Presentación
Universidades Año 5 - No. 27 | No. 80

Presentación

En América Latina y el Caribe, las universidades han sido fundamentales para la construcción de un “intelecto colectivo” en cada uno de los países de la región, han contribuido a la promoción social de amplios sectores y han engendrado una cultura diversificada y de mayor libertad frente al conservadurismo que muchos regímenes políticos practican.

No obstante, hechos recientes ocurridos en la región alertan sobre nuevas formas de intervención violenta en las instituciones de educación superior (IES). Así, el gobierno del presidente argentino Mauricio Macri (2015-2019) ordenó reducir drásticamente el presupuesto destinado a ciencia y tecnología, y la medida determinó que se expulsara a más de dos mil investigadores del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas). Por supuesto, ante la falta de condiciones para investigar en su país de origen se activó la migración de cerebros. El fenómeno también es interpretable como fuga de divisas, si se toma en cuenta que en Argentina, según cifras de 2011, formar un egresado universitario ya costaba aproximadamente 65,000 dólares.

Por su parte, Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil en enero de 2019 anunciando un programa con acciones agresivas frente a cualquier manifestación de desobediencia. No sólo se ha dedicado a alabar el golpe militar de 1964, también ha embestido en contra de la educación para la libertad de Paulo Freire y ha ordenado la desaparición de las carreras de filosofía y sociología en las universidades brasileñas, calificando incluso a estas opciones vocacionales, como aberración de la conciencia. Con un claro desprecio por el conocimiento científico y por la aplicación de tecnologías limpias, abandonó los programas de protección ambiental, muy necesarios en la región de la Amazonia.

Aun concediendo que es necesario evolucionar en función nuevas realidades, también es legítimo inquirir hacia dónde se dirige el rumbo de las IES, cuando el cambio se orienta por un paradigma ideal al que se pretende imponer y que no surgió de un análisis del estado actual de aquéllas. En ese sentido, las IES de excelencia coexisten con escuelas que carecen de electricidad, por efecto de la desigualdad social muy extendida en la región latinoamericana y caribeña. Si se examinan estos indicadores para caracterizar la coyuntura, se podría planear metas alcanzables para superarlos en un lapso determinado. A título ilustrativo, el éxito de Finlandia en educación obedece a políticas elaboradas apoyándose en el análisis de necesidades y de recursos disponibles para ejecutarlas.

Con la aplicación de políticas neoliberales se ha privilegiado la estandarización de los “productos” educativos, con lo que las universidades públicas comenzaron a padecer una transformación impulsada desde instancias externas que se proponían engendrar una masa crítica académica muy cerrada. Luego, la certificación de los programas y planes de estudio de carreras valoradas como “aplicables”, y la conformación de padrones de excelencia, han confluido en armar una pirámide de la educación y de la investigación, con una extendida base de excluidos y un vértice de privilegios. No se trata de cuestionar dichos mecanismos de evaluación, sino de generar apoyos para superar la desigualdad de medios entre universidades metropolitanas y varias de provincia. Al respecto, es digno de resaltar que Edgar Morin1 ya advertía sobre la determinación externa a que está sometida la educación en todos los niveles. Así, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) impone pautas en materia educativa a los países miembros y los clasifica en una escala de cum-plimiento, sin ponderar los escenarios diversos de naciones que no son homogéneas.

En este número de la revista se presentan artículos que exponen la represión de estudiantes y profesores en Argentina, Nicaragua y Venezuela, bajo regímenes autoritarios y dictatoriales de décadas pasadas y pre-sentes. Conocer distintos episodios de violencia que han afectado la vida universitaria en América Latina y el Caribe constituye una herramienta valiosa para reflexionar sobre los retos pendientes en las IES en la actual coyuntura mundial, azotada por una violencia que lesiona el tejido social de las naciones.

Con respecto a Venezuela, el autor se centra en el impacto que ejerce sobre la vida universitaria el surgimiento de nuevos imaginarios simbólicos promovidos por la revolución bolivariana iniciada en el período de Hugo Chávez. En 2016 ya se vislumbraba cierta crisis de las instituciones por efecto de los cambios implantados a partir de 2010, y ocurría la marginación de quienes manifestaban su desacuerdo.

En el estudio sobre la Universidad de Córdoba, Argentina, se documenta la violencia física llevada a cabo por las dictaduras que con despotismo ejercieron el poder entre 1966-1973 y 1976-1983. El activismo estudiantil de varias facultades se combinó con las luchas sindicales de los mecánicos y de otros sectores sociales. La represión fue brutal y dio como resultado centenares de muertos y desaparecidos.

La Universidad de Buenos Aires fue objeto de una severa represión durante la dictadura cívico militar que asoló a Argentina entre 1976 y 1983. Las madres y abuelas de Plaza de Mayo han recuperado 129 hijos de desaparecidos cuyas progenitoras fueron cruelmente asesinadas por las fuerzas armadas. El escritor Ernesto Sábato recopiló en un libro, Nunca más, las atrocidades cometidas por grupos de tareas militares que arrojaron alrededor de 30 mil muertos.

El texto sobre Nicaragua nos ofrece una cronología de un conflicto que aún no termina en esa nación centroamericana y que no sólo involucra al movimiento estudiantil, sino también a sectores empresariales y entidades sociales que han sido objeto de una coacción física intensa por el ejército al servicio del antiguo militante sandinista Daniel Ortega, convertido ahora en un auténtico dictador a perpetuidad.

Retrocediendo en el tiempo, Gabriela Ruiz Briseño y Armando Martínez Moya ponen a la luz la relación de uno de los héroes de la revolución de la independencia mexicana, el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, con la universidad de Guadalajara, sede del absolutismo monárquico. Nos ilustran sobre el vínculo establecido entre los insurgentes, que arribaron en un número muy elevado (más de 40 mil), y el claustro de doctores, así como el desenlace de estos acontecimientos.

Este número se ilustra con la obra de tres artistas sensibles al tema de la violencia. Agradecemos a Elina Chauvet y a Pablo Serrano la calidad del material ofrecido. En la sección sobre plástica también se cuenta con la presentación de algunas espléndidas creaciones de una artista joven, la mexicana Manuela G. Romo. El uso magistral del acrílico sobre lienzo nos abre perspectivas inéditas que oscilan entre el abstracto y la figuración inclinada al expresionismo.

En la sección de reproducción de documentos originales se presentan actas y leyes vinculadas con la fundación en 1984 de la Universidad Andina del Cusco, surgida por iniciativa de las fuerzas vivas de la ciudad para complementar las tareas que la existente universidad pública no estaba en condiciones de satisfacer.

Finalmente, un amplio reconocimiento a la Sociedad de Historia de la Educación Latinoamericana (SHELA), en especial a su presidente, doctor Armando Martínez Moya, por su generosa contribución de materiales para esta edición.

Hugo Enrique Sáez, Director

Plástica Universidades No. 80

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