identidad profesional que procuran. Por ejemplo, en Derecho existe un mayor predominio por la autoridad y el orden que se refleja en la relación del alumnado hacia las autoridades académicas y administrativas, pero que a su vez tal dinámica promueve un determinado conjunto de valoraciones asociadas con una imagen también de mando. Ello promueve una disposición mayor hacia el ejercicio de actividades profesionales jerárquicas bien definidas; muy bien valoradas en el ámbito laboral público y privado.

En el otro extremo podemos ubicar los valores transmitidos o privilegiados en Filosofía y Letras: la idea de autoridad es relativa al saber, no al sistema institucional; la participación y la crítica son elementos esenciales de la relación con la autoridad. El orden parece un elemento secundario o subordinado a la creatividad, a la participación, enriquecidas por una gran tolerancia a los diferentes, en especial a las minorías. En medio de ese continuo, podemos ubicar a la Escuela de Enfermería más cerca de Filosofía y Letras, mientras que Ingeniería se ubicaría junto a Derecho. Otras facultades como Ciencias, Ciencias Políticas y Sociales, Psicología o Economía estarían en el polo más abierto y participativo, mientras que Contaduría y Administración, Medicina, Química, Veterinaria y Odontología, estarían en el otro lado. (Durand, Op. Cit.:71)

Ahora bien, existen ambientes diferentes dentro de las mismas facultades en función de las licenciaturas que en ellas se imparten y cada una de ellas comprende una identidad particular. En Derecho e Ingeniería, por ejemplo, todas las carreras son ramas del mismo espacio de conocimiento, pero entre ellas existen claras diferencias en cuanto al prestigio, la tradición, su relevancia académica, su proximidad con el mundo laboral o académico, etcétera. Diferencias que también ocurren en Ciencias Políticas y Filosofía y Letras; no es lo mismo ser estudiante de filosofía en Filosofía y Letras con toda su tradición y prestigio que ser estudiante de geografía o de pedagogía en la misma Facultad, criterio de diferenciación presente en el imaginario del estudiantado que termina por constituirse como parte de su identidad profesional en voz de sus egresados.

En síntesis, parece claro que la imagen de futuro que fueron construyendo los egresados desde su paso como estudiantes se ve afectada de manera positiva o negativa a partir de la Facultad y la carrera a la que pertenecieron y de sus condiciones internas y externas alrededor del campus; si bien es cierto que el hecho de estar en la UNAM es apenas un elemento para influir en dicha imagen y expectativas, la adscripción a la comunidad de un plantel es decisiva para asumir una identidad profesional. Misma que se refleja al momento del egreso a través de las decisiones profesionales y las relaciones socio-laborales que procuren.

Este hecho también fue determinante para la elección de las facultades ya que, por ejemplo, buena parte de las poblaciones escolares de Derecho e Ingeniería construyen su imaginario de éxito personal y profesional a partir de su pertenencia por ser o no parte de la élite de su Facultad. Mientras que para las poblaciones de Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Sociales esta diferenciación es más matizada y su desarrollo personal se ve menos influido que en las otras facultades analizadas.

Algunas consideraciones teóricas


Para efectos prácticos, la noción de estrategia desde la cual parto para analizar las prácticas de los egresados se refiere a todas aquellas acciones que los universitarios desarrollan en su vida cotidiana, las cuales mantienen implicaciones de transformación, reconversión o conservación en sus condiciones al poner en juego el conjunto de capitales con los que cuentan -sea económico, académico, social, cultural, simbólico, etcétera-; en las cuales, a su vez, su pérdida o ganancia se torna evidente en sus prácticas, con base en las decisiones de su inversión para defender, obtener, recrear y administrar estos recursos. Tales decisiones, que dependen de sus habitus (Bourdieu, P. y Wacquant, L., 1992) de clase y familiar, son resultado de las negociaciones en los conflictos internos, como consecuencia de las cuestiones particulares derivadas de la posición social, etaria, de género, parentesco, laboral y/o escolar en las que se ubica cada individuo.

En estos términos, las nociones de reproducción e inserción social asociadas con las estrategias, se refieren al proceso de producción constante, e ininterrumpido, de bienes materiales y simbólicos que al replicarse a través de la conservación, conversión o transformación de posiciones y capitales por parte de los distintos agentes y grupos, de fe de la presencia de sociedades dinámicas. En particular, este proceso es visto en la investigación a través de la íntima relación que mantiene con el fenómeno de la movilidad social.

Por otro lado, el término “reproducción social” que acompaña a la categoría estrategias, surge del debate en las ciencias sociales latinoamericanas en la década de 1970 y, sobre todo, en la siguiente, cuando las preocupaciones teóricas de los investigadores sociales apuntaban acerca de “cómo ciertas clases logran reproducirse a pesar de las restricciones (en términos de trabajo, ingresos, consumo) que impone el desarrollo del capitalismo” (Cragnolino, 1996; citado en Gutiérrez, 2004:37-38). No es casual que sea precisamente esta década, la de 1980, el momento histórico para el desarrollo de este tipo de inquietudes teóricas en América Latina; sobre todo para el contexto mexicano, siendo cuando se marcó el inicio de una caída constante en los niveles de vida de la población que, además, agudizarían la vulnerabilidad social sufrida por varios grupos, entre ellos el de los jóvenes.

De este modo, la noción de estrategia mantiene una asociación con el sentido relacional de las posiciones, las disposiciones (habitus) y de los diversos capitales. Así, trabajar con estrategias, siguiendo a Bourdieu, significa hablar de aquellas prácticas conscientes y no conscientes que los miembros de los grupos desarrollan en su cotidianidad, comprendiendo, tanto aquellas que forman parte de su rutina, como las que implican un conjunto de opciones a tomar en el marco de sus posibilidades objetivas con fines de acumulación, adaptación, adecuación, acomodación, distribución y ganancia o pérdida de sus capitales. Es también tener en claro que las estrategias siguen un “tipo de racionalidad limitada”, donde las necesidades, preferencias y elecciones subjetivadas de los individuos no están desvinculadas de las condiciones objetivas de sus contextos.

Estrategias relevantes que resultaron de la investigación


A continuación, la síntesis de resultados para la presentación de estrategias considera la división entre pioneros y herederos, en tanto que ésta, a mi parecer, expresa contextos diferenciales entre las estrategias de las cuales los egresados echan mano en función del uso, inversión y conversión de los capitales con los que cuentan.

No obstante, el tratamiento analítico de las estrategias no asume esta división por completo al no poder consignar, por ejemplo, que el desarrollo de los contextos socioculturales y económicos sea menos favorable en todos los casos para los pioneros en comparación con los de los herederos. En consecuencia, la utilidad de esta división sirve sólo como una orientación para la interpretación de las estrategias y las representaciones sociales de los egresados. En suma, me referiré a los entrevistados como pioneros y herederos, a partir de la acumulación de capitales culturales que poseen como característica que mostró mayores diferencias entre los egresados, tanto en sus trayectorias, como en sus estrategias de inserción.

En estos términos, aquí se llamará herederos a aquellos egresados más aventajados escolar y económicamente, con redes sociales dotadas de un mayor peso estratégico en relación con la mayoría de los pioneros. Dicha precisión también tiene el propósito de relativizar la división entre pioneros y herederos, de manera tal que los sujetos no sean vistos de manera determinada por las estructuras, sino que, precisamente, gracias a su capacidad de agencia pueden modificar sus trayectorias de manera estratégica a partir de una multiplicidad de prácticas. Es decir, la división entre herederos y pioneros aquí es utilizada para subrayar ciertas similitudes y diferencias en las trayectorias de los egresados.

Destaco que la presentación de las estrategias es general al no particularizar en cada una de éstas, sino que se pretende una exposición global de algunas consideradas como relevantes por su mayor presencia en las prácticas cotidianas del común de los egresados.

Para fines prácticos expongo las estrategias divididas por subapartados, mas es claro que éstas no se desarrollan aisladas en las prácticas de los individuos; muchas son las veces que las paralelas se tocan, e incluso, en alguna medida, puede hacerse una lectura analítica de las prácticas individuales inclinándose por interpretarlas a partir de uno u otro tipo de estrategias a juicio del investigador.

Contribuir económicamente en casa


Como común denominador, los pioneros -1universitarios de primera generación- mencionaron en sus entrevistas que una parte de sus ingresos se destina al gasto corriente en casa -en porcentajes que van del 20 al 60 por ciento. Tal participación puede aumentar cuando resultan ser los proveedores principales en sus hogares; son jóvenes que usualmente contribuyen a la economía familiar de forma regular desde hace tiempo, varios de ellos con mucha mayor antelación que otros.

La mayoría de los egresados mencionaron no sentirse obligados por parte de sus padres a contribuir económicamente. Sin embargo, algunos pioneros han asumido esta práctica como una forma de retribución al apoyo recibido; la cual, en general, es bien recibida por la mayoría de los padres. Incluso, los egresados ven esto como una situación natural producto de vivir en el hogar paterno y hacer uso de los recursos y servicios en casa.

Como antecedente, la relación con el apoyo económico de padres a hijos en las trayectorias de los egresados pioneros toma en cuenta la conclusión del mapa curricular de la licenciatura, la cual significó para estos jóvenes el fin del período de apoyo material de la familia, no obstante, para varios egresados, éste ya había concluido varios años atrás y, en ocasiones, en el transcurrir de los semestres de la carrera, cuando algunos universitarios comenzaron a trabajar.

Así, para varios jóvenes terminar los estudios de licenciatura se convierte en un momento de transición que anuncia el paso al mundo del trabajo sin la necesidad de alternar las actividades profesionales con sus estudios. Es un momento apremiante en la vida de las y los universitarios en función del peso de las expectativas de las familias puesto en el nuevo hijo o hija profesionista. Pero también, particularmente para los que actúan como proveedores principales, es un momento de incertidumbre al saber que sus familias cuentan con ellos y ellas para mantenerse.

A su vez, este tipo de prácticas -ligadas a la retribución material de los hijos hacia los padres en función de los escenarios precarios que se continúan viviendo en casa-, fueron mayormente llevadas a cabo por los egresados pioneros de las facultades de Ingeniería y Derecho, quienes al momento de la entrevista percibían un mayor salario en comparación con el resto de los egresados de las otras facultades y estaban en mejores condiciones de retribuir económicamente.

Desde el punto de vista de los pioneros, por su relación con sus familias, las prácticas estratégicas muestran un acento en aquéllas asociadas con la supervivencia del grupo. Esto en contextos familiares en donde se pensaría que existen condiciones más favorables en la medida que estos jóvenes lograron permanecer en el circuito escolar hasta el nivel superior con el apoyo de sus familias.

No obstante, la recurrencia de estos jóvenes por participar en el gasto familiar parece enfatizar un esquema preconcebido generacionalmente en donde aquélla es vista como una práctica virtuosa, ligada al reconocimiento del esfuerzo de los padres mediante la retribución. Normalmente, dicho esquema fue conferido a los hijos varones, pero también se registró el caso de egresadas que, de igual modo, ejercían –y siguen ejerciendo- este papel en los mismos términos que los hombres.

La continuación del apoyo económico de los padres


En sentido opuesto, para las y los jóvenes cuyos padres cuentan con estudios universitarios y que por lo general poseen un mayor capital económico, social y cultural, el espacio de las decisiones suele estar marcado por un margen de maniobra más amplio con respecto a los escenarios de incertidumbre que viven los pioneros. Asimismo, contribuir económicamente en casa de forma periódica no constituyó un elemento común en su vida cotidiana.

En realidad, gracias a una mayor estabilidad financiera, las familias mejor acomodadas suelen prolongar el apoyo a los hijos en tiempos posteriores al egreso de la licenciatura. Si bien es cierto que en muy pocos casos éstos continuaban recibiendo un ingreso mes a mes por parte de sus padres, se observó la continuación de un conjunto de beneficios laterales de muy diversa índole, que van desde la exención del pago de la manutención y los servicios en casa, hasta el pago de cursos complementarios a su formación (idiomas, talleres, etcétera), vacaciones, gasolina, extensiones de crédito bancario, membresías familiares en clubes deportivos, así como una amplia gama de beneficios que les son concedidos a través de sus padres.

Del mismo modo, la presión vivida por los herederos para su incorporación al mundo laboral a una edad temprana disminuyó en la mayoría de los casos. De hecho, se hizo presente un mayor impulso y orientación por parte de los padres para la permanencia de estos jóvenes en el circuito escolar, además de la promoción en casa de varios insumos culturales que reiteraron su posición de privilegio.

Permanecer en la casa de los padres

La permanencia en el hogar paterno -en una edad cercana a los 30 años o más- es un fenómeno presente en una proporción ligeramente mayor para los pioneros en comparación con los herederos entrevistados. Las consideraciones de cada caso establecen situaciones muy diferentes, en tanto que el origen de clase en el que se ubican influye en el desarrollo de las prácticas y estrategias de estos jóvenes, las cuales se expresan a través del: cómo y por qué continúan prolongando su estancia.

Sin embargo, el común denominador para la continuidad de los hijos en el hogar familiar como una práctica estratégica recurrente se fundamenta en que, a través de ella, los egresados consiguen atemperar en algo la falta de oportunidades laborales, y los bajos sueldos. Esto es así en tanto que los egresados se ven superados en su capacidad adquisitiva para solventar los altos costos de la vida como individuos emancipados, o bien, esta posibilidad queda cancelada al ver comprometida una parte importante de sus ingresos en el gasto familiar.

En paralelo, la permanencia e independencia residencial, al parecer, también toma en cuenta cómo se vive ésta a partir de la división por género. En las entrevistas, buena parte de las mujeres -tanto pioneras como herederas- dijeron haber experimentado cierta presión social y familiar relacionada con dar paso a su emancipación, sobre todo, al asociarse ésta con la entrada en unión conyugal y la venida del primer hijo.

Mientras que los hombres experimentaron otro tipo de presión a propósito de su emancipación, la cual estuvo asociada con la visión que algunos mantienen sobre la idea de vivir solos como una forma de demostrar éxito profesional y personal al acentuar su independencia como individuos autónomos, con especial énfasis para los egresados de Derecho.

No obstante, en la mayoría de los casos, tanto para hombres y mujeres, la permanencia en el hogar familiar se manifestó, principalmente, a través de la dificultad por emanciparse a causa de las consideraciones de escasez material previamente expuestas. Por otro lado, para los herederos, aun cuando en sus hogares no se manifestaran dificultades para su manutención, dejar el hogar de origen implicaría no contar con los recursos materiales necesarios, o al menos equivalentes, en relación con el nivel de vida al que estaban acostumbrados. Esto, a su vez es complementario con el arraigo familiar como un fenómeno cultural particularmente marcado en la sociedad mexicana.

Por otro lado, los varones coincidieron -un poco más que las mujeres- en que el inicio de la vida laboral “en forma” -como muchos lo llegaron a denominar- dio pie a que los egresados comenzaran a ver la posibilidad real para salir de sus casas; idea regularmente correlacionada en sus relatos con el inicio de la vida en pareja. En muy pocas ocasiones este deseo se vio como una empresa en solitario.

Cabe destacar aquí que el deseo de salida mantuvo lecturas distintas, de nueva cuenta, los propósitos siguieron un esquema diferencial en función de la ubicación de clase de cada egresado; lo cual también mostró relación con la orientación de los proyectos futuros en cuanto a su alcance y planeación. En este sentido, los elementos objetivos asociados con el principio de la emancipación, como la independencia económica, el ejercicio libre de las decisiones y la adquisición de una mayor autonomía y de responsabilidades se desarrollaron bajo este esquema, el cual terminó por definir el sentido de la permanencia en el hogar familiar para los egresados.

Otro hecho importante, como resultado de la permanencia, se refiere al acomodo de las posiciones dentro de la familia en tanto que, al aumentar el peso de las opiniones de los hijos para la toma de decisiones, suelen reformularse los derechos y obligaciones de éstos en casa, sin embargo, en ciertos casos y para determinadas situaciones prevalece su posición como “hijos de familia”, tanto para pioneros como herederos.

Esto es, dependiendo del grado de compromiso con el ingreso familiar por parte de los egresados, así como por las condiciones propias de su edad, la relación entre padres e hijos puede cambiar y tornarse más flexible e indeterminada en función de los escenarios que se les presentan.

En suma, los egresados pioneros usualmente destacaron que su permanencia en casa se debió, fundamentalmente, a que sus ingresos resultaban insuficientes para mantenerse por su cuenta. En segundo lugar, reiteraron que su actual papel de proveedores en casa no les permitía considerar vivir solos o en pareja en lo inmediato. Empero, en la gran mayoría de los casos estos jóvenes hablaron de su salida como un proyecto a corto y mediano plazo, el cual dependería de la conjugación de algunos factores objetivos relacionados con ascensos laborales y con una mayor estabilidad económica. Asimismo, se observó que cuando la edad de los egresados se hacía más cercana a los 30 años, éstos tenían más presente la pertinencia de su salida.

Por otro lado, aquellos herederos que permanecían en casa de sus padres al momento de la entrevista definieron su situación como la antesala para vivir solos o en pareja. O bien, optaron por su permanencia al estar próximos a emigrar para llevar a cabo estudios de posgrado en el extranjero.

En los herederos también resultó común que el porcentaje de sus ahorros, producto de sus actividades profesionales, fuera proporcionalmente mayor en comparación con el de los pioneros al tener una menor participación en el gasto familiar. Dicho ahorro fue pensado con los siguientes propósitos: viajar, dar el enganche para un automóvil, hacerse de un bien inmueble, o bien, utilizarlo para fines de compra de mobiliario al momento de mudarse de la casa de sus padres.

Finalmente, tanto para pioneros como herederos, la permanencia en el hogar paterno se traduce en una práctica estratégica. En los pioneros seguir viviendo en casa es clave ya que sin el ingreso acumulado del grupo familiar las condiciones de vida del total de los integrantes se verían afectadas; situación más cercana a la lógica de las estrategias familiares de supervivencia, comúnmente pensada para contextos familiares precarios. Mientras que, para los herederos, prolongar el tiempo para la independencia residencial significó el beneficio de contar con un mejor espacio de maniobra para la toma de decisiones, condiciones materiales de privilegio y la posibilidad de acumular ahorro para fines alternativos.

Seguir con la tradición familiar


La elección de carrera, así como de la universidad en la que se cursarán los estudios expresan, por lo general, un ejercicio racional por parte de los individuos sobre las trayectorias educativas que se seguirán para, en un futuro cercano, desarrollarse como profesionales en un campo específico.

De los 29 egresados entrevistados, 27 dijeron que la elección de carrera había sido la decisión, o una de las decisiones, más importantes que habían hecho en sus vidas. Es, sin duda, una elección especialmente trascendente para las y los jóvenes de la cual no son ajenas sus familias, pues en las decisiones de los hijos se pone también en juego buena parte de los capitales heredados. Estos es, el peso de los capitales acumulados y las tradiciones en las familias influyen, generan tensiones y, a veces, contrasentidos en las orientaciones educativas de los hijos.

De tal suerte que, decidir continuar con los estudios superiores sin una tradición familiar precedente; dar continuidad con la tradición profesional de los padres; iniciar una profesión distinta, pueden constituir, en cada caso, un proceso de apoyo, negociación y/o posible conflicto entre padres e hijos que se irá resolviendo a lo largo de la carrera y, finalmente, a través de una inserción laboral exitosa, o bien, de la emancipación formal. Así, la transmisión intergeneracional para la elección de carrera y universidad se muestra a través de los procesos de socialización y su relación con la pertenencia de clase que forma parte de las trayectorias de los individuos mediante las relaciones sociales, los valores inculcados, los posibles horizontes de desarrollo profesional, figuras modélicas influyentes, entre otros factores. De este principio dio cuenta una importante proporción de egresados que continuó, académicamente, con la línea de sucesión familiar al seguir los pasos, en su gran mayoría, del padre.

Principalmente fue el caso de los herederos egresados de Derecho, quienes en su totalidad decidieron dar continuidad a la tradición. Esto también se hizo presente en una menor proporción en las otras facultades. Incluso, algunos hijos se inclinaron por el estudio de una licenciatura diferente a la de los padres pero, recurrentemente en estos casos, se mantuvo alguna relación entre la carrera cursada por los padres y la elegida por los hijos.

También se registró el caso de algunos herederos que después de intentar continuar con la tradición, finalmente decidieron cambiar de carrera. O en su lugar, están quienes continuaron con la sucesión pero que se han mantenido desvinculados parcial o totalmente del campo laboral para el cual fueron formados tras su deseo por realizarse en otro tipo de actividades profesionales.

Los alejados del proyecto inscrito en la trayectoria parental, o que fracasaron en la sucesión -a veces, debido a una excesiva presión por parte de los padres-, Bourdieu los ha llegado a nombrar como “malogrados” (1993: 444). Dicho adjetivo recae en aquellos poseedores de capital cultural y/o económico heredado, quienes, pese a contar con una buena identificación con la tradición familiar y su proyecto, no lograron suceder con éxito la transmisión y reproducción de la herencia.

Optar por los estudios pensando en la retribución económica


Asumir un proyecto educativo que redunde en una movilidad social ascendente, requiere una importante disposición por parte de los individuos para invertir en su preparación académica. Esto, con efecto de convertirla en un capital capaz de ser canjeado por posiciones ocupacionales de privilegio y con una alta remuneración; lo cual va de la mano con un conjunto de ambiciones personales y visiones particulares del proyecto de vida. Dicha operación resulta en una inversión riesgosa para aquellos individuos conscientes de su fragilidad social, en tanto que el aseguramiento de tales posiciones ocupacionales pone a prueba los mecanismos sociales de inserción en función del marco de las desigualdades de procedencia.

Los pioneros lo saben y, en consecuencia, optan por reducir el nivel de incertidumbre con el fin de dejar atrás escenarios precarios y hasta de supervivencia. La forma de hacerlo es múltiple y puede estar presente, incluso, desde la elección de carrera tras seleccionar ingresar a una licenciatura que, desde la percepción subjetiva de los individuos, juzguen como más confiable para conseguir una posición favorable al egreso.

Esto es importante ya que para un alto porcentaje de pioneros, el haber orientado los estudios al trabajo, tomado cursos laterales, elegido asistir a clases con profesores con experiencia en espacios laborales deseados, así como la elección de un conjunto de asignaturas curriculares, especialidades u opciones terminales ligadas a la capacitación laboral, entre otros tipos de elecciones semejantes, se tornó en una práctica recurrente, consciente y/o semiconsciente, con la cual: “salir adelante” se estableció en un motor insoslayable para la toma de sus decisiones.

Optar por prolongar la soltería y la descendencia


Se refiere al deseo y a la apreciación subjetiva por parte de las y los egresados que no desean establecer una unión más formal, casarse, ni tener hijos en corto, mediano, e incluso, en algunos casos, a largo plazo. Ven esta posición en su presente particular como una forma de reducir posibles situaciones de incertidumbre al procurarse mayor tranquilidad y estabilidad personal, así como un medio para mejorar sus condiciones académicas, económicas y ocupacionales, con el fin de alcanzar su desarrollo profesional al maximizar la utilización de los recursos propios.

Es también una apuesta racional por retrasar -en alguna medida- la esfera de las responsabilidades del mundo adulto, aquí, principalmente asociadas con la unión y la descendencia. Por otro lado, prolongar la soltería no significó, necesariamente, la permanencia en el hogar familiar, ya que esta estrategia estuvo presente tanto en aquellos egresados y egresadas que ya habían salido de casa como en aquellos y aquellas que aún permanecían en ella.

Las razones de los egresados que no tenían la intención de formar compromisos en lo inmediato fueron: a) continuar con sus estudios de posgrado en otro país, b) no contar con los recursos económicos suficientes para hacer frente -incluso en pareja- con los gastos de una casa y c) el deseo de vivir solo o sola y poseer un espacio propio como una necesidad particular por iniciar su emancipación.

A decir de los egresados, los problemas que enfrentan relacionados con el proceso de emancipación e inserción social tienen que ver con su negativa por establecer nuevos compromisos familiares. Incluso, hubo quienes llegaron a comparar sus situaciones con las trayectorias de sus padres cuando éstos eran jóvenes, calificando las propias como más difíciles al ubicarse en un mercado de trabajo deprimido y con pocas oportunidades pese a contar con estudios universitarios.

En consecuencia, varios explicaron que algunas de sus decisiones son dispuestas racionalmente como una forma de paliar dichas circunstancias. En este sentido, la prolongación indefinida de los noviazgos y la permanencia en el hogar paterno parecen obedecer al aplazamiento de la llegada de mayores responsabilidades y compromisos económicos.

Asimismo, el ejercicio de este tipo de prácticas para egresados en contextos más favorables resultó ventajoso al permitir continuidad en sus condiciones de vida, así como estratégico para la planeación de sus proyectos académicos y/o profesionales.

Consideraciones finales


Los egresados universitarios entrevistados ayudaron a comprender que el paso de los estudios profesionales al empleo ocurre en el marco de elementos diferenciales caracterizados por importantes desigualdades que se traducen por medio de la adscripción de origen, condición de género, posición económica de los jóvenes en la estructura familiar, escolaridad de los padres, el conjunto de capitales socio-culturales con los que cuentan, así como de las redes construidas en sus trayectorias personales.

La suma de dichos elementos influye en el entramado de sus itinerarios biográficos, muchas veces impulsándolos hacia destinos prefigurados, conectados con representaciones sociales diferentes que, por un lado, reproducen efectivamente los mecanismos de la desigualdad, pero también permiten la apertura de espacios de desarrollo y oportunidad a través de la formulación de estrategias y la toma de decisiones alternativas.

Esto permite observar un espectro amplio de prácticas y perspectivas de acción desde las cuales los egresados formulan estrategias, lo cual promueve la institucionalización de trayectorias biográficas cuentapropistas como solución emergente ante la ausencia de procesos claros de inserción.

De esta manera, la suma de sus narraciones reitera la presencia de esquemas individuales de inserción que se socializan a manera de estrategias regulares para hacer frente a los problemas de acceso y tránsito de los estudios al empleo al no reconocer garantías en el trazado de las rutas predefinidas para ello. Particularmente, en el caso de los egresados de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales, así como de algunas carreras de la de Filosofía y Letras.

Es así como la promoción de soluciones cuentapropistas constituye expresiones distintas en función de los contextos y capitales de cada individuo. Por ejemplo, permanecer en el hogar familiar a una edad cercana o superior a los treinta años, se traduce para algunos en un mecanismo ideado con el fin de multiplicar sus ventajas de reproducción e inserción, mientras que para otros la misma estrategia supone una situación forzada, toda vez que su participación en la economía familiar, o en su lugar, su escasa captación de recursos, los obliga, por igual, a prolongar su permanencia.

Con lo cual, es posible argumentar que la preeminencia de tales estrategias responde así a las formas de vulnerabilidad social a través de la precarización del empleo, el desarraigo y la flexibilidad; además de generar una mayor distancia entre la vida escolar y el acceso de los universitarios -especialmente para aquellos de bajos recursos- al trabajo calificado y, en ocasiones, de cualquier ocupación que les signifique la estabilidad financiera y laboral necesaria para iniciar o consolidar su salida del hogar familiar.

Con base en lo anterior, es posible argumentar que los egresados universitarios pioneros, que como se mencionó provienen en mayor medida de estratos sociales menos favorables económicamente, enfrentan situaciones más complicadas de reproducción e inserción social al heredar compromisos económicos y comportamientos socio-culturales propios de su estrato de pertenencia. Además, mantienen un déficit en el conjunto de capitales materiales y simbólicos con los cuales tener acceso a la oportunidad de participar en dos de las principales actividades que permiten la movilidad social ascendente: estudiar y trabajar, en lo particular, para conseguir su titulación, o en su lugar, en la posibilidad de prolongar sus estudios superiores en algún posgrado y/o mediante la adquisición de un empleo, en el cual puedan desarrollarse profesionalmente.

Asimismo, el paso de los estudios al empleo demostró ser más acorde con la planeación dispuesta en aquellos jóvenes con tradición universitaria intergeneracional y, regularmente, con mayores recursos económicos. Mientras, los que no contaban con dicha tradición mostraron esquemas menos simétricos, mayor celeridad para el desarrollo de algunos eventos -ingreso al mercado de trabajo y unión-, y prolongación forzada en otros –principalmente, los relacionados con su autonomía.

Lo anterior es consecuente con las condiciones expuestas por aquellos egresados que contaban con tradición universitaria en casa, pues se mostró que dicha herencia, dispuesta por el conjunto de los capitales acumulados en las familias resultó estratégica al orientar racionalmente las elecciones educativas y laborales para un importante número de egresados, favoreciendo trayectorias académicas más prolongadas y propiciando condiciones de inserción más ventajosas para estos jóvenes en el mercado de trabajo. Así, las variables combinadas procedencia de origen y escolaridad de los padres revelaron influir diferencialmente -en mayor proporción que otras- en las oportunidades de acceso para los egresados, tanto para horizontes de desarrollo académicos, como para espacios laborales de mayor prestigio, proyección profesional, responsabilidad y alta remuneración.

En este sentido, ambas variables demostraron ser relevantes para la elección de carrera de los egresados en busca de reemplazar la posición de los padres como representación alimentada años antes del ingreso universitario. Al respecto, los egresados de Derecho presentaron la mayor afinidad con la sucesión del proyecto parental al elegir –en un inicio- la ocupación familiar. Procurar un reemplazo de la posición -al darle continuidad a la carrera de los padres- significó, a su vez, poner en marcha un conjunto de estrategias guiadas por representaciones y prácticas transmitidas intergeneracionalmente que fueron bien recibidas por los egresados a edades tempranas para luego desear reproducirlas en proyectos personales.

Si bien es cierto que no todos los herederos asumieron el proyecto parental como propio tras haber elegido otra carrera, casi la totalidad de estos jóvenes calificó positivamente las ventajas de su posición, además de advertir sus perspectivas de desarrollo en el marco de los valores, ambiciones, expectativas y modelos culturales asociados a su condición de clase y status; socializados en el contexto familiar y con sus contactos personales.

Respecto de las historias laborales de estos jóvenes, éstas describieron su paso por varios empleos con duración variable, sin que su progresión haya tenido efectos, en la mayoría de los casos, en una mejora de sus condiciones de ocupación, así como en la acumulación de experiencia profesional en sus respectivas áreas de interés.

Los egresados de la carrera de Derecho mostraron las historias laborales más cercanas a su ramo, contando en sus currícula con experiencia profesional directa en, al menos, una ocasión. Le siguen los egresados de la Facultad de Ingeniería -con énfasis en las carreras de Ingeniería en Telecomunicaciones y en Electrónica- quienes también detallaron experiencia vinculada a sus estudios, o bien, orientaron sus decisiones hacia la consolidación de su formación académica y han participado como docentes en su facultad o en actividades de investigación ligadas a su campo profesional. En ambos casos, los egresados de estas facultades presentaron las mejores condiciones de ocupación y de mayor proyección profesional.

En contraste, los egresados de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Filosofía y Letras reseñaron historias laborales con un mayor número de empleos laterales y de alta rotación, con poca o nula vinculación con su formación académica, de menor responsabilidad y proyección en comparación con las historias de los egresados de las otras facultades. En este sentido, los egresados de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Filosofía y Letras describieron cómo la docencia ha formado parte importante de sus actividades ocupacionales luego de haber egresado -e incluso desde sus últimos semestres como estudiantes universitarios-, acompañándola usualmente con estudios de posgrado o con otro empleo; pocos de ellos se dedican a la docencia como actividad permanente, algunos la asumen de manera complementaria al considerarla de prestigio y, en otros casos, ésta fue vista como una forma de abatir el desempleo y la desocupación.

Dado el tipo de convenios y relaciones institucionales observadas, fue la Facultad de Ingeniería la que reportó una mejor vinculación para la transición de los estudios al empleo; convirtiéndose en un espacio de frecuente mención para sus egresados.

En cambio, para aquéllos que no encontraron una vinculación institucional entre su formación académica y su ocupación, el valor de las redes y los contactos se multiplicó. Así, en sus narraciones se hizo presente la importancia de contar, o de hacerse, de contactos y redes afines a sus campos de interés ocupacional.

Ante este panorama, la respuesta que ofrecen los académicos especialistas en el tema establece que la apuesta por la educación superior no resuelve la incertidumbre fundada en las expectativas de los individuos, pero carecer de ella es una estrategia social muy poco alentadora en las condiciones dadas, si no se cuenta con un conjunto de capitales y/o habilidades canjeables socialmente que puedan sustituir los beneficios que pudiera traer ésta consigo.

En esta lógica, lo que en verdad inquieta a los jóvenes que están por ingresar a la universidad, los que están en ella y a los que egresaron, no es tanto que la elección por la educación superior no resuelva el creciente grado de incertidumbre para una generación de jóvenes que cuentan con la noción de crisis como un acompañante constante en sus trayectorias, sino que la conducción de sus esfuerzos en su educación no sea suficiente para alcanzar sus expectativas mínimas de reproducción e inclusión.

Notas

* El presente artículo se desprende de mi tesis de maestría. Si el lector desea profundizar en aspectos teóricos, metodológicos, o bien, observar con mayor detalle algún resultado, puede remitirse a: (Mata, 2011) en las referencias generales de este trabajo.
** Seminario de Investigación en Juventud (SIJ), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), CE: antomata@yahoo.com
1 La referencia hacia las instituciones y pactos tradicionales en las sociedades modernas parte de la idea original de integración institucional que, al mismo tiempo que reproducían un orden planificado para los jóvenes, marcaban con mayor claridad el pasaje hacia la adultez. La suma de los cambios sociales y económicos que se han vivido en las últimas décadas ha generado que dichas instituciones y pactos se encuentren en crisis (Saintout, 2007:9).
2 Se entrevistaron a 11 egresados de Ciencias Políticas y Sociales, correspondientes a las carreras de ciencias de la comunicación, sociología, relaciones internacionales y administración pública; a seis de Derecho, a seis de Filosofía y Letras, de a las carreras de letras modernas italianas, filosofía y letras, historia y pedagogía; y a seis de Ingeniería, de las carreras de ingeniería en telecomunicaciones, ingeniería electrónica, e ingeniería industrial. A su vez, la diversidad de las carreras dio cuenta de mercados de trabajo y de espacios de desarrollo profesional relacionados con intereses e inclinaciones distintas entre los egresados. La mayoría de las entrevistas se desarrollaron en una sola sesión y buena parte de éstas se llevaron a cabo en Ciudad Universitaria, o bien, en algún lugar cercano a los espacios de trabajo de los egresados.
3 Para la elección de los egresados se tomó en cuenta que contaran, al menos, con dos años de egreso. Esto, con el propósito de conocer cómo se ubican ellos mismos en condiciones sociales y económicas en las cuales mantienen ya una distancia con su vida como estudiantes de licenciatura y donde buena parte de los privilegios sociales que acompañan a la moratoria social referida al hecho de ser estudiantes había terminado. Esto contempla tanto a aquellos egresados que continuaron con estudios de posgrado, como a quienes se desempeñan laboralmente de tiempo completo o tiempo parcial, o bien, se encontraban en búsqueda de alguna oportunidad laboral o académica.
4 Daniel Bertaux propone el término “categoría de situación” como aquella situación particular que resulta del común denominador para un conjunto de personas: “Esta situación es social en la medida en que origina presiones y lógicas de acción que tienen no pocos puntos comunes, en la medida que se percibe a través de los esquemas colectivos, y en la medida en que una misma institución se ocupa eventualmente de ella”.

Referencias Generales

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