“Deben ser los gorilas, deben ser” o la actitud dividida de Argentina frente a la libertad vs. la solidaridad constante de la unión universitaria latinoamericana.

Analhi Aguirre
Maestra en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudiante de doctorado en Teoría Literaria, especialización en género, espacio y psicoanálisis Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa. missanalhi@hotmail.com


Como no aspiraba al brillo ni al elogio trabajó en silencio y sin teatralidad […].

En: Los años de Onganía, relato de un testigo respecto a la labor educativa

del presidente Juan Carlos Onganía durante su gobierno.

 

El término “gorila” pertenece a esas voces de los pueblos que tienen el poder para separar a todo un país. Según distintas versiones, parece que el significado doble de la palabra proviene de una obra ficcional donde existe un científico alcoholizado que se asusta con cualquier ruido estruendoso que escucha y, ante cualquier escándalo, exclama: “deben ser los gorilas, deben ser”. Allá en la década de los 50, se gesta un grupo que llega hasta hoy, los “antiperonistas”, en clara oposición al presidente argentino, “parteaguas” de una nación, el general Juan Domingo Perón y años después lleva a uno de los hombres de confianza de Juan Carlos Onganía, Roberto Roth, a afirmar con casi expresa admiración la tarea que hizo su presidente sobre la educación.

Un país desunido, es decir, polarizado, difícilmente puede alcanzar un desarrollo significativo, no sólo cuando se trata de calidad de vida, sino también en lo que se refiere a excelencia humana. Desde esas épocas –es decir más de medio siglo después- Argentina sufre una ruptura al ras, que en la actualidad se siente como si el tiempo no hubiese avanzado. Ser “gorila” es ser de derecha, defenestrar con odio –casi nazi o “fachista”- a los seguidores de la izquierda acérrima o aproximada, rechazar a las personas con color de tez más “oscura” que la del común de los “argentinos criollos”, obstaculizar a los extranjeros, castigar toda medida populista que haga que la gente necesitada no se vuelva “vaga” y no quiera trabajar por el bien de un país que es de “todos”1.

Dentro de este contexto se encuentra el cuadro cómico del historietista Rossas, quien define con absoluto y actual tino el “Gorila Horroris Causa” y se mofa de la ignorancia del presidente de facto Onganía2. Con ello, no sólo se burla del jefe de Estado, sino que también su mordacidad se dirige a toda la parva militar que no ha hecho otra cosa –por lo menos en los países rioplatenses- que censurar cualquier forma de producción profunda y creativa del conocimiento. En ese chiste se descarga la guerra entre los “gorilas” y los del “populacho” 3 o “cabecitas negras”, que, a decir verdad, hoy en día en la población argentina ya no pueden definirse de una manera tan clara. Es como si quienes no tienen –o no quieren tener- una educación superior envidiasen a quienes sí la obtienen.

En este extremo, ubicado en un sitio de honor, aparece el ilustre filósofo Risieri Frondizi. En ese entonces, cuando Onganía se encarga de cerrar las universidades argentinas, de apalear la autonomía y de reprimir a gran parte de la comunidad universitaria, Frondizi ofrece una entrevista a Mario Herrera Gray, “Lo que construimos está en pie y permanecerá en pie: la Universidad Democrática Argentina”, y expone su opinión respecto a los hechos acontecidos comenzando con una clara noción de la nefasta “Noche de los Bastones Negros”4 el 29 de julio de 1966 con el desalojo de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires: “los claustros todos, tanto profesores como alumnos, han expresado con claridad y altivez su rechazo y protesta frente a la supresión de la autonomía universitaria y los actos de barbarie cometidos, y sabrán mantener su digna actitud. Lástima, sí, que existan algunas excepciones, pero ellas no son, en lo absoluto, representativas de la universidad, ni cuantitativa ni cualitativamente”5. El ex rector de la Universidad de Buenos Aires alega y defenestra la inadecuada actitud del gobierno de facto “al cercenar la autonomía. Hay ya más de mil renuncias de docentes. Los estudiantes, tantos los ‘reformistas’ como los ‘humanistas’6, han repudiado el avasallamiento de la autonomía”7.

A partir de estos trágicos eventos la cancelación de la autonomía universitaria es un hecho determinante e irrevocable. El periodista Herrera Gray recuerda, junto a Frondizi y el ex Secretario de la Facultad de Ciencias Exactas, “Dr. Romero nos lleva a tratar del apaleamiento brutal, gozoso, nacista, que se infligió en la noche, de oscuridad para Argentina, del 29 de julio, a maestros y alumnos […]. La policía apaleó sin piedad al Decano, el anciano Dr. García- me informa Frondizi, mientras corrobora Romero, quien muestra en la cabeza, en los brazos, en las piernas, en las espaldas, las huellas de los garrotazos y puntapiés”.8

Frente a este tremendo panorama, el presidente de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, rector Ignacio González, se opone abiertamente a estas acciones de clausura de la autonomía de las universidades argentinas y se dirige llanamente en un cablegrama del 2 de agosto de 1966, enviado a la Casa Rosada al presidente Onganía: “expreso preocupación organismo por intervención priva universidades argentinas su esencial autonomía […] condición […] de la vida y prestigio de tanta importancia para la cultura […]. Someterlas […] es [un] atentado contra la inteligencia creativa”.9 Precisamente, el rector de la UDUAL pone de relieve una de las cualidades principales para lograr un país en democracia y que este tipo de gobierno militar siempre derroca: la creación en todas sus expresiones posibles.

¿Acaso la educación clausurada, oprimida y censurada no es otra cosa que construir un límite para la libertad de originar nuevas maneras de pensar que vayan de la mano de los tiempos que le corresponden? Ya sabemos que la creatividad es una de las zonas más violentadas en la historia de la humanidad. Por ello, es de extrema trascendencia que la universidad re/unida considere con su vocero en aquel entonces hacer énfasis en este punto clave para cualquier labor educativa que, finalmente, se traduce como un aspecto de vida o muerte de las ideas y, en consecuencia, de la gente.

Desde la secretaría general de la UDUAL se extiende también la “más enérgica protesta por los bochornosos sucesos acaecidos en los medios universitarios argentinos, y nace un llamado a los universitarios del mundo para acudir con su apoyo en defensa de la dignidad”.10 En este marco de solidaridad constante, el pensamiento de la UDUAL sale, una vez más, a la luz justa y atinada en el medio de tan terrible caos: “La pérdida de la libertad académica, el dogmatismo y el conformismo son altamente nocivos para el desarrollo libre de un espíritu genuinamente universitario”.11 Cada uno de los términos mencionados en este contundente cablegrama nos regresa a la represión de los derechos humanos en toda su índole.

La protección de la UDUAL hacia esta clase de sucesos es siempre magna y directa: “La UDUAL invita a sus universidades asociadas a ofrecer inmediato asilo y trabajo a los profesores y oportunidad de inscripción a los estudiantes afectados, en tanto las universidades argentinas recuperan su autonomía y libertad”.12 Es realmente aquí donde esta unión universitaria despliega el respaldo necesario para que las instituciones sientan un refugio congruente y seguro.

Mientras tanto, Efrén del Pozo, secretario permanente de la UDUAL no deja de ser optimista respecto al problema argentino: “dijo que hay en los medios universitarios, tanto docentes como del estudiantado, la esperanza de que se podrá solucionar el problema mediante la rectificación por el gobierno Onganía”.13 Al mismo tiempo, el presidente argentino debe afrontar la terrible crisis económica trascrita en una altísima inflación debido a la desvalorización del peso argentino”.14 Un país que se desploma y encauza una política plena de contradicción, hipocresía y crimen.

“Deben ser los gorilas, deben ser” que llegan a desbaratar, a mutilar a un pueblo que se presume es impotente y débil. En definitiva, se despliega el típico esquema de víctima y victimario tan entrometido en los usos y costumbres de nuestras naciones latinoamericanas. ¿Qué se supone que debe hacer una población ante este tipo de brutalidades? ¿Cuáles son las decisiones que tiene que tomar una nación con una misma bandera? En el mejor de los casos: unirse e intentar apaciguar o, mejor dicho, reconsiderar hasta qué punto esa dualidad entre “gorilas” y “populacho” debe ser (con el peso de la obligación moral y feliz que implican estas dos palabras) diluida, borrada de un presente de odio y división que viene ya arrastrándose por demasiadas décadas. Al fin y al cabo, un país que se rige por un “River vs. Boca”, “Aristócratas vs. Cabecitas Negras”, “Villas miserias vs. Opulencia manifiesta”, en fin, “gorilas” vs. “el resto de los animales de la selva” debe reflexionar sobre un futuro que deje de replicar un pasado donde la educación –en la mayoría de los casos- ocupa casi el último escalón.

NOTAS
1 En la actualidad, ubicarse en la banda de los “gorilas” es ser abiertamente anti-k, es decir, oponerse al gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Para quien le interese un tratamiento ingenioso y divertido del tema, visite: https://www.facebook.com/frases.gorilas.pagina
2 Onganía fue presidente de Argentina desde el 29 de junio de 1966 hasta el 8 de junio de 1970.
3 Forma argentina proveniente del lunfardo que se refiere al pueblo de dos maneras extremas: con menosprecio o también desde el cariño.
4 El nombre del acontecimiento se debe a que el decano de la facultad de Ciencias Exactas, Rolando García, fue golpeado varias veces por fuerzas militares con un bastón negro.
5 “Lo que construímos está en pie y permanecerá en pie: la Universidad Democrática Argentina” p.12. Error ortográfico en la palabra “construímos” está en el original.
6 Frondizi se refiere cuando habla de “reformistas” a los estudiantes que siguen la política de la Reforma Estudiantil de Córdoba en 1918, y con “humanistas” alude a los estudiantes que se reunieron a principios de la década del 50, con un pensamiento católico que se oponía a una mayoría laica de los antes mencionados.
7 Ibíd, p. 13.
8 Op. Cit., p. 13.
9 Cablegrama, Concepción, 2 de agosto de 1966.
10 Cablegrama, sin fecha, de la Secretaria General de UDUAL.
11 Ibid.
12 Ibid.
13 Nota publicada en el periódico “Novedades. El mejor diario de México”, el 13 de agosto de 1966.
14 Ibid.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Documentos de archivo
- Cablegrama de Ignacio González a Carlos Onganía, 2 de agosto de 1966, Archivo Histórico de la UDUAL.
- Cablegrama de la Secretaria General de UDUAL, sin fecha, Archivo Histórico de la UDUAL
Hemerografía
- “Efrén del Pozo da su Opinión Sobre el Problema Argentino”, en Novedades, 13 de agosto de 1966, Archivo Histórico de la UDUAL.
Bibliografía
Roth, Roberto (1981). Los años de Onganía. Relato de un testigo. Buenos Aires, Ediciones la Campana.


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