Revista Universidades: casi 70 años después
Algunas reflexiones desde su primera aparición

Analhi Aguirre
Doctora en Teoría Literaria, especialización en género, espacio y psicoanálisis. UDUAL. missanalhi@hotmail.com


Hacer un recuento memorístico de los avatares por los que ha atravesado revista Universidades podría reducirse a un ejercicio panorámico sin ningún matiz de reflexión o, al menos, de conclusión necesaria. Hasta diríamos imprescindible para cada uno de nuestros momentos editoriales, pero ahora, afirmamos, ineludible, debido al tema de este número: las revistas arbitradas.

Porque, finalmente, desde el primer número de Universidades -allá lejos en abril de 1950, casi a un año de la creación de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe- por supuesto, los vientos universitarios han cambiado. Y sí es cierto, como bien aclaran Jorge Peralta, Rafael Cordera y Gisela Rodríguez1, la revista siempre se ha ido amoldando a su contemporaneidad, es decir, ha mantenido su intención de discutir a la par de los grandes intelectuales que versan los temas urgentes sobre educación superior, además de que ha seguido con su incesante práctica de hacer emerger el asunto de vigencia crítica –expuesto desde un punto de vista apremiante, una crisis a la que permanentemente estamos expuestos- pero que también felizmente somos guardianes: la autonomía universitaria.

Ahora bien, aunque siempre siguiendo estas dos vertientes subterráneas y fuertes, a modo informativo, sí revista Universidades ha modificado su modus operandi, como asimismo el enfoque a partir del cual se generan los cuatro números que aparecen actualmente por año. (Demás está decir que el esfuerzo es afortunado y conjunto para que esta periodicidad continúe a pleno; en cada publicación nos enfrentamos a un sinnúmero de batallas que quienes están estas cuestiones editoriales comprenden a la perfección).

Así, durante los años 50 la revista oficia de herramienta de intercambio entre universidades afiliadas, mientras que a partir de 1960, ya se concentra en el mundo académico poniendo énfasis en la enseñanza y aprendizaje, dentro de un universo internacional con más poder a la hora de planear la educación superior en nuestro continente. Entre 1986 y 1990 se publican tan sólo estadísticas sobre temas urgentes, junto a las crónicas de los eventos esenciales que ocurren a nivel mundial sobre la vida universitaria. La llamada “Nueva Época” de nuestra revista comienza en 1991, abordando tramas monográficas, ya más focalizadas referidas por especialistas en educación superior, actuales y prioritarias hasta el día de hoy como son la internacionalización y la educación a distancia.

Entonces, nos detenemos en esta “Nueva Era”, pero no para paralizarnos, sino más bien con el fin de continuar con la acción de debatir, con los pre-textos condensados en defender, desde ya hace casi 70 años de tiraje de Universidades, los márgenes de la educación superior, elevada en su sustento, la autonomía universitaria. A partir del número 54, Universidades pasa a ser una obra de arte textual en sí misma –como si se tratara de un arte-objeto-; en su interior rigen manifestaciones artísticas y críticas de América Latina y el Caribe que contienen esos números monográficos que revelan todavía de la mano de nuestros expertos y expertas las discusiones coetáneas y necesarias para la universidad de hoy.

Uno a uno los ejemplares de Universidades surgen impresos en papel y, como debe ser, disponibles para descargar de manera digital. La publicación podría ser ingenua y salida de los parámetros del mercado, de esa globalización mercantil de la que se habla en este número, de la lucha voraz por querer publicar en las revistas indexadas y de lo que todo ello acarrea: frustración, desigualdad, no autonomía intelectual. En definitiva, escribir para ser publicado o no y tener un currículum que avale la cantidad -¿calidad?- de los cargos universitarios, podría ser la cuestión. Sin embargo, en revista Universidades estamos convencidos de que trabajar por la educación superior, va más allá de un aval, un premio académico, y un puntaje para “ganar” algo. Más bien, este órgano oficial de la UDUAL es una plataforma de, insistimos en esta palabra, discusión para mejorar y, sobre todo, equilibrar este mundo minado por un mercado que se impone de tramo a tramo con más presencia. Para Latinoamérica este andamio escritural debe ser un desafío, a la vez que un motor que le dé fuerzas para compartir experiencias académicas, además de vitales, en beneficio de una universidad pluricultural, diversa y siempre revolucionaria.

1. Universidades 30, Suplemento La Maga.

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