La constante preocupación del intercambio entre universidades, un ejemplo en retrospectiva. “Discurso del Dr. Octavio Méndez Pereira, Rector de la Universidad de Panamá”

Analhi Aguirre
Doctora en Teoría Literaria, especialización en género, espacio y psicoanálisis. Universidad Metropolitana-Unidad Iztapalapa. missanalhi@hotmail.com


Pese a los esfuerzos de cada una de las instituciones de educación superior para lograr un intercambio activo, eficaz y por qué no feliz entre las distintas universidades –ya sea local, nacional e internacional– con frecuencia los vínculos académicos que deberían existir, caen o no son mantenidos como corresponde.

Uno de los problemas, quizás el más grande, es la equidad que es necesario garantizar, dar por sentado, cuando hablamos de reciprocidad en lo que se refiere a los supuestos (e inestables) pares universitarios que tiene toda casa de estudios. Los lazos suelen ser menos afortunados de lo que se piensa, porque, al fin y al cabo, si leemos que tal universidad está realizando algún tipo de trueque –y léase en el sentido más colonial posible-, pensamos o es obligatorio pensar que ese sistema está funcionando idealmente y con el objetivo final de que cada uno de los miembros de una universidad salga lo más beneficiado posible. Esta fue una de las metas en el Primer Congreso de la Unión de Universidades de América Latina en 1949, con sede en la Universidad de San Carlos de Guatemala: crear, afianzar y poner en práctica el nexo significativo, coherente y bien cohesionado (como si se tratara de un buen texto, y bajo el punto de vista lingüístico, todo puede leerse textualmente: desde un edificio hasta un acuerdo universitario).

La dificultad es, en muchos casos, cómo ocurre esa internacionalización entre las jerarquías de las múltiples variedades de la educación superior de las distintas universidades en esta parte del continente, ya sea con las mismas de América Latina, América del Norte, Europa y el resto del mundo. El Dr. Octavio Méndez Pereira, Rector de la Universidad de Panamá, manifiesta en su discurso para el Primer Congreso de UDUAL esta preocupación actual que, como es evidente, lo fue desde siempre. Con ánimo de reseñar la acción ejemplar de las poblaciones originarias de nuestra América, además de enfatizar el lugar que ocupa Panamá geopolíticamente, asegura que “en su carácter simbólico de lazo de unión y centro del Continente”, el rector panameño destaca que “No enclaustraron los mayas, ni los aztecas, ni los incas, sus observatorios astronómicos, ni sus manifestaciones artísticas, ni sus investigaciones matemáticas, sino que las abrieron a todos los vientos, como para que sufrieran los embates de las entidades vivas y actuantes al servicio de la colectividad. Es lo que nosotros no hemos podido hacer aún con nuestras Universidades –y venimos a discutirlo en esta asamblea de educadores-“(p.1).

Aunque está demás decirlo, conocemos la cantidad de pinzas que necesitamos para leer esta cita sin algún tipo de anacronismo posible, como bien dice la sabiduría popular: lo importante es la intención, puesto que, incluso el Dr. Méndez Pereira es consciente del inconveniente, incomodidad y peso de estas palabras frente a tantos países de Latinoamérica y del mundo: “Nunca tuvo la educación superior una responsabilidad tan grande en lo nacional e internacional, como la que ahora tiene y hemos traído aquí”(p.1 y 2). Finalmente, la idea es que el cuerpo académico reflexione acerca de los obstáculos tanto sociales como políticos que no dejan fluir los probables intercambios entre nuestras instituciones, dedicadas a la educación superior, justamente mientras revisamos de manera retrospectiva este tipo de problemas actuales. Más adelante en su texto, el Rector de la Universidad de Panamá afirma: “El Primer Problema de nuestras universidades, pues, debe consistir en llegar a articular el pensar y el sentir nacionales […] sumar intereses, deseos pasiones e inteligencias, hacer que cada vez sea mayor el número de conciencias vivas que actúen por intercambio, en forma de solidaridad y en forma de lucha fecunda, dentro de la unidad social, para que la vida nacional e internacional se tornen articuladas y fuertes y no puedan más germinar en ellas los caciquismos, los caudillismos, los militarismos, los totalitarismos, las dictaduras o las oligarquías absorbentes” (p.4).

Por supuesto, toda esta colección de los peores “ismos” de nuestra historia latinoamericana, no hacen sino reforzar el futuro de nuestras naciones, consecuencia, como siempre, de un pensamiento colonial, poco crítico y dependiente.

Es hora de que las palabras en perspectiva y prospectivas del Rector Méndez Pereira traten de ser un hecho y un ejemplo más del trabajo de la UDUAL por mantener este constante apoyo entre los integrantes de la educación superior de América Latina.

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