La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe como parte fundamental del Centro Cultural Tlatelolco.

Analhi Aguirre
Doctora en Teoría Literaria, especialización en género, espacio y psicoanálisis. Universidad Metropolitana-Unidad Iztapalapa. missanalhi@hotmail.com


Hay historias trágicas donde los estudiantes han sido los protagonistas de enfrentamientos atroces contra la policía nacional. El conocido Mayo Francés en 1968 fue de algún modo el inicio de un dominó de protestas que se multiplicó en diferentes partes del mundo, siendo una forma de inspiración o más bien de aglomeración de fuerzas entre los más afectados: los jóvenes.

Así, en agosto del 68 mexicano, comenzó una serie de conflictos entre los estudiantes y las fuerzas policíacas que tuvo su resultado final el histórico 2 de octubre. Luego de que el campus de la Universidad Autónoma de México fuera tomado por el cuerpo policial, alrededor de 50.000 estudiantes se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Allí, después de que dispararon una bengala como señal para la embestida, cientos de estudiantes murieron a causa de la violencia de los granaderos del gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz. A pesar de las tantas acusaciones, presos políticos, ruptura de la autonomía universitaria, violación de derechos, el suceso quedó enterrado en parte de la historia mexicana y mundial.

Es importante, entonces, indicar que Tlatelolco es un espacio que hoy y siempre ha tenido su lugar destacado no sólo en México sino en la historia de la Unión de Universidades Latinoamericanas y el Caribe. En la ex Secretaría de Relaciones Exteriores se han pactado alianzas sobre los requisitos, procedimientos y estatutos concernientes, por ejemplo, a “que dicha Unión debe seguir para actuar como persona moral, de acuerdo a las leyes mexicanas”, cito en el Memorándum hecho en Tlatelolco, 21 de mayo de 1975.

A pesar de que México ya había pasado la matanza del 68, los coletazos de esos días pasados continuaban azotando un país en crisis. En medio de estos caóticos instantes, la UDUAL seguía conviniendo la seguridad de la autonomía universitaria latinoamericana. Asimismo, en Tlatelolco, pero esta vez el 5 de enero de 1976, el Licenciado Oscar Galeano se dirige en una carta al Secretario General de Universidades de América Latina, Dr. Efrén C. del Pozo, para referirse a la “autorización para constituir una Asociación Civil con sede en esta ciudad de México, denominada Unión de Universidades de América Latina, que fue organizada en la ciudad de Guatemala, en el año de 1949 y que ha sido designada por la U.N.E.S.C.O, como un organismo de consulta e información y cuyo objeto primordial es el de promover el mejoramiento de las Universidades y el de fomentar las relaciones de las Universidades de la América Latina”.

En la actualidad, UDUAL y la invencible Tlatelolco, junto con sus inolvidables contingencias, extienden su camino, pues en estos días que transcurren nuestra sede ya comienza a hacer historia en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM.


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