Palabras del doctor Henning Jensen Pennigton, Presidente de la UDUAL, durante el Primer Encuentro Centroamericano y del Caribe de Archivos Universitarios sobre la Autonomía Universitaria-UDUAL.

En un ensayo acerca de su papel como testigo del holocausto, el escritor Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz de 1986, mencionó: “Sin memoria, no hay cultura. Sin memoria, no habría civilización, ni sociedad, ni futuro”. En el mismo texto, Wiesel argumenta que su tarea es informar, “pero la información debe transformarse en conocimiento, el conocimiento en sensibilidad y la sensibilidad en compromiso”.

Sus palabras evocan una oscura etapa de la historia humana contemporánea: el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las rescato pues dejan entrever uno de los propósitos que congregan, hoy, a representantes de nuestras universidades de Centroamérica y el Caribe: conservar nuestras memorias universitarias es una manera de conservar las memorias de nuestros países y construir con ellas un futuro basado en los aprendizajes pasados, en la evidencia y en la colaboración.

Para la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y la Universidad de Costa Rica, es un gusto recibirles en este Primer Encuentro Centroamericano y del Caribe de Archivos Universitarios sobre la Autonomía Universitaria. Este es el primer gran paso hacia la construcción de un portal de información regional que nos permita llegar al centenario de la Reforma Universitaria Latinoamericana, el próximo año, con un memorial disponible para la investigación y recuperación de la memoria colectiva de luchas y debates.

Wiesel apunta a que la información se transforme en conocimiento. Las universidades, como instituciones de educación superior, tienen una misión estrechamente vinculada con la libertad de un pueblo: si hay posibilidad de informar, de generar conocimiento y compartirlo, debe ser libre para que sea nutrido de opiniones diversas, en el marco del respeto y la tolerancia, sin amarres políticos ni ideológicos. Esa es la autonomía universitaria que enaltecemos cada día mediante la libertad de cátedra y la libertad de expresión.

Una universidad es libre por su propia naturaleza; esto es esencial para que pueda ser una verdadera institución que busca el conocimiento y que se fundamente en el estudio para incidir en el bienestar de las personas que conforman su sociedad. Recordar las luchas que se han llevado a cabo en cada uno de nuestros países por alcanzar esta añorada libertad universitaria es parte de un ejercicio esencial de reconocimiento y de respeto hacia todas aquellas personas que pensaron en las generaciones que les precederían, y para las cuales allanaron un camino de fuerza institucional basada en el conocimiento.

¿Será verdad que América Latina tiene una corta memoria? Con este encuentro, y la puesta en común del acervo de conocimientos que albergan nuestros archivos universitarios, queremos demostrar lo contrario: las universidades facilitan el despliegue de las potencialidades de cada una de las personas que conforman la comunidad universitaria, y son un motor de gran fuerza para promover el cambio social. Recordar, volver la mirada hacia atrás, es darse cuenta de que las universidades formaron parte de múltiples procesos y eventos sociales de gran importancia para nuestros países, que los definieron y siguen moldeándolos. Gracias a su presencia, o incluso a raíz de su ausencia, nuestras sociedades exigieron lugares en donde el conocimiento pudiera fluir, libre de ataduras, libre de toda opresión.

Nuestra región debe rememorar su historia, sus luchas, sus pueblos originarios. Debe asumir sus responsabilidades para con las generaciones futuras, en honor a aquellas que defendieron por primera vez la autonomía universitaria y cuyo eco resonó con fuerza hace ya casi un siglo.

Como mencionó Wiesel, la memoria es la base de nuestra cultura y sociedad: es nuestro deber procurar que nuestras universidades ocupen el lugar predominante que les corresponde en la construcción del futuro que buscamos para nuestros países, pero para ello, primero debemos recordar.

A todos los participantes, bienvenidos a este evento. Para la Universidad de Costa Rica es un honor y un placer ser la anfitriona de esta actividad.

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