Presentación
Universidades Año 5 - No. 20 | No. 73

El número de nuestra revista está dedicado a mirar en el espejo las revistas especializadas en educación superior, producidas en Iberoamérica e inscritas en los índices internacionales de gestión de información. La importancia del tema trasciende a las propias publicaciones porque nos remite a la producción y apropiación del conocimiento.

¿Qué importancia tienen las revistas de educación en la circulación del conocimiento? Si consideramos que la velocidad del conocimiento importa, es preciso advertir que las publicaciones periódicas formen parte de la cultura de los actores involucrados en la gestión y política universitaria, así como del público interesado. Sin embargo, el mercado del conocimiento en formato digital ha impulsado procesos de mercantilización de la producción del conocimiento que imponen criterios de oportunidad, calidad y valorización en las comunidades científicas que las instituciones han asumido acríticamente. El resultado advertible, en las universidades públicas, consiste en una pérdida de valor de sus mecanismos de validación del conocimiento producido, su pertinencia social y su oportunidad local.

Asistimos a la evidencia de una nueva economía política del conocimiento, afincada en la idea de que la calidad del mismo depende del medio de transmisión, en su visibilidad en índices de “impacto” en un mundo cerrado de lectores, mediado por filtros institucionales, lingüísticos y circulación relacional de referencias medidas por citas. Los ganadores del arreglo no son las comunidades científicas, sino los gestores de los medios de publicación y citación de textos. En suma, supone una transferencia de renta de las instituciones de educación, públicas y privadas, a una arquitectura que dota de valor a quienes se inscriben en los macro-gestores digitales del conocimiento.

Este tema, de inobjetable importancia, es analizado en varias escalas en esta revista: Alejandro Márquez y Armando Alcántara hacen un minucioso análisis de la relevancia de la producción iberoamericana en los gestores internacionales de información (Web of Sciense, SCOPUS, SciELO, Latindex), donde se advierte la marginalidad de la producción intelectual de la región. Las dificultades de permanecer en los índices internacionales y acreditar el “factor de impacto” son elementos de medición que revelan tendencias divergentes de visibilidad antes que de la calidad de producción. Una reflexión crítica sobre los parámetros de medición de la calidad de la producción, deben partir de este conocimiento puntual: su investigación es, por tanto, muy reveladora y merece un seguimiento.

Siendo Brasil el país con mayor presencia en los índices internacionales, así como de mayor número de publicaciones y consultas, nos permite advertir que, si bien las dimensiones son relevantes, la lectura de la calidad no pasa por la métrica sino por la pertinencia. En su trabajo, Rodrigues de Amorim, establece una plausible ecuación entre calidad, visibilidad e impacto, encaminando la discusión a un nuevo horizonte de interpretación con pertinentes orientaciones para una nueva evaluación y caminos de estimar el valor sustantivo de la producción y circulación del conocimiento.

En este contexto, el trabajo de Naidorf y Perrota, nos sitúa en la nuez de la discusión: quién(es) se beneficia(n) con este arreglo global de la información y el conocimiento producido en instituciones universitarias, públicas o privadas, que producen renta global y carecen de retornos institucionales y personales a los investigadores, que no sea en términos de validación del propio sistema. La iniciativa para generar índices de calidad y pertinencia está inscrita en nuestra región cultural, potenciando la visibilidad del conocimiento generado y promoviendo la circulación de soluciones a la realidad de nuestras instituciones y sistemas de educación superior. Su texto nos remite a reflexionar los mecanismos y procesos institucionales para alcanzarlo.

Y mirarse al espejo, tras siete décadas de publicación, es el propósito de las reflexiones de Anahli Aguirre sobre el sentido y la memoria escriturada en sus páginas. Hoy es una revista que aspira a lograr calidad académica y pertinencia política en sus colaboraciones, y lo hace con una seriedad, que le ha impuesto un comité editorial de académicos reconocidos, para legar esa contemporaneidad que nos exige pensar el futuro desde la escritura del presente, con un ancla en la experiencia de nuestras instituciones y sus actores.

En esa tesitura, la reseña de Daniel Morón a la obra monumental, histórica de Enrique González, “El poder de las letras. Por una historia social de las universidades de la América hispana en el periodo colonial”, nos dirige a tener en cuenta un valor esencial de nuestra cultura universitaria: la historia social de nuestras instituciones. Como advertirá la recepción, esta obra está llamada a ser una referencia indispensable, por su documentación y sutileza analítica del conocimiento de nuestra larga historia universitaria.

Finalmente, como lo ha referido Aguirre, nos ha importado inscribir a jóvenes artistas en la producción del objeto-revista, que en esta entrega Susana García Espinoza nos deja ver su talento para crear atmósferas livianas, paisajes de tinta y acuarela que marcan horizontes, donde la fuerza y la sutileza se ensamblan en nubes que aterrizan, y horizontes que se elevan y pierden en la claridad de un haz de luz.

Antonio Ibarra
Director

Plástica Universidades No. 73

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