Presentación
Universidades Año 5 - No. 26 | No. 79

“No se nace mujer, se llega a serlo” escribió Simone de Beauvoir. Hoy la posibilidad de alcanzar esa condición no es asunto sólo de género sino de igualdad social. Y en ese conjunto de posibilidades, trenzadas por distintos grados de desigualdad económica y cultural, creencias y códigos políticos de convivencia, el problema implica maduración democrática. En las universidades, como espacios del pensamiento y libertad, la urgencia de un proceso de igualdad se antoja necesario a cualquier propósito de empatía dentro del breviario social de desarrollo. En América Latina y el Caribe las asimetrías son abismales, las prácticas discriminatorias cotidianas y las barreras culturales a la igualdad estrangulan la convivencia en democracia. La educación, siguiendo el quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible, es una herramienta de igualdad y decantación democrática. Así, la agenda de igualdad involucra desde la apropiación de las decisiones sobre el cuerpo, la vida afectiva y sexual, las remuneraciones laborales igualitarias hasta la plena representación política entre géneros y en sentido transversal sobre todas las prácticas sociales de aprendizaje y transmisión cultural.

En este número, colocamos la mirilla en las estructuras de desigualdad de género y sus diagnósticos que admiten establecer una diversidad de proyectos para superar la discriminación, la violencia y la exclusión que perturba transicionalmente a las universidades. La feminización de la matrícula, como también la notable capacidad desplegada por las mujeres para realizar exitosas carreras académicas, tropiezan con tejidos masculinizados en claustros profesionales y docentes, en la desigualdad de prácticas de gobernanza y gestión académica que merecen reconsiderarse en términos de talentos y trayectorias, sin valores patriarcales de por medio.

Los trabajos reunidos por la doctora Lorenza Villa Lever apuntan a no perder de vista los distintos territorios institucionales, tradiciones académicas y ámbitos culturales latinoamericanos que dan testimonio de pasividad frente a las políticas de igualdad de género universitario.

La estética y discurso sobre los patrones heteronormados es motivo de reflexión, a través de la lente de Cecilia Hurtado, quien nos hace una segunda entrega de imágenes intervenidas que desestructuran esos patrones: un modelo para armar sobre las identidades y los roles significativos de masculinidad y feminidad. Y un debate que discurre entre posiciones irreductibles permite a Analhi Aguirre valorar el reciente libro de Marta Lamas, una luchadora feminista de inmemoriales batallas, quien pide un alto en el discurso victimizado sobre el acoso y la violencia de género. Se trata de un debate abierto, no hay duda.

Con esta nueva entrega, contribuimos, de cierta manera, a la conformación de la Red Universitaria de Géneros, Equidad y Diversidad Sexual, acordada por el XCIV Consejo Ejecutivo de la UDUAL y echada a navegar por el continente desde la Universidad Nacional de Avellaneda, en Buenos Aires, Argentina, con el concurso de más medio centenar de IES afiliadas. Esta Red es un aporte significativo para cambiar nuestras universidades, siempre planteados como territorios de libertad, independencia de pensamiento y voluntad de compromiso, para hacer de la plenitud universitaria un lugar donde se viva y enseñe de las virtudes de la igualdad de géneros.

La visita a nuestro archivo documental le permite a Aguirre curar una pieza fundacional de la UDUAL, como un testimonio de la oportunidad y vigencia de la identidad de la Unión, en este año del 70 aniversario de su fundación.

Antonio Ibarra
Director

Plástica Universidades No. 79

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